Hannia Novell

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) sigue los pasos del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y está listo para convertirse en el nuevo partido bisagra y romper de facto la Alianza Opositora.

El historial político del PVEM está marcado por el oportunismo. Lo mismo apoyó a Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, que se alió a Acción Nacional en el 2000 para echar al PRI de los Pinos, para después pactar con el PRI en 2006, 2012 y 2018. Una vez que López Obrador llegó a la silla presidencial, el Partido Verde rompió con el tricolor y se convirtió en comparsa de Morena.

Así como el Partido Verde cumplió todos los deseos de Enrique Peña Nieto, el PRI se apresta para atender los caprichos del presidente Andrés Manuel López Obrador, dándole los votos necesarios para alcanzar la tan ansiada mayoría calificada. Esa que resulta indispensable para concretar un nuevo paquete de reformas.

El presidente utiliza un discurso seductor y luego la descalificación que suena a amenaza. “Si se quisiera tener mayoría calificada, que son dos terceras partes, se podría lograr un acuerdo con una parte de legisladores del PRI o de cualquier otro partido, pero no se necesitan muchos para la reforma constitucional”, dijo en una de sus conferencias mañaneras.

La respuesta del dirigente priísta, Alejandro Moreno, no se hizo esperar. “Habrá diálogo público con todos, en lo oscuro con nadie. Se construye el bloque opositor para tener una agenda conjunta, eso no deja de lado que el PRI tenga una agenda propia y que nosotros nos sentemos a dialogar con el presidente de la República y el gobierno federal”.

Alejandro Moreno pretende olvidar que, en 2019, López Obrador lo impulsó para tomar las riendas del Revolucionario Institucional, cuando era gobernador de Campeche. “Quiero que apoyen a Alito (Alejandro Moreno), para la presidencia del partido”, deslizó el Presidente de la República, dando línea a los militantes de un partido diferente al suyo.

El inquilino de Palacio ya hizo cuentas y ha marcado la ruta de las reformas constitucionales que quiere sacar adelante para iniciar el segundo tramo de su sexenio, en materia energética, electoral y de seguridad.

Los dirigentes de Acción Nacional y del Partido de la Revolución Democrática, Marko Cortés y Jesús Zambrano, respectivamente, leyeron con cautela y preocupación el llamado de Manuel Velasco para firmar un Gran Acuerdo Nacional a fin de “garantizar el desarrollo y el crecimiento del país”. 

Si el Partido Verde está poniéndole un precio más caro a sus votos, para acompañar a Morena, el PRI podría romper la alianza opositora y hacerle el favor al partido en el poder. Desde luego, si a cambio logra cancelar las investigaciones que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) tiene en marcha y siguen congeladas las carpetas de investigación respectivas por los casos Pemex, Odebrecht y Agro Nitrogenados.

Los partidos Morena, PRI y PEVEM deberán tener presente el costo político de las decisiones que tomen. Los 47.6 millones de votantes que acudieron a las urnas el pasado 6 de junio dejaron muy claro que están dispuestos a cambiar de opinión y a emitir un voto de castigo. Así que están bajo la lupa.

Síguenos en @EjeOpinion 

Compartir