Compartir

Simón Vargas

Aprender de las tragedias históricas para combatir la discriminación racial del presente.

 

“El racismo no es innato. Nadie nace siendo racista. Se aprende a serlo mediante el discurso, primero el que recibes de los padres, luego el que lees en los libros de texto, después en la televisión, y luego en los discursos públicos, de los políticos, de los periodistas…”.

Las palabras anteriores pertenecen a uno de los lingüistas más reconocidos del mundo, el holandés Teun Van Dijk quien desde hace 30 años, centró sus investigaciones en determinar cómo las palabras, el lenguaje y el discurso promueven, de forma consciente o inconsciente, la violencia, la discriminación y la desigualdad.

Los niños aprenden los prejuicios raciales desde la niñez mediante la crianza y educación en el hogar y la escuela, estos prejuicios son reforzados por los mensajes que les llegan a través de la televisión, el cine, los videojuegos, los libros, etc. Sería realmente muy complejo evitar que este tipo de información les llegue a los niños, porque la influencia es muy variada y llega desde distintos frentes, y muchas veces sin que podamos notarlo.

Actualmente, ser abiertamente racista no es aceptado ni social ni culturalmente, es incluso un motivo de rechazo y repudio. Por ejemplo, gracias a las redes sociales, en los últimos años y cada vez con más frecuencia hemos atestiguado como políticos y funcionarios públicos, casi sin “notarlo” han arruinado su carrera en el servicio público, después de publicar mensajes segregacionistas acerca de personas a quienes se supone deberían servir, atender o representar sin distingos.

Y no son los únicos, actores y presentadores han hecho lo propio en programas de televisión, después de estos “errores” son objetos de linchamientos mediáticos. ¿Por qué si tanto nos molesta el racismo, no hemos podido erradicarlo? Al respecto, Teun Van Dijk se cuestionó en su libro “Racismo y análisis crítico de los medios” editado por Paidos 1997, ¿cuáles serían las alternativas más eficaces para que los niños aprendan a no tener actitudes racistas, es decir, a adquirir ciertas ideologías respecto a la igualdad social, por ejemplo?

Un importante esfuerzo en contra de la discriminación racial, es la celebración del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial cada 21 de marzo. Este día fue establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en octubre de 1966 en la resolución 2142(XXI), para conmemorar la “Masacre de Sharpeville” (1960) en Sudáfrica, donde 69 personas que participaban en una demostración pacifica fueron asesinadas, la tragedia llamó la atención internacional y marcó un paso importante en esta lucha. http://bit.ly/1BQm3gu

El tema de este año: “Aprender de las tragedias históricas para combatir la discriminación racial del presente”, tiene como objetivo explorar las causas profundas del racismo y la discriminación racial y hará hincapié en la necesidad de aprender de las lecciones del pasado para luchar contra el racismo y la discriminación en la actualidad.

La importancia de recordar y preservar la memoria histórica de violaciones de los derechos humanos, como la esclavitud, el comercio y la trata transatlántica de esclavos, el apartheid, el colonialismo y el genocidio que han llevado al racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, contribuye como la herramienta más transcendental para sensibilizar a la sociedad con el fin de erradicar las formas contemporáneas de racismo y discriminación racial.

Porque nadie tiene derecho a discriminar a cualquier persona por el color de su piel, por su lengua o por su acento, por su lugar de nacimiento, por sus lícitos hábitos de vida, por sus orígenes y tradiciones o por su pobreza. La discriminación racial es todavía una realidad que lastima a la sociedad, y es nuestra responsabilidad ponerle fin.

Sin embargo, se alerta sobre un nuevo tipo de racismo que el sociólogo de la Universidad Duke, Eduardo Bonilla-Silva llama «racismo sin racistas». Según diversos estudios sobre el tema, se trata del racismo que a veces la gente ni siquiera nota, entonces se pregunta: «¿yo, racista?», lamentablemente en muchas ocasiones es algo que ya forma parte de su propia idiosincrasia.

“Los prejuicios raciales de cierta forma pueden ser más destructivos que el racismo declarado y abierto porque son más difíciles de detectar y por ende, más difíciles de combatir”, advierte Bonilla-Silva. Y son precisamente estos prejuicios tan arraigados los que han contribuido al relego y discriminación de los indígenas mexicanos, los cuales representan el 12 por ciento de nuestra población.

México necesita des-aprender este comportamiento, algo sumamente complejo que requiere quizás ser enseñado desde la niñez, y una de las estrategias podría ser la que planteó Teun Van Dijk, podríamos comenzar sembrando en las mentes de nuestros hijos y nietos nuevas ideologías y formas de pensar, como la igualdad social y de género.

*Analista en temas de  Seguridad, Educación y Justicia

simon.9@prodigy.net.mx

@simonvargasa

facebook.com/simonvargasa

 

*Si deseas recibir mis columnas en tu correo electrónico, te puedes suscribir a mi lista en el siguiente vínculo: http://eepurl.com/Ufj3n

Compartir