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Redacción ejecentral

El Comité Nacional para la Valorización de Bienes Históricos, Culturales y Ambientales de Italia descubrió que el artista, Leonardo Da Vinci, utilizó a su discípulo preferido, Gian Giacomo Caprotti, también conocido como “El Salai”, como modelo para realizar el retrato de San Juan Bautista.

La famosa imagen es un óleo en tabla de 69 centímetros de alto y 57 de ancho que actualmente se conserva en el Museo de Louvre.

El retrato es uno de los últimos cuadros por Da Vinci, realizado entre 1508 y 1513 y uno de los que ha creado mayor debate, gracias a la enigmática sonrisa de la persona retratada y el significado de que apuntara con la mano derecha hacia arriba.

Según el presidente del Comité, Silvano Vinceti, la decisión de usar a “El Salai” como modelo representó un acto de crítica y una acusación contra la corrupción y degradación de la Iglesia Católica y su comunidad de seguidores.

La decisión de representar la figura del Bautista, que en la tradición iconográfica viene representado sufriente y ascético, con un San Juan Bautisa con razgos andróginos, sensuales, tentadores y ambiguos, representa el pensamiento de Leonardo sobre la involución de la comunidad de católicos”, explicó Vinceti.

Se trata, añadió, del uso de simbolísmos pictóricos como acusación por el alejamiento de la iglesia de los preceptos evangélicos y de las enseñanzas de Cristo.

Gracias al uso de tecnologías como el Photoshop avanzado se pudo llegar a la conclusión que “El Salai” fue utilizado como modelo para realizar el famoso óleo.

El ingeniero Rocco Bruno, parte del equipo científico del Comité, hizo una comparación dinámica entre las efigies del San Juan Bautista de Leonardo, las caras de otras de sus obras y cuadros de tanto el propio Salai, como de un amigo del discípulo.

Las pinturas tomadas en consideración fueron la versión del San Juan Bautista pintada por Salai y su retrato hecho por uno de los miembros de la academia de Leonardo.

De Da Vinci, se consideraron las obras “El Ángel Encarnado”, “Baco” y el rostro de la madre de María en el cuadro “Santa Ana, la Virgen y el niño con el cordero”.

Esos rostros, sobrepuestos con el de San Juan Bautista de Leonardo, coinciden perfectamente”, declaró Vinceti.

A la muerte de Leonardo el cuadro fue heredado por Salai, su alumno predilecto, cuyos herederos eventualmente lo vendieron, y por ello habría terminando en el Louvre. KI

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