Oscar Moha

Las Iglesias, al menos las de corte protestante en México, todavía no adoptan el modelo de “pensar y dejar pensar” de países europeos en donde las congregaciones han reconocido el matrimonio entre personas del mismo sexo, la homosexualidad de sus pastores y pastoras y eliminan toda forma de discriminación ante la diversidad sexual, como la Iglesia Protestante de Suiza (IPZ) que esta misma semana, luego de una votación, admitió casar a personas del mismo sexo en sus templos. Los integrantes de la IPZ llegaron a conclusión de que la orientación sexual está determinada por Dios y “su voluntad creativa”. Seguramente de ahí saldrá el ejemplo a seguir en esta misma línea hacia otras latitudes, aunque tardará un poco en llegar a América Latina por el conservadurismo católico y evangélico que permea. No todas las Iglesias Protestantes en Europa han admitido esta modalidad, pero el tema se trata con respeto y sin condenaciones.

En Estados Unidos (el país con el mayor número de evangélicos en el mundo) ya está manifestándose la misma apertura hacia la diversidad y el respeto a la vida sexual de los fieles. La Iglesia Metodista allá, una de las más importantes política y socialmente reconocida, está en un dilema por estos temas: a mediados de este año, los seguidores del iniciador de la misma, Juan Wesley, sometieron también a debate que sus pastores y líderes homosexuales siguieran siendo reconocidos, pero por un margen no muy amplio, esa votación favoreció a los conservadores, quienes insisten en no nombrar a más Ministros de Culto que no se declaren heterosexuales.

En nuestro país, el tema de la homosexualidad sigue siendo en casi todos los templos motivo de escarnio, al grado de que los pastores presentan cierto grado de temor porque creen en la potencialización de la heterosexualidad. Están ciertos de que la propuesta legislativa que se debe discutir en breve propone sancionar a las personas que intenten “convertir” a los homosexuales y lesbianas en heterosexuales mediante “terapias”, exorcismos, retiros y otras técnicas. La mayoría presume que esta ley podría interferir en la vida de las Asociaciones Religiosas, pero olvidan que existen leyes y normas que ponderan los derechos de las personas homosexuales, sobre todo cuando son menores de edad. No han tomado en cuenta que cuando la fe se convierte en violencia pasa de lo privado a lo jurídico y da pauta a la intervención del Estado que hará valer las normas mínimas de convivencia.

Hoy por hoy, los “terapeutas cristianos” pueden seguir engañando a los incautos. Fuera del ámbito religioso, cobijados con un título profesional ejercen en el ámbito privado su profesión y casi obligan a sus pacientes a tomar “terapia”, violando con ello los derechos de otros sin ser sancionados, máxime cuando los mismos padres de un menor que confiesa su homosexualidad, o que tiene “dudas sobre si nació o se está volviendo gay” lo llevan sus padres para ser “sanados”.

No todos son charlatanes. Existen profesionales en diversas disciplinas como la psiquiatría, la psicología, incluso en la teología, que en lugar de dar “terapia de reconversión” a los adolescentes y jóvenes dan asesoría a los padres de los mismos, incluyendo a los Ministros de Culto que hicieron la sugerencia para acudir al profesional de la salud mental. Son pocos, pero existen.

La Organización Panamericana de la Salud, con sede en Washington, desde el 2012 señaló que estas sesiones de sanidad para “curar” de homosexualidad a las personas constituían una “amenaza para el bienestar de la gente”, pues la preferencia no está catalogada como una enfermedad o trastorno. Por ello hizo varias recomendaciones a los 52 Estados miembros, entre ellas denunciar para ser sancionados a quienes ofrezcan una cura o “rescate”, sobre todo alertar a los padres de niños y adolescentes que obligan en ocasiones con violencia psicológica o espiritual a sus hijos a no llevarlos para que estos charlatanes que operan casi en la clandestinidad abusen de ellos.

Los pastores y pastoras siguen sin reconocer que en sus congregaciones y en su mismo gremio hay personas de la comunidad LGBT… y las seguirá habiendo. La diversidad sexual existe hasta en las fuerzas militares. La Secretaría de Marina dio a conocer que ha registrado 5 matrimonios igualitarios en sus filas, para poder otorgarles las prestaciones de ley que deben tener y atendió un primer caso de uno de sus elementos transgénero que está en servicio activo.

El primer paso para acabar con la “homofobia santa” no es instituir como “sacramento” la homosexualidad, sino reconocer que los homosexuales no están enfermos ni endemoniados. Los Ministros de Culto y sus líderes deben aprender además a contemplar -desde el ámbito psicosocial- que todos los congregantes pueden creer lo que quieran siempre que respeten lo que otros creen. El cristianismo (mayoritario en México) está en posibilidades de llegar a hacer realidad una máxima: en lo esencial, unidad; en lo no esencial respeto; pero en todo amor…

PALABRA DE HONOR: La nueva titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, María del Rosario Piedra Ibarra, tendrá la obligación de dar a conocer las deficiencias y omisiones que los funcionarios de esta 4T han cometido y que dañan directamente a la población en sus garantías, como la falta de medicamentos en hospitales, las omisiones de altos mandos policiacos, la falta de probidad en el aparato judicial, la complicidad de funcionarios con el narcotráfico… Ojalá la dejen, porque debe desquitar ese sueldo de más de 125 mil pesos mensuales que gana el Ombusdperson del país.

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