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Simón Vargas

Nadie escapará al impacto. El cambio climático plantea un riesgo grave para la estabilidad económica global.

En diciembre próximo, se llevará a cabo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015 en Paris, Francia (COP21). El principal objetivo de esta reunión es pactar un nuevo acuerdo internacional sobre el clima aplicable a todos los países miembros para mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC. http://bit.ly/1HGKykf

Durante dos semanas, los representantes de 192 estados que han ratificado la Convención discutirán sobre las medidas definitivas que deben tomarse para la reducción de los gases de efecto invernadero, sobre todo las de los países industrializados, a quienes se les atribuye una mayor responsabilidad en la lucha contra este fenómeno.

Hace casi un año, en este mismo espacio escribí un artículo sobre el informe “La Suma de los Beneficios”, publicado por el Banco Mundial (BM) y la Fundación ClimateWorks, el cual revelaba los exitosos resultados de proyectos y políticas simuladas en los llamados “países testigos”, es decir: México, Brasil, China, India, Estados Unidos de América y la Unión Europea. http://bit.ly/1N2ZuYN

Dichos proyectos y políticas tenían como finalidad demostrar que disminuir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) no solamente contribuye a disminuir los efectos del cambio climático, sino que además ayuda a mejorar la economía de las comunidades involucradas, ya que se crean nuevas fuentes de empleo y se reducen los costos en el cuidado de la salud y la generación de energía.  http://bit.ly/1x7Q2fv

La conclusión del informe en caso de que las grandes potencias no tomen las decisiones pertinentes, es muy fatalista: “Nadie escapará al impacto. El cambio climático plantea un riesgo grave para la estabilidad económica global. Sin una acción urgente de mitigación, no será posible ponerle fin a la pobreza extrema para el año 2030”.

Es por ello que la próxima COP21 de París 2015 marcará un antes y un después en la lucha contra el cambio climático. Adelantándose a este suceso el Papa Francisco, ha publicado su primera “Carta Encíclica Laudato si’ sobre el cuidado de la casa común”, que pretende crear conciencia en la humanidad sobre la importancia de cuidar el medio ambiente a través de nuestra participación activa. http://bit.ly/1eq6rIy

La encíclica ha sido calificada de “histórica”― por ser la primera vez que un Papa dedica un documento de este tipo a la protección medioambiental―, por tal motivo ha sido muy bien recibida por: jefes de Estado como el estadunidense Barack Obama, el francés Francois Hollande y la alemana, Ángela Merkel; organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ONGs como la World Resources Institute; organizaciones y representantes de otras religiones como la Federación de Comunidades Judías, la Iglesia cristiana maronita y el primado de la Iglesia anglicana, Justin Welby; entre otros líderes mundiales.

El Santo Padre señaló que de acuerdo con un “consenso científico muy consistente”, el cambio climático es una realidad muy preocupante, por ende “la humanidad debe tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producción y de consumo, para combatir este calentamiento o, al menos, las causas humanas que lo producen o acentúan”.

Asimismo, el Papa advirtió que los peores impactos del cambio climático probablemente recaerán en las próximas décadas sobre los países en desarrollo. Las funestas consecuencias de la perdida de las reservas naturales y de los servicios ecosistémicos, como la agricultura, la pesca y los recursos forestales, provocaran migraciones masivas y millones de refugiados en todo el mundo.

Esta actitud del Papa y de la Iglesia católica era claramente necesaria y urgente, sobre todo después de conocer las posturas de los católicos de EUA respecto del calentamiento global, recogidas en una encuesta del prestigioso Pew Research Center, en la cual se puede conocer que: un 29% no cree que exista; un 53% no cree que sea fruto de la actividad humana y; un 52% no considera que tenga consecuencias graves para el planeta. http://pewrsr.ch/1ekuzfC

Sin duda estos números nos dan una visión sobre la enormidad del reto, ya que para poder revertir el cambio climático es necesaria la participación activa de la mayor parte de la humanidad, sobre todo de quienes habitan naciones como los EUA, quien es el mayor productor de emisiones de CO2 en América. (5.8 mil millones de toneladas en 2013, de acuerdo con información del BM).

“Los jóvenes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en los sufrimientos de los excluidos”, sentencia su Santidad en la encíclica.

A nivel colectivo podemos comenzar exigiendo a nuestros gobernantes y representantes, la creación de políticas que contribuyan a cuidar el medio ambiente y la reducción de las emisiones CO2. En lo individual con pequeñas acciones como el reciclaje, la reforestación, el uso de transporte público, el cuidado del agua, entre otras, mismas que servirán como ejemplo para nuestros descendientes.

Necesitamos comenzar a actuar lo antes posible, todos somos partes del problema y todos debemos ser parte de la solución.

*Analista en temas de Seguridad, Educación y Justicia

simon@inprincipioeratverbum.com.mx

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