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Simón Vargas

 El tema de este 2015 es: ¡NO al trabajo infantil – Sí a una educación de calidad!

México no cumplirá con la meta de erradicar las peores formas de trabajo infantil para 2016, pues aún existen cerca de 2.5 millones de niños, niñas y adolescentes que realizan alguna actividad laboral, aseguró recientemente el titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), Alfonso Navarrete Prida.

En la III Conferencia Mundial sobre Trabajo Infantil de 2010, los países miembros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), acordaron evaluar los principales obstáculos que subsisten en sus naciones para erradicar esta mal y, convenir en medidas que permitieran acelerar los progresos hacia la eliminación de las peores formas de trabajo infantil para 2016. http://bit.ly/1f0Qj0e

Un número considerable de los menores que trabajan en México, son presas de las peores formas de trabajo infantil, tales como la ocupación forzosa en fábricas y campos agrícolas, la servidumbre por deudas, el tráfico de drogas y la trata sexual, entre otras, detalló Navarrete Prida, quien agregó que constantemente se realizan operativos para detectar esta forma de abuso.

Por ejemplo, el pasado 16 de marzo, 200 indígenas tarahumaras fueron rescatados de una zona agrícola en Comondú, Baja California Sur, propiedad de la empresa El Cerezo, entre las personas liberadas había 15 menores de edad, algunos de hasta 5 años, los cuales también eran obligados a laborar en condiciones infrahumanas: con jornadas excesivas, sin equipo de protección básico, alimentación e hidratación deficiente, sueldos raquíticos, etc.

Este es uno de los miles de casos de explotación infantil que se dan en México en pleno siglo XXI, pero existen situaciones aún más adversas en las cuales los menores están expuestos a situaciones denigrantes que conllevan a conclusiones inclusive fatales, en ocasiones propiciadas lamentablemente por sus propios padres.

Las últimas reformas al artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que entraron vigor desde el 18 de junio de 2014 establecen que la edad mínima permitida para laborar en México es de 15 años, con el fin de que se garantice a este sector de la población su pleno desarrollo físico y psicológico. Asimismo, se prohibió la utilización del trabajo de menores de 18 años en labores peligrosas o insalubres que puedan repercutir su salud física y mental.

Según datos del gobierno federal estas reformas y otras acciones, han contribuido a que 500 mil menores de edad hayan dejado de trabajar, sin embargo, el reto aún es grande, porque todavía existen 2 millones 500 mil niños trabajando y, muchos de ellos en pésimas condiciones. El futuro de estos niños es incierto ya que seguramente no están recibiendo la educación adecuada, que les podría brindar mayores herramientas para mejorar su calidad de vida.

En 2002, la OIT declaró el 12 de junio como el Día Internacional contra el Trabajo Infantil con el propósito de dar a conocer el alcance del problema y promover iniciativas para resolverlo, con la participación de los gobiernos, las empresas, los sindicatos y la sociedad civil. El tema de este 2015 es: ¡NO al trabajo infantil – Sí a una educación de calidad!

Este año la OIT hace un llamamiento a favor de: una educación de calidad, gratuita y obligatoria para todos los niños hasta por lo menos la edad mínima de admisión al empleo y emprender acciones para llegar a aquellos niños que actualmente se encuentran en situación de trabajo infantil; nuevos esfuerzos para asegurar que las políticas nacionales sobre trabajo infantil y educación sean coherentes y eficaces; y políticas que garanticen el acceso a una educación de calidad e inversiones en personal docente.

Al respecto de estas acciones, México ya ha reformado sus leyes para castigar a quienes obliguen a los niños y adolescentes a trabajar antes de los 15 años, asimismo, la educación básica es gratuita y obligatoria en nuestro país, no obstante, es necesario reconocer cual es la principal razón por la cual los menores salen a trabajar: la búsqueda del sustento para satisfacer sus necesidades más básicas como la alimentación.

La inmensa mayoría de los niños que trabajan, lo hacen porque viven en condiciones graves de pobreza y, en algunas familias la idea de que laboren desde pequeños está muy arraigada y es “necesaria” para contribuir al ingreso familiar. Para combatir esta práctica es necesario que existan empleos suficientes para los padres y tutores, para que la falta de recursos deje de ser un pretexto para obligar a los niños a salir a trabajar.

Además de que el trabajo infantil pone a los niños en condiciones extremas de vulnerabilidad física, es necesario concientizar a los padres de familia y la sociedad en general, de que el acceso temprano a la fuerza de trabajo reduce sus posibilidades de mejorar su calidad de vida y aumenta en gran medida la probabilidad de terminar sumido en la pobreza.

 

 

*Analista en temas de Seguridad, Educación y Justicia

simon@inprincipioeratverbum.com.mx

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