Compartir

Bet-biraí Nieto y Brenda Mireles

Con la globalización, las grandes empresas transnacionales han encontrado maneras de aumentar sus operaciones a la vez que disminuyen sus obligaciones fiscales. 

Países como Irlanda son una gran oportunidad para instalar sus sedes, ya que tiene un impuesto a la renta de las sociedades del 12.5%, lo que ha hecho que los gigantes tecnológicos, entre los que se cuentan Google y Facebook, establezcan sus bases en Dublín. 

Se trata del tercer impuesto más bajo dentro de la Unión Europea, únicamente superado por Hungría (que cobra 9%) y Suiza (8.5%), según los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El dato. Durante la última década, Apple ha pagado cerca de 100 mil millones de dólares en impuestos por ganancias corporativas.

La presencia de las grandes compañías en todo el mundo ha jugado a su favor, como en el caso de Apple, que actualmente factura más de 270 mil millones de dólares, lo que la deja como la empresa tecnológica con mayor capitalización bursátil en el índice Dow Jones Industrial Average. Caso parecido es el de Microsoft, que durante el 2020 facturó 143 mil millones de dólares. 

Amazon, que es considerada por muchos como la tercera empresa más grande en Internet, también entra en la terna de compañías multimillonarias, ya que el año pasado reportó más de 386 mil millones de dólares en ingresos, según información de la OCDE. 

Sin embargo, las retribuciones hacendarias no han sido equitativas para todos. Desde 2016, Irlanda señaló que la compañía fundada por Steve Jobs debía cerca de mil millones de euros por intereses impagos entre  2003 y 2014, algo de lo que la empresa se libró gracias a diversas regulaciones.

Pero este panorama podría cambiar pronto, ya que los ministros de Finanzas del G7 acaban de pactar un acuerdo histórico sobre este tipo de impuestos. Canadá, Estados Unidos, Japón, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido fijaron un mínimo universal de 15% para las grandes corporaciones en sus respectivos territorios. 

Con esto, las grandes empresas tecnológicas, como Amazon, deberán retribuir en los países en donde ofrecen sus servicios y no en donde decidan declarar sus beneficios. 

Compartir