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Ana Saldaña

Recientemente visité el restaurante Ixaya con unos amigos. El lugar está ubicado en la avenida Álvaro Obregón justo antes de llegar a Insurgentes, lo cual en lo personal no me pareció la mejor ubicación, pero bueno, había escuchado buenos comentarios del lugar, por lo que decidimos aventurarnos a conocerlo. Sin embargo, en su interior el establecimiento resulta muy agradable. El diseño interior, tiene toques decorativos que le dan mucha personalidad: como una agradable barra, vigas de madera y detalles de iluminación que le brindan calidez.

Para empezar pedimos una de las especialidades de la casa, un hongo portobello laminado con queso feta, hierbas silvestres, risotto de cebada y espárragos. La combinación de la ligereza del queso y el sabor del hongo, resulta ganadora y rápidamente desaparece en la mesa. Después pedimos  un pulpo en adobo con páprika, quinoa, papita cambray y mayonesa negra, que estaba también bueno, aunque la presentación era mucho más bonita que el platillo per se. De plato fuerte, al oír la descripción del mesero de la panceta de cerdo, o lo que hemos llegado a conocer como “pork belly” presentado con su piel crujiente en mole con rábanos y quelites, no pude resistir la tentación y lo pedí.  Si tuviera que describir el tipo de comida que sirven, es comida estacional, con influencias tanto mexicanas, como mediterráneas. En general las presentaciones son agradables a la vista y se antojan mucho.

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La carta la vinos, ofrecía varios vinos por copeo y los precios eran razonables en comparación con otros restaurantes. Optamos para acompañar nuestros platillos una botella de Pinot Noir, de Kendall Jackson que resultó ideal para acompañar la variedad de platillos que pedimos.

Sin embargo, el servicio, fluctuaba entre lo mediocre y malo a pesar de ser muy amigables todos. La cocina, tenía grandes pausas, que afortunadamente fueron llenadas por la agradable plática entre amigos.  A nadie le gusta tener que recordarle al mesero o pedirle las cosas varias veces, lo cual desafortunadamente sucedió durante nuestra visita.

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Al llegar mi platillo, ¡que gran decepción! Contrario a la descripción del mesero, el platillo frente a mi no tenía una piel crujiente, sino una gran capa de grasa opaca, eso si, presentada hermosamente con una base de mole, rábanos y verduras. Opté por mejor regresar el platillo y pedirles que por favor doraran la piel. Regresó tiempo después el platillo y sin duda valió la pena esperar un poco más. El mole era ligero, muy balanceado y la combinación de verduras era ideal. La piel, conforme a lo prometido, estaba crujiente y la carne se deshacía en cada bocado. Era una verdadera delicia.

En la Ciudad de México, abren y cierran restaurantes casi diariamente. La competencia es feroz. Sin embargo no todos los establecimientos cuentan con el talento necesario para ofrecer una cocina propositiva y que además esté rica. Sin duda, como comensales es un respiro encontrar un lugar nuevo en donde se coma bien, pero no solo se trata de comer bien, sino de la experiencia en global.

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El lugar y su cocina tienen potencial. Sin embargo me preocupa que si ya tienen talento y la comida es rica,  que no hagan el esfuerzo por ser consistentes en la cocina. Un buen cocinero, nunca hubiese dejado salir de su cocina el platillo de “pork belly” como llegó a mi mesa. Al servir un plato que no estaba bien ejecutado, mostraron una falta de control de calidad en su cocina. Si a esto se le suma el servicio, sin duda, aumentan las probabilidades de que la experiencia del comensal no sea tan buena como pudiera ser. Ojala y puedan ponerse las pilas. Sin duda, la competencia únicamente en la zona, no da, para dormirse en sus laureles.

Espero que tengas un fabuloso día y recuerda, ¡hay que buscar el sabor de la vida!

***

Ixaya

Álvaro Obregón 296,

Col. Hipódromo Condesa.

Tel. 5211-8865

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