Hannia Novell

El coronavirus, la epidemia que amenaza a los habitantes de todo el mundo con más de 90 mil casos, ya cobró más de tres mil víctimas en Irán, Italia, Corea del Sur, Japón y China.

Como era de esperarse, el Covid-19 traspasó fronteras y llegó a México, justo cuando el sistema de salud pública enfrenta una de las crisis más profundas, debido al desabasto de fármacos de la canasta básica y medicinas de alta especialidad.

La debilidad del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), que nació prematuro y con graves problemas, y la paralización administrativa de la Secretaría de Salud son factores preocupantes porque muestran la vulnerabilidad de un sistema clave en la atención de una emergencia sanitaria.

Sin embargo, hay un elemento todavía más alarmante: la falta de sensibilidad política del presidente Andrés Manuel López Obrador. 

Si el mandatario mexicano sigue empeñado en ignorar la realidad para imponer su visión demagógica, fútil y tramposa, la situación se puede desbordar.

La emergencia sanitaria puede derivar, con facilidad, en una crisis política, económica y social de grandes dimensiones. Si el gobierno del presidente López Obrador no se prepara para atender todos los riesgos del coronavirus, condenará a muerte a miles de mexicanos.

Si bien es cierto que la mortalidad del Covid-19 es muy baja, en comparación con otro tipo de virus, resulta indispensable prestar especial atención a los grupos vulnerables de la población: adultos mayores, personas con hipertensión y pacientes con diabetes.  

El Equipo Epidemiológico de Respuesta de Emergencia a la Neumonía del Coronavirus aclaró recientemente que 81% de los casos registrados son leves y superan sin ningún problema la enfermedad. 

No obstante, los especialistas consideran potencialmente peligroso el virus en personas mayores de 80 años o con patologías cardiovasculares, respiratorias o inmunológicas previas.

“El virus ha causado la muerte a más hombres que mujeres y afecta especialmente a las personas con enfermedades previas. En ese sentido, las personas infectadas por Covid-19 y que además tienen alguna afección cardiovascular, la tasa de mortalidad es de 10%; del 7% en el caso de enfermos de diabetes y del 6% cuando se trata de padecimientos respiratorios crónicos”, señala este equipo en su informe.

Han surgido versiones que advierten sobre la utilización de los riesgos que implica el coronavirus, para salvar al gobierno de la 4T. 

La hipótesis señala que las granjas de bots afines a López Obrador inundarán las benditas redes sociales con fake news para confundir y propagar el miedo entre la población, a partir del pasado fin de semana. 

De esta manera, advierten quienes sostienen esta idea, López Obrador lograría detener las protestas de los numerosos grupos de mujeres que, en todo el país, saldrán a las calles para exigir un México libre de violencia de género. Aunque el propio Presidente ha restado importancia a los riesgos del coronavirus, no sería la primera vez que cambie de idea sin pudor ni recato.

En este mismo espacio hemos señalado que la indiferencia presidencial ante las necesidades, reclamos y exigencias del género femenino está directamente relacionada con el hecho de que las mujeres no otorgaron su voto mayoritario al candidato de Morena. 

Por lo tanto, el primer mandatario no va a tomar la bandera contra la violencia machista. En su lógica propagandística resulta más atractivo usar el miedo al Covid-19 para callar las protestas. 

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