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Juan Carlos Rodríguez

 jcrodriguez@ejecentral.com.mx

Alejandra Lagunes dejó la Presidencia de la República en diciembre de 2017, después de ser invitada a sumarse a la campaña del candidato del PRI-Verde-Panal, José Antonio Meade, como encargada de las redes sociales. Nunca se informó en qué estado dejó el trabajo que venía desempeñando desde 2013.

Abandonadas quedaron las oficinas donde, por cuatro años, trabajó para poner en marcha la Estrategia Digital Nacional (EDN), el plan del presidente Enrique Peña Nieto para digitalizar los servicios del gobierno, incrementar la conectividad a internet y concretar el proyecto de datos gubernamentales abiertos.

A 14 meses de aquella salida intempestiva, lo único que quedó de la EDN fue un micrositio de internet (www.gob.mx/mexicodigital) en el que se asegura que el proyecto que encabezaba Alejandra Lagunas, hoy senador por el Partido Verde, tuvo un avance global de 94 por ciento en sus metas. Un aparente éxito. Pero era ficticio.

En su más reciente informe de la Cuenta Pública 2017, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) reveló que la Oficina de la Presidencia de la República reportó el desarrollo de quince herramientas que contribuyeron a la implementación de los cinco objetivos establecidos en la Estrategia Digital Nacional (EDN); sin embargo, “únicamente documentó su participación en la emisión y ejecución de tres de ellas”.

Lanzada en noviembre de 2013, el plan digital de Peña Nieto pretendía alcanzar cinco metas: 1) transformación gubernamental, 2) economía digital, 3) transformación educativa, 4) salud universal y efectiva, y 5) innovación cívica y participación ciudadana, para lo cual se destinaron más de mil 500 millones de pesos en 2017.

Sin embargo, de acuerdo con las investigaciones de la ASF, la oficina que encabezaba Alejandra Lagunes “no documentó el procedimiento establecido para dar seguimiento al cumplimiento de las 69 líneas de acción del Programa para un Gobierno Cercano y Moderno, mediante la Plataforma “México Digital”, y tampoco acreditó contar con mecanismos para evaluar los efectos del cumplimiento de los objetivos de la EDN, ni diseñó indicadores que le permitieran conocer el grado de avance en la implementación de acciones de digitalización en el país”.

En el portal de internet donde la hoy legisladora muestra los logros de la EDN se dice que las metas “economía digital” y “salud universal y efectiva” se cumplieron en 80 por ciento, mientras que las otras tres se lograron en 100 por ciento. Pero en realidad, “la Presidencia de la República no documentó los procedimientos establecidos para ejecutar estas actividades y, en la evaluación, no acreditó contar con mecanismos para valorar el cumplimento de los objetivos de la EDN, lo cual limitó la valoración de los logros alcanzados en la materia”.

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Proyecto fallido

Para Jorge Bravo, experto en telecomunicaciones y nuevas tecnologías, la Estrategia Digital Nacional fue un proyecto fallido que debía coordinar a todas las dependencias de la administración pública federal en temas de digitalización e incluso coadyuvar en los logros de la reforma en materia de conectividad para una mayor inclusión digital.

Sin embargo, “la EDN no aterrizó sus proyectos y, lo más grave, no materializó el derecho de acceso a las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) por parte de la población. Al final no se logró ni un gobierno digital ni un país digital”.

En opinión de la ASF, en 2017, la oficina de la Presidencia de la República no documentó las acciones que le permitieran acreditar su participación en la conducción de la estrategia digital.

Académico de la UNAM y especializado en comunicación política, Jorge Bravo afirmó que “sin duda Alejandra Lagunes arrastró desde el principio vínculos por su relación con Google y Televisa, pero también con el grupo gobernante del estado de México y con el Partido Verde. Al final, lo que fue más evidente fueron sus vínculos políticos más que corporativos”.

›Agregó que nada de eso sería relevante si la senadora hubiera alcanzado los objetivos que se planteó la EDN de tener educación de más calidad, salud universal, datos totalmente abiertos y un gobierno plenamente digital, pero “su fracaso en lo importante de la EDN hace resaltar aún más sus intereses políticos y corporativos”.

Alejandra Lagunes Soto Ruiz estudió Ciencias de la Comunicación en el Tecnológico de Monterrey del estado de México y su primer trabajo formal lo registró en su declaración patrimonial en 2006, como directora de Ventas de Google México, empresa de la que fue cofundadora. Luego fue gerente de Ventas en Yahoo! y Microsoft, y directora de Ventas y Estrategia Digital de Televisa.

Indicadores

El arribo de Alejandra Lagunes a los pasillos del poder no es muy remoto, apenas data de ocho años atrás y fue a través del grupo mexiquense. Se ganó la confianza de Peña Nieto después de haber manejado, en 2011, la estrategia digital y las redes sociales en la campaña del entonces candidato del PRI al gobierno del estado de México, Eruviel Ávila, quien obtuvo un inusitado triunfo en las urnas, superando por mucho el porcentaje de votos logrado por Peña Nieto en 2005 y Arturo Montiel en 1999.

Ante los apabullantes números, el entonces candidato del PRI no dudó en reclutarla para que hiciera el mismo trabajo en la campaña presidencial de 2012. En ambos casos, Lagunes operó bajo la coordinación de Luis Videgaray, timonel de ambas campañas (la estatal de 2011 y la presidencial de 2012) y brazo derecho del expresidente.

Tres años le bastaron a Lagunes para llegar a las grandes ligas de la política mexicana, pues en 2009 —tras su salida de Televisa— comenzó a dar servicios como consultora independiente en las áreas de marketing digital, comunicación política y manejo de imagen con “rentabilidad electoral”, según se puede leer en el currículum que la propia exfuncionaria de Los Pinos subió a la red social LinkedIn.

Antes de dirigir la Estrategia Digital Nacional, Lagunes fue la encargada de redes sociales en la campaña de Enrique Peña Nieto

Después de la victoria electoral de 2012, las puertas del poder se abrieron para Lagunes. Peña Nieto la nombró encargada para el Programa de Gobierno Digital en el equipo de Transición (entre julio y noviembre de ese año). Y, una vez instalados en la Presidencia, esta mujer se apropió del discurso de “gobierno abierto” y se convirtió en la coordinadora de la Estrategia Digital Nacional.

El indicador misterioso

A comienzos del sexenio de Peña Nieto, en 2013, la Presidencia de la República prometió que México contaría con un nivel de digitalización similar al de países europeos. El indicador permite calcular el nivel de conectividad de los ciudadanos, el número de trámites de gobierno que se pueden hacer por internet y el grado de adaptación a las tecnologías de la información y comunicación. No obstante, ese indicador nunca se actualizó en las fuentes oficiales. De un puntaje de 59.29 prometido a inicios del sexenio, el marcador se quedó en 42.55, sin que Presidencia explicara la razón de la omisión.

Al respecto, en su informe presentado el miércoles 20 de febrero ante la Cámara de Diputados, la ASF apunta: “A cinco años de la publicación de la EDN, no ha sido ejecutado el cálculo del índice de digitalización que fue seleccionado por el gobierno federal para evaluar los efectos derivados de la implementación de dicha política pública en los ámbitos gubernamental, empresarial y social, por lo que se desconoce si México alcanzó la meta de 59.29 puntos porcentuales establecida para 2018 y si la adopción y uso de las tecnologías permitió aumentar la eficacia del gobierno, en beneficio de los 129,163.3 miles de mexicanos.”

Timeline

Para Julio César Vega, presidente de la Asociación de Internet, la oficina de Alejandra Lagunas no presentó una agenda digital como tal, ya que, a comienzos del sexenio, la funcionaria no presentó metas ni indicadores de productividad de hacia donde caminaba el país. “Por eso le cambiaron el nombre, y en lugar de llamarla agenda, le pusieron a estrategia, lo que para nosotros fue un error, ya que no se pudieron calendarizar objetivos”, dijo.

Vega dijo que esta falta de indicadores y objetivos impidió la evaluación de a estrategia. “No estaba claro hacia dónde iba a caminar e-salud o e-educación, carecimos de contundencia con respecto a la agenda, nunca se supo qué iba a hacer quién y cuándo; no hubo claridad de metas para poder evaluar”.

El director general de la asociación que reúne a las principales empresas de internet en México rechazó categóricamente que gracias a la Reforma en Telecomunicaciones y a la Estrategia Digital se haya multiplicado el número de internautas.

“Se dijo que gracias a la reforma y a la estrategia creció el número de usuarios de internet. Eso es absolutamente falso. Nosotros somos los únicos que medimos el número de internautas cada años, siempre con la misma metodología —a diferencia del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que la ha modificado varias veces en el tiempo— y no hay una justificación para decir que pasamos de 40 millones a 60 millones en un solo año. Eso no ocurrió”, dijo Vega.

¿Qué sí pasó con la Estrategia Digital Nacional?

—Reducción de precios, mayor contratación de telefonía e internet móvil, pero no saltos cuánticos. Eso no existe, no se justifica.

¿Creció el comercio electrónico?

—Esa esa una de nuestras principales críticas a la Estrategia Digital Nacional: no hubo una implementación, no existió estrategia, tan es así que el crecimiento del comercio electrónico fue inercial y sólo se explica gracias a la no regulación adicional, excesiva, por parte del gobierno.

¿Cuál señalarías como la principal carencias de la EDN?

—Que no contamos con un mapa de las carreras técnicas y profesionales que intervienen en el comercio electrónico. Se debieron hacer modificaciones de los planes de estudio para capacitar a los profesores y contratar a los egresados especializados en adopción de mecanismos de comercio electrónico, sobre todo en las micro y pequeñas empresas.

El director de la Asociación de Internet sostiene que la participación de todos actores involucrados en el diseño e implementación de las políticas públicas es clave para el éxito de las mismas; sin embargo, las grandes empresas de internet no fueron involucradas ni en el diseño ni en la aplicación de la estrategia dirigida por Lagunes.

El descalabro en la campaña de Meade

Como coordinadora de las redes sociales de José Antonio Meade, candidato del PRI-Verde-Panal, en las pasadas elecciones presidenciales, Alejandra Lagunes tuvo un mal desempeño, ya que nunca logró remontar las corrientes de opinión que imponía el candidato de Morena y hoy presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

Entre el 30 de marzo de 2018 —día en que iniciaron las campañas presidenciales—, y el 27 de junio —último día que se podía hacer proselitismo abierto—, Meade Kuribreña sólo pudo sumar 157 mil 105 seguidores en Twitter, al pasar de un millón 193 mil 172 a un millón 350 mil 277, lo que representa un aumento de apenas 13 por ciento.

En cambio, Ricardo Anaya, un personaje menos conocido que Meade —quien fue alto servidor público desde 2010—, tuvo mejores números. Pasó de 503 mil 837 a 764 mil 985 seguidores durante los cuatro meses de campaña, lo que equivale a una cosecha de 261 mil 148 fans, es decir, 51% de crecimiento.

En cambio, López Obrador, candidato de la alianza Juntos Haremos Historia (Morena-PT-Encuentro Social) se mantuvo en las nubes, con 4.1 millones de seguidores. Pese a las versiones de que sus adversarios utilizaron granjas de bots, el apoyo al tabasqueño en redes sociales nunca sufrió merma.

En la red social de Facebook, la historia fue más triste para la causa priista, pues Lagunes nunca pudo sacar del sótano a Meade. López Obrador se mantuvo en la cima, con 3.5 millones de seguidores; en la segunda posición estuvo Jaime Rodríguez El Bronco, con 2.5 millones; el tercer sitio se lo quedó Anaya, con 2.1 millones, y al fondo de la tabla estuvo el candidato del PRI, con 844 mil 316 fans.

¿Cómo se gestó la Estrategia Digital?

En 2013, el gobierno federal reconoció que, en la medida en que los individuos, empresas y gobierno integren y adopten las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en sus actividades cotidianas, habrá mejoras en la calidad de vida de las personas, en la eficiencia de los procesos productivos de las empresas y en el buen funcionamiento de los procesos de gestión, provisión de servicios públicos, transparencia y rendición de cuentas del gobierno.

Por ello, en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, se estableció una línea de acción transversal enfocada en alcanzar un “gobierno cercano y moderno”, mediante la definición de una línea de acción transversal referente a “Establecer una Estrategia Digital Nacional para fomentar la adopción y el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación, e impulsar un gobierno eficaz que inserte a México en la sociedad del conocimiento”.

El 10 de junio de 2013 fue promulgado el decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de los artículos 6, 7, 27, 28, 73, 78, 94 y 105 de la Constitución, en materia de telecomunicaciones, en el que se estableció, en su artículo 6, que el Estado garantizará el derecho de acceso a las TIC.

El Ejecutivo Federal emitió el Programa para un Gobierno Cercano y Moderno 2013-2018, en el que se definió como prioridad nacional el establecimiento de una Estrategia Digital Nacional para fomentar la adopción y el desarrollo de las TIC.

Se emitió el Plan de Acción denominado Estrategia Digital Nacional (EDN) conformado por cinco objetivos (transformación gubernamental, economía digital, educación de calidad, salud universal y efectiva, y seguridad ciudadana) y cinco habilitadores (conectividad, inclusión de habilidades digitales, interoperabilidad, marco jurídico, datos abiertos), el cual se comprometió, durante el periodo 2014-2018, a promover el uso y adopción de las TIC, a fin de incrementar la eficacia del sector público.

Como complemento, en julio de 2014, se emitió el decreto de la Reforma Constitucional en Materia de Telecomunicaciones, Radiodifusión y Competencia Económica, integrada por seis ejes, entre ellos: “la necesidad de establecer una política de inclusión digital universal y una agenda digital nacional, que incorporen la infraestructura, accesibilidad, conectividad, tecnologías de la información y comunicación, así como habilidades digitales que garanticen el derecho de acceso a las TIC e integren a la población en la sociedad de la información y el conocimiento.

En la EDN, se determinó que la Oficina de la Presidencia de República (OPR) sería la instancia responsable de conducir dicha estrategia, por medio de su coordinación, seguimiento y evaluación.

En el Presupuesto de 2017 se definieron los mecanismos de implementación, derivados de la Estrategia Digital Nacional en materia de tecnología de la información y comunicaciones, para lo cual le fueron asignados mil 528 millones 122 mil 100 pesos, de los cuales 1.4% (20 millones 924 mil 400 pesos) fue designado a la Coordinación de la Estrategia Digital Nacional.

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