Foto: Cuartoscuro

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Nadia Rodríguez

Las palabras son contundentes: “74% de profesores y profesoras de la UNAM tienen un salario de miseria”, así lo sostiene el más reciente reporte del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la misma Universidad Nacional Autónoma de México. 

En la UNAM, que tiene al menos 16 escuelas en paro o tomadas en reclamo a los impagos hacia el profesorado, el 74.1% de sus nombramientos (37 mil 638) corresponden a profesores de asignatura y asistentes de profesor, de ese universo, el 74% viven en la precariedad. 

El CAM realizó un cruce entre el salario percibido por el profesorado y el precio de la Canasta Básica Recomendable y concluyó que a un maestro de asignatura en la UNAM con salario base de 2019 sólo puede comprar la mitad de lo que compraba en 2001. 

En 2019 el salario base de un maestro de asignatura en la UNAM era de 3 mil 422 pesos, pero comprar la canasta básica cuesta 7 mil 940 pesos. El sueldo de un profesor de asignatura en 2001 alcanzaba para comprar 7 kilos de bistec de res, mientras que con lo que ganaba hasta 2019 solo podría comprar 2.5 kilos. 

La precarización no solo toca a los profesores de asignatura, también a los ayudantes de profesor, que son alumnos que colaboran para la realización de actividades docentes, a este grupo de personal en el 2001 le alcanzaba para comprar 5.9 kilos de bistec de res, pero con lo que ganaban hasta hace dos años solo podrían comprar 2.1 kilos. Otra forma de entenderlo es que por cada peso que se pagaba en 2001, en 2019 sólo se pagarían 53 centavos equivalentes de 2001. 

«Salario de miseria»: CAM

“74% de profesores y profesoras de la UNAM tienen un salario de miseria, que precariza, vulnera y refleja el desprecio hacia la labor docente. Esta situación se agudizó y profundizó con la pandemia (…) La realidad es que gran parte de las y los docentes han adquirido deudas para sostener su trabajo.”, apunta el CAM. 

El reporte enfatiza que el cuerpo docente ha pagado con su dinero el precio de las clases en línea, esto es: capacitación, equipos de cómputo, pagos de paquetes de internet que soporten videoconferencias y demás dispositivos electrónicos. Además de acondicionar espacios en casa para poder impartir las asignaturas, sumándose los daños a la salud física y mental.  

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El cuerpo docente de asignatura tiene contratos que se renuevan ciclo a ciclo y que son por 9 horas semanales frente al grupo, pero con lo que ganan tendrían que trabajar 20 horas frente al grupo cada semana para comprar la canasta básica, es decir, el doble. 

Pese al salario base, que es precario, este es supuestamente compensado por los programas de estímulo y prestaciones, pero éstos no se pagan cada quincena, son percepciones esporádicas y “de montos irrisorios, como lo son los $20.00 pesos quincenales destinados a material didáctico”. 

“Si quisiéramos que se restituya el poder de compra de 2001, se requiere un incremento del 100% al salario base de profesoras y profesores de asignatura y ayudantes de profesor”, concluyó el CAM, quien señaló que en el periodo del 2001 al 2019 el suelo de los maestros presenta un deterioro de 48% al salario base.

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