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Juan Carlos Rodríguez

El coche se convirtió en el refugio de los hombres que ya no encuentran paz dentro de la casa. El control remoto de la televisión empoderó a los jóvenes y erosionó la autoridad de jefes de familia. Las amas de casa perdieron de un día para otro su espacio de libertad. Y el baño se volvió un lugar en disputa que nos obligó a negociar. 

Así se alteró el esquema de convivencia en las familias de clase media del país a consecuencia del confinamiento que provocó la pandemia de Covid-19, consideró Luis Woldenberg Karakowsky, presidente de la agencia Nodo, especializada en medición del humor social.

Hay cuatro emociones que explican el momento por el que atraviesan las familias, dice el investigador: un enorme miedo, una incertidumbre brutal, una gran impotencia y la exacerbación de la intolerancia en la sociedad mexicana.

“Estamos viendo algo sui géneris: se ha exacerbado el ‘yo’ y se ha minimizado la opinión de los otros”, expuso Woldenberg, al referir que cada vez somos más proclives a escuchar y dialogar con quienes piensan como nosotros y a rechazar a los que tienen un punto de vista distinto. “Ahora sí, como dijo el presidente, ‘estás conmigo o estás contra mí’”.

Al participar en el panel “Humor social, crisis, pandemia y comunicación política”, organizado por el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset México, el experto en análisis y medición del comportamiento social dijo que, además de todas las crisis que vivimos por la pandemia —de salud, económica y de violencia— hay otra crisis que es la alteración del ADN de la sociedad mexicana, que es el truene de la familia”.

Si antes de la pandemia ya teníamos una mujer mexicana sobretrabajada, en donde, a la pregunta de si usted se siente cansada, más de 70 por ciento nos decía que sí, pues imaginemos ahora, que tienen que estar conviviendo con la familia en 65 metros cuadrados, con cinco personas, durante 180 días

“A nivel intramuros, el espacio natural de la mujer, sobre todo en segmentos donde la mujer no trabaja, era la casa, pero era una casa donde habían enormes espacios de soledad; tan pronto salían los niños a la escuela y el hombre al trabajo, la casa era el hábitat de la mujer y, en ese sentido, vivía con una enorme libertad”. Pero ese privilegio se esfumó con la pandemia, relató. 

La crisis sanitaria perjudicó de manera muy marcada al segmento femenino, “tanto a las que salían a trabajar y tenían esta sensación de que eran libres, como aquellas que estaban dentro de la casa, solas y administraban su tiempo. Pues esta libertad está siendo coartada”, dijo.

“Si antes de la pandemia ya teníamos una mujer mexicana sobretrabajada, con unos niveles de tensión también elevados, en donde, a la pregunta de si usted se siente cansada, más de 70 por ciento nos decía que sí, pues imaginemos ahora, que tienen que estar conviviendo con la familia en 65 metros cuadrados, con cinco personas, durante 180 días”. 

Pelea por el baño

De acuerdo con Woldenberg, la inmensa mayoría de los hogares de los de niveles socioeconómicos C y D tienen casa de un baño o baño y medio, por lo que “una de las habitaciones donde hay golpes para estar, es el baño; porque es el espacio donde los integrantes de la familia pueden estar solos”.

Durante su ponencia, Woldenberg expuso que “toda la casa pelea por el baño, pero los niños pelean por los dispositivos, por la computadora y por la televisión, pero yo creo que uno de los hallazgos más brutales es la pérdida del rol protagónico por parte del hombre”.

Y explicó: “Ahora no es nada más ‘el que paga, manda’, sino ‘el que sabe, manda’. Ahora a lo que nos estamos enfrentando los analfabetas cibernéticos que somos un porcentaje importante de los hombres mayores de 35 años es que nos cuesta trabajo operar la televisión y, entonces, hay una intolerancia inversa, es decir, entre niños y jóvenes las palabras que más estamos observando es ‘¡Ash, papá!’, un poco ‘¡Qué idiota eres!’ De tal manera que no sólo es aquella pérdida de poder que vimos desde mediados de los años 90 por la entrada de recursos de parte de la mujer, sino que el conocimiento tecnológico ahora está en los más chavos”. 

Debido a esta frustración, de acuerdo con Woldenberg, uno de los refugios de los varones en época de pandemia es el automóvil. “Es muy chistoso, pero si uno le pregunta a los hombres, bueno y qué estás haciendo, en niveles medios, hombres de más de 35 años, se salen al coche. ¿Y a qué se salen? A estar solos”.

Toda la casa pelea por el baño, los niños pelean por los dispositivos, por la computadora y por la televisión, pero yo creo que uno de los hallazgos más brutales es la pérdida del rol protagónico por parte del hombre.

Se suben al coche a escuchar música, a fumar o a respirar. Sin embargo, adolescentes y jóvenes también quieren estar solos y quieren subirse al auto, lo que los obliga a organizarse en turnos. “Entonces, se turnan el baño, se turnan el coche, se turnan la computadora. Y todos estos turnos nos ha llevado a la necesidad de negociar, cuando no estábamos acostumbrados a negociar y cuando somos muy malos para hacerlo, y esa es otra de las fuentes de tensión”, dijo Woldenberg.

Debido a la pandemia, al hacinamiento en casa y a la falta de expectativas hacia el futuro, señaló el investigador, “estamos ante una sociedad más compulsiva, por lo que vamos a ver más adicciones y estamos viendo también altos niveles de consumo de ansiolíticos y antidepresivos, es decir, estamos ante un tema que a la gente le es más difícil vivir esa tensión y no hay comunicación esperanzadora”.

Las investigaciones de Nodo han llevado a Woldenberg a concluir que frente a los miedos que siente la sociedad “se necesitan cada vez más mensajes que sean claros, y vendan seguridad, audacia, que el futuro no es catastrófico y que México es mucho país; se necesitan mensajes y liderazgos que vendan certeza, fuerza y compromiso. Frente a la impotencia se necesitan manejar mensajes de resiliencia, de solidaridad, de que vamos a salir adelante”

Es muy chistoso, pero si uno le pregunta, bueno y qué estás haciendo, en niveles medios, hombres de más de 35 años, se salen al coche. ¿Y a qué se salen? A estar solos.

FAMILIA Y PANDEMIA

La modificación de la vida cotidiana de las familias mexicanas dio paso a una enorme cantidad de memes, compartidos en las redes sociales.

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