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El presidente estadounidense, Donald Trump, y el demócrata Joe Biden coincidieron por primera vez en el terreno este jueves en Tampa, en el codiciado estado de Florida, con mensajes contrapuestos en el que el mandatario se jactó del crecimiento económico y su rival lo acusó de propagar el virus.

A cinco días de las elecciones, Trump centró su mensaje en proclamar el final de la crisis sanitaria, con advertencias sobre el «socialismo» y que el país podría convertirse en Cuba o en Venezuela si gana su rival.

Biden tachó de irresponsable al mandatario por su gestión de la crisis sanitaria que ha dejado más de 227.000 muertos. 

El mandatario republicano de 74 años reiteró su advertencia de que bajo un gobierno de Biden el confinamiento por el coronavirus impediría la vida normal. 

«No les van a permitir hacer nada», dijo Trump en un ambiente festivo bajo el sol de plomo de Florida. 

Biden, cuyos mítines son en coche, con distanciamiento, acusó a su rival de organizar eventos «súper propagadores del virus».

Florida es un estado que con sus 29 votos electorales suele coronar al presidente desde 1964, con una sola excepción en el registro, y es por eso que los candidatos barren este bastión para asegurarse una victoria.

Trump se impuso en Florida en 2016 pero, según una encuesta de NBC News/Marist publicada este jueves, Biden tiene una leve ventaja de 51 contra 47, con un margen de error de 4,4 puntos. 

Según estos datos, Trump lidera las preferencias entre los latinos con una diferencia de 52 a 46, un grupo que en la elección pasada no lo apoyó.

Pero para los entusiastas asistentes a su mitin, las encuestas no son confiables. 

«No creo en las encuestas en lo más mínimo. Trump va a ganar 100%, estoy seguro», dijo a la AFP José Murgues, un comerciante colombiano de 44 años para quien las políticas contra el aborto del presidente son muy importantes.

Para Greg Baker, de 60 años y jubilado, «no hay otra opción que Trump».

«Es elegir Estados Unidos por encima del comunismo y del socialismo», evaluó.

Esta dicotomía está también presente en el discurso del presidente, quien afirma que la elección se juega entre el «sueño estadounidense» y la «pesadilla del socialismo». 

«Nuestros oponentes quieren convertir a Estados Unidos en una cuba comunista o en una Venezuela socialista», afirmó. 

«No le importan» cubanos ni venezolanos

En un acto en Fort Lauderdale antes de viajar a Tampa, Biden rebatió las políticas de Trump sobre Cuba y Venezuela. 

«Cuba no está más cerca de la libertad y de la democracia hoy que hace cuatro años», dijo, reiterando su promesa de que si es elegido va a dar protección migratoria a los venezolanos. 

«A Trump le encanta hablar, pero no le importan los cubanos y los venezolanos. Ni siquiera les da el Estatus de Protección Temporal (TPS) a los que huyen del régimen opresor de Maduro», afirmó el demócrata. 

El presidente republicano ha sostenido un frenético ritmo de campaña, totalmente ajeno al virus que lo llevó incluso a estar hospitalizado. Sin embargo, este jueves sus planes de seguir haciendo campaña en Carolina del Norte fueron frustrados por el clima. 

¿Repunte o bache?

Las cifras del PIB para el tercer trimestre, que mostraron un espectacular repunte con un crecimiento récord del 33,1% en proyección anual, alentaron a Trump. 

La economía comienza a recuperarse, después de que la crisis inducida por la pandemia arrasara la actividad en el segundo trimestre con una caída del PIB de 31,4%. 

Trump celebró el indicador como las cifras «más grandes y las mejores» de la historia del país.

Sin embargo, advirtió que si gana Biden, el nuevo presidente impondría un alza de impuestos que sofocaría la recuperación. 

El demócrata considera que el informe del PIB resaltó tres hechos ineludibles: que la economía está en un agujero profundo, la falta de acción de Trump y que la recuperación se está ralentizando. 

«La recuperación que hay en marcha está ayudando a aquellos de arriba, pero deja a decenas de miles de familias y pequeños negocios atrás», afirmó en un comunicado. 

Las cifras muestran cómo la actividad y el consumo -motor de la economía- estuvieron apuntalados en este periodo por el paquete de estímulo de casi 3 billones de dólares aprobado por el Congreso. 

Pero desde entonces estas ayudas se extinguieron y demócratas y republicanos han fracasado en acordar un nuevo paquete de alivio a empresas y trabajadores, y hay escasas expectativas sobre un acuerdo al final de la legislatura. 

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