Foto: @inmdosccoloquio

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Juan Carlos Rodríguez

Con la distribución de la Cartilla Moral, la elaboración de la Constitución Moral, la revaloración de la historia patria y la eliminación de los “puentes vacacionales”, el presidente Andrés Manuel López Obrador está construyendo una “religión cívica”, afirmó el antropólogo y experto en religiones Elio Masferrer Kan.

Al participar en el XII Coloquio de Historia y Antropología de las Religiones, realizado en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), el especialista dijo que el concepto de “religión cívica” fue creado por teóricos franceses y consiste en un “sistema de valores de Estado” que servidores públicos y ciudadanos se comprometen a respetar.

“No se trata de una religión en el sentido tradicional del término, pues no hay dioses ni rituales”, pero sí hay símbolos, conmemoraciones, héroes y valores de Estado que adquieren una categoría de “sagrado”, expuso el investigador.

Al mismo tiempo, según Masferrer, el Presidente de la República busca establecer pautas mínimas de comportamiento para funcionarios y ciudadanos, lo cual se refleja con el proyecto de lanzar una Constitución Moral.

El antropólogo de las religiones dijo que la principal referencia teórica sobre lo que significa una “religión cívica” es Émile Durkheim (1858-1917), quien hace poco más de un siglo escribió el libro “Las formas elementales de la vida religiosa”.

En dicho texto, Durkheim apunta: “No puede haber sociedad que no sienta la necesidad de mantener y de fortalecer los sentimientos colectivos y las ideas colectivas que configuran su unidad y su personalidad […] esta reconstrucción moral sólo puede obtenerse mediante reuniones, asambleas, congregaciones, en las que los individuos en estrecha cercanía reafirman sus sentimientos comunes”.

Y posteriormente hace una comparación entre la vida cívica y la religiosa: “¿Qué diferencia esencial existe entre una asamblea de cristianos celebrando las principales fechas de la vida de Cristo y una reunión de ciudadanos conmemorando la institución de un nuevo código moral o de algún acontecimiento de la vida nacional?”

De acuerdo con la línea de pensamiento durkhemiana, la propuesta de López Obrador de eliminar los “puentes vacacionales” y conmemorar las fechas históricas justo el día en que caen —sin importar si es martes, miércoles o jueves— va en el sentido de recuperar la “religión cívica” de los mexicanos.

En un artículo titulado “El quebranto de las religiones cívicas: vigencia de Durkheim para el análisis de México”, la investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Gina Zabludovsky Kuper, refiere que al modificar los días feriados que antes eran inamovibles y alterar los “ciclos anuales del recuerdo” de las conmemoraciones patrias “éstas se convirtieron en celebraciones con menor carga simbólica, mermando así el proceso de recreación de los acontecimientos del pasado que son tan importantes en el marco de los procesos de identidad y de legitimidad política y social de nuestras ‘religiones cívicas’”.

“Los niños hablan de los puentes, pero no del por qué no asisten a la escuela un viernes o un lunes como acaba de suceder y resulta que hoy nadie recuerda que se promulgó la Constitución”, dijo López Obrador el pasado 5 de febrero.

“Para nosotros es un hecho histórico de gran relevancia, por eso anuncio que terminando el ciclo escolar actual propondré reformas para regresar a las fechas históricas para que sea festivo el día en que se conmemore una fecha histórica”, añadió el tabasqueño.

Para la nueva calendarización —impulsada desde el gobierno de Vicente Fox y ampliada por el de Felipe Calderón para mover los días feriados a lunes o viernes— influyeron otras fuerzas, como los intereses de las agencias de turismo, que pugnaron porque, a semejanza de lo que ocurre en Estados Unidos, muchos de los días de guardar se convirtieran en “san lunes” y así se promoviera que las clases medias urbanas pudieran viajar a las playas y otros destinos turísticos del país.

Con estas medidas, agrega Zabludovsy, “la suspensión de labores ha dejado de tener un lugar en el ámbito de lo ‘sagrado’ y las connotaciones alusivas a los aniversarios nacionales quedaron reducidas a las posibilidades de gozar del tiempo libre que proporciona un día no productivo”, lo que atenta contra el plan lopezobradorista de revalorar la historia patria y forjar una “religión cívica”. MAAZ

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