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Ana Saldaña

Caracol

Estas vacaciones una vez más regresé a Xcalak, una pequeña comunidad de pescadores que se ubica del lado mexicano en la frontera con Belice dentro del Parque Nacional de Arrecifes de Xcalak considerado Área Natural Protegida. Llevo más de 10 años visitando este paradisiaco lugar en donde además de poder bucear en el prístino y virginal Sistema Arrecifal Mesoamericano, al ser remoto, como visitante puedes desconectarte y olvidarte de todo viviendo ecológicamente sin televisión, celular, ni internet.

A lo largo de los años, fui testigo de como la comunidad junto con la Directora del Parque, María del Carmen García Rivas crearon un lugar en que el cuidado del medio ambiente y el compromiso comunitario de protección funcionaban cada vez mejor y mejor. A través de los años era común verla a ella en el parque, junto con su equipo de inspectores que celosamente se aseguraban que todos los visitantes portaran sus brazaletes, además de realizar acciones de patrullaje que ahuyentaban a los pescadores furtivos. Tenían trabajo en los manglares y además restablecieron la población de langosta en la zona, que en algún momento estuvo amenazada por su sobre pesca. También fue gracias a su esfuerzo combinado que en el 2012 se decretara la veda del caracol rosado (strombus gigas) por cinco años ya que por su captura excesiva se había visto muy reducida la población. El caracol Rosado es una especie marina que cuenta con un alto valor comercial y constituye uno de los recursos pesqueros con mayor tradición en la zona del Caribe. Como parte de la labor de recuperación, tanto autoridades como cooperativas pesqueras han trabajado de la mano dentro de la Reserva de la Biosfera Banco Chinchorro para que una vez más las poblaciones puedan repoblar sus mares.

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El trabajo rindió fruto. Reportes de investigadores indican que actualmente se encuentran en la zona un mayor número de organismos de tallas mayores y con el grosor de labio más desarrollado, lo cual es un indicativo que están logrando buenos resultados. Esto ha implicado no solo un esfuerzo por parte de los pescadores locales que han tenido que buscar nuevas fuentes de ingreso, sino que además con el apoyo de investigadores, la CONANP y SEMARNAT han desarrollado un plan de manejo del área protegida, así como la creación de refugios de pesca que involucró la reubicación de 7,000 caracoles en la zona núcleo de la Reserva de la Biosfera de Banco Chinchorro para su reproducción, producción de larvas y el derrame de estas en las zonas circundantes.

Sin embargo, esta vez que visité Xcalak me percaté de que había algo diferente y que los esfuerzos de conservación en lugar de mejorarse, se estaban olvidando. A pesar de ser Semana Santa no había si quiera un bote del Guarda Parque en el agua. Estaban estacionados fuera de sus oficinas en el pueblo, mientras que en su interior se veía gente sentada pasando la tarde. Ya nunca los vi patrullar la zona durante los 10 días que estuve en el Parque. Además, durante mi estancia fue evidente el incremento de la pesca furtiva que en pleno día estaban sacando langosta y caracol que actualmente se encuentran en periodo de veda.

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La gota que derramó el vaso fue cuando buceando en un sitio poco frecuentado conocido como Santa Julia encontramos un cementerio de más de 20 caracoles rosados de gran tamaño a pesar de encontrarse en veda. La sensación que tuve en ese momento fue de enojo, impotencia al ver que años de cuidado y trabajo de toda una comunidad se estaban tirando a por la borda. Al preguntar en el pueblo, me indicaron que por su tamaño lo más probable es que estos habían sido extraídos de los especímenes ubicados en Banco Chinchorro, llevados a este sitio para limpiar y tirar al mar. La gran pregunta durante todo el viaje fue ¿y dónde esta el guarda parque? ¿qué está pasando para que haya un cambio tan evidente el cuidado de la reserva?

Al investigar sobre el tema, me enteré que muy para el pesar de Xcalak, la Directora María del Carmen García Rivas a principios de año fue cambiada a la Reserva del Tiburón Ballena y del Parque Isla Contoy y que a partir del 1 de febrero Jorge Gómez Poot quedó a cargo. Al preguntar sobre el en el pueblo, me decían que despacha desde Chetumal, que rara vez va a Xcalak y que además ha cancelado todos los patrullajes nocturnos en Banco Chinchorro.

Es inconcebible pensar que una labor de tantos años sea tirada a la basura. ¿Será que el Sr. Gómez Poot no entiende lo importante de su labor? ¿Es por indiferencia? No lo se. Lo preocupante es que una labor de tantos años, ahora se encuentra amenazada.

La conservación de áreas naturales protegidas es una labor de fundamental importancia que garantiza el cuidado del ecosistema. Un paso en falso puede echar para atrás años de trabajo y acabar con poblaciones que han sido protegidas por años. Si los que tienen el mandato de cuidar el Parque no lo hacen, entonces, ¿quien lo hará? Estamos frente a un ecocidio en potencia y si no reversan el rumbo el esfuerzo de investigadores, autoridades y la comunidad Xcalaqueña será en balde. Lo peor es que la comunidad y el país habrán invertido recursos en un proyecto que fracase por un mal liderazgo. Sin duda, es algo preocupante. Todavía tiene solución, pero si sigue pasando el tiempo, no habrá vuelta de hoja. ¡Aguas!

Espero que tengas una buena semana y recuerda, ¡hay que buscar el sabor de la vida!

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