Oscar Moha

El presidente Andrés Manuel López Obrador engaña, o trata de despistar, al Presidente de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (CONFRATERNICE), Arturo Farela Gutiérrez, al decirle que una iniciativa de ley puede modificar la Ley vigente para que las Asociaciones Religiosas y sus Ministros de Culto puedan manejar o administrar estaciones de radio y televisión. Y Farela trata de hacerse pasar ante AMLO como representante de una parte representativa de los cristianos en México. Su organización cobija a un grupúsculo de congregaciones pentecostales y tiene el descrédito y la animadversión nacional de líderes que sí representan a Iglesias y que, por supuesto, conocen el negocio de Farela.

López Obrador puede enviar una iniciativa para que diputados de MORENA (no todos) voten por lo que él indique, pero otros partidos no dejarán pasar lo que, desde hoy, consideran una invasión flagrante al Estado laico, pues usar La Biblia como pretexto para difundir valores es tan peligroso como darle rienda suelta a la imaginación de cada Ministro de Culto para hacer de cualquier pecado un delito y difundirlo a través de un medio electrónico permisionado por el Estado, vulnerando la libertad de culto, de conciencia, de expresión, los derechos humanos y fomentando la discriminación.

Por otra parte, AMLO tomo muy en serio lo que aquí dije en septiembre del año pasado: “Si no es el Presidente López Obrador, será otro quien vea el potencia electoral que representa esta minoría (los evangélicos) que se mueve en todos los estratos sociales…”. Así que comenzó a sondear quiénes y cuántos son los dirigentes religiosos que más pueden acarrear capital político para fines morenistas. Por ello comienza a medirlos. Intuye que Farela convoca a una parte, y sabe que el pastor que es tan desechable como lo fue Hugo Eric Flores, líder del Partido Encuentro Social que redituó un número nada despreciable de curules en las cámaras de Senadores y Diputados, que levantan la mano en votación cuando así conviene.

Al aparecer en los medios con Farela, el Presidente, intencional o de manera premeditada, le dio una concesión de facto para que las Iglesias Cristianas reciban “asesoría” para llevar a cabo sus trámites para eventualmente obtener una frecuencia de radio, en caso de que se modifique la Ley de Asociaciones Religiosas. El pastor ha comenzado a hacer su lista de clientes y los incautos, deslumbrados por las fotos de AMLO con Farela creyendo que de verdad tenemos un “Presidente cristiano”, “amigo” de Arturo Farela.

CONFRATERNICE nació cuando el pastor Alberto Montalvo formó, a principio de los años 90´s el Foro Nacional de Iglesias Cristianas (FONICE). Comenzó un trabajo sistemático para cobrar a los pastores sus trámites ante la Secretaría de Gobernación para registrarse en la recién formada Dirección General de Asuntos Religiosos. Farela y Montalvo hicieron labor de convencimiento, pero llegó el momento en que al Presidente de CONFRATERNICE le pareció inequitativo el reparto de utilidades y decidió crear su propia oficina con fines de lucro para “ayudar” a los pastores. Desde entonces, los líderes evangélicos de otras Iglesias pintaron su raya y decidieron no avalar lo que hacía o decía el pastor, sobre todo porque hoy tiene acusaciones de despojo y abuso de confianza que conoce y reconoce el nuevo director de la oficina donde se tramita lo relacionado con las Iglesias en el país, Héctor Humberto Miranda Anzá, así como algunos de los directores anteriores.

El trabajo de Farela consiste en “asesorar” a quienes desean registrar una Asociación Religiosa. Se ofrece como “representante legal” y brinda consultoría hacendaria y jurídica. Organiza foros consultivos con funcionarios del gobierno federal y los cobra a mil pesos por asistente. Antes de aparecer en exclusiva con AMLO en las fotos esos eventos los cobraba a menos de la mitad. Hoy podrá integrar a la lista de sus servicios el trámite de frecuencias radiales, que aún no están otorgadas a las Iglesias, pero “toda consulta causa honorarios”, pues las promesas aunadas a textos bíblicos también reditúan en lo material y no sólo en la esfera religiosa.

Muy difícil que las Iglesias puedan operar o ser propietarias de una estación de radio o televisión: si el Estado otorgara una frecuencia a alguna de las 9285 registradas actualmente, estaría obligado a otorgarla a las demás que la solicitaran, constituyendo un acto discriminatorio de no hacerlo con alguna. Siendo así, saturarían el cuadrante en amplitud y frecuencia moduladas. No habría espacio ni para 200 que lo solicitaran en una entidad y cumplieran con los requisitos y estándares de calidad que se necesitan para una programación de ínfimo rating. La primera que acapararía los pocos espacios que quedan en ambas bandas sería la Iglesia Católica que con todos sus recursos puede comprar no sólo una frecuencia, sino toda una empresa que competiría comercialmente con las que ya existen.

En este comercio de almas, los evangélicos tendrían primero que hacer una colecta nacional para cubrir los gastos operativos, sin mencionar la disputa que se daría para el manejo de contenidos: Farela queriendo recaudar fondos dando asesoría radial, mientras otros de sus colegas condenando -en horario tripe A- los matrimonios entre personas del mismo sexo, en vivo y a todo color.

Lo que pocos saben es que evangélicos en varios Estados del país están tramitando y han obtenido frecuencias de radio para operarlas, después de que cumplieron ante el Instituto Federal de Telecomunciaciones (IFETEL) con los requisitos adecuados, mediante una figura de Asociación Civil, o como personas físicas, nunca como entes religiosos para difundir, como lo propone Farela, versículos bíblicos y valores religiosos, sino derechos humanos, cultura, educación a distancia, fomento de lenguas indígenas y una cultura de protección civil en caso de meteoros, para salvar y mejorar la calidad de vida de los mexicanos.

PALABRA DE HONOR: La buena voluntad no ha bastado para frenar la delincuencia y la inseguridad en el país. Las reuniones mañaneras del gabinete en Palacio Nacional sigue sin saber cómo frenar el aumento de asesinatos, secuestros, extorsiones y robos en Morelos, Veracruz, Chihuahua, Guerrero, Jalisco, Tamaulipas, Guanajuato y aquí mismo en la Ciudad de México. Ojalá no se canse el ganso…

Compartir