Los mayores riesgos los enfrentan las economías emergentes y países en desarrollo, pero en particular, soplan vientos fríos para Brasil. 1. Reunión de Primavera FMI/BM. En Washington, DC, se realizó en estos días la reunión anual de Primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, prácticamente con un consenso: prosigue la desaceleración económica global.
En el documento de Perspectivas Económicas Globales, el Fondo revisó a la baja sus estimados de crecimiento para la economía mundial, que pasará de un 3.4% anteriormente previstos, a un 3.2%.
El mundo, dice la organización internacional, se encuentra ante riesgos persistentes que amenazan su estabilidad; éstos son: un posible regreso de la volatilidad financiera, que pondría a los mercados otra vez en busca de seguridad, acentuando la depreciación de otras divisas frente al dólar (“flight so safety”); la persistencia de bajos precios del petróleo, que estarían marcados por el éxito o fracaso de la reunión de productores realizada en Doha también en estos días; una desaceleración más profunda en China, que ha adoptado una meta de crecimiento de sólo 6.5% (ante un 12% al que crecía hace seis años), pero ante la opacidad de su sistema centralmente planificado, podría estar cayendo aún más; así como ondas expansivas de choques no económicos como son conflictos geopolíticos en Medio Oriente (Siria, Estado Islámico) o Sudeste asiático con la amenaza de Corea del Norte a la paz mundial o bien, que el Reino Unido votara su salida de la Unión Europea en referéndum a realizarse el próximo 23 de julio.
Los mayores retos, prosigue el análisis del Fondo, los enfrentan las economías emergentes y de países en desarrollo, más dependientes de los precios internacionales de materias primas y del petróleo, por lo que en la distribución de costos y beneficios de la nueva realidad global habrá, previsiblemente, países ganadores y perdedores. Entre los primeros se encuentran las naciones consumidoras de energéticos, es decir, los compradores de crudo, en tanto que en los segundos figurarán los países productores de petróleo y materias primas esencialmente, o bien, aquellos que no hubieran despetrolizado suficientemente sus finanzas públicas y dependen demasiado de los ingresos petroleros.
2. Perspectiva para México. Para México, el Fondo Monetario recortó la estimación del crecimiento posible en 2016 a 2.4% desde un 2.6% previo, en tanto que para 2017, el crecimiento se situaría en 2.6% desde un 2.9% que era la estimación anterior.
De alguna manera, el Fondo Monetario Internacional saluda la gestión económica mexicana, a quien pone de ejemplo sobre la forma de utilizar la línea de crédito contingente, más como un seguro sobre lo que está haciendo que como un financiamiento para paliar faltantes de ingresos en aras de sostener la estabilidad macroeconómica. En ese sentido saluda la decisión del gobierno mexicano de reducir el déficit, que en 2017 está previsto sea del cero por ciento.
De alguna forma también, nuestro país se había anticipado a las recomendaciones posibles y realizó un fuerte ajuste preventivo en febrero, cuando el Banco de México subió la tasa de interés a 3.75% y la Secretaría de Hacienda anunció un recorte de 1% del PIB para el presupuesto en 2017, además de los 132 mil 500 millones de pesos ajustados en el actual ejercicio fiscal de 2016 (0.7% del PIB), lo que contuvo la especulación con el tipo de cambio situándolo alrededor de 17.50 pesos por dólar.
A nuestro país, insisten los organismos internacionales, le puede ir bien si persiste en la ruta de los cambios estructurales, la estabilidad macro y la salud de las finanzas públicas, asumiendo la eventualidad de un costo social elevado pues esencialmente los recortes del gasto y la contención de inversiones afectan el desarrollo de las políticas públicas necesarias, por ejemplo, para combatir la pobreza. El reto es persistir con la disciplina financiera y la estabilidad macro, cuando la confianza y la popularidad de los gobiernos está menguando en todo el mundo.
Al respecto, es posible observar cómo la popularidad presidencial en México está cayendo, situándose, según el diario Reforma, en un 75% de los ciudadanos que consideran que el país no va bien, que es consecuente con otras estimaciones que sitúan la negatividad en el orden del 65%. Sólo para comparar, en los Estados Unidos, no obstante sus cifras positivas en crecimiento, generación de empleo y liderazgo económico mundial, la popularidad del Presidente Obama es del orden del 25% según las mediciones de CNN. Total, la popularidad de los políticos en el mundo anda por los suelos.
3. Datos de la economía interior. En los reportes del primer trimestre del año, hay datos que sugieren que los efectos de la crisis global aún no permean del todo hacia el interior. En marzo, se continuó generando empleos formales (60 mil nuevos empleos formales según el IMSS, que no está tan mal si se comparan con la cifra de 260 mil empleos en el mismo periodo generados en los Estados Unidos, una economía 30 veces mayor que la nuestra); el crédito se ha incrementado en números gruesos hasta un 10%, siendo el mayor rubro el financiamiento a las empresas seguido del consumo, y el Banco de México entregó a la Secretaría de Hacienda sus remanentes de operación, alrededor de 240 mil millones de pesos, mismos que, conforme a las disposiciones legales aplicables, se destinarán primordialmente a reducir la deuda pública y capitalizar un fondo de contingencia.
Asimismo, la SHCP anunció que dispondrá un plan de apoyo para Pemex, empresa pública del Estado a la que afectó de manera primordial el recorte al gasto de este año, que le implicó reducir su presupuesto en 100 mil millones de pesos. Pemex dispondrá de 73 mil 500 millones de pesos para su reestructuración, más otros 50 mil millones adicionales como resultado de un ajuste a su régimen fiscal.
Esa es la paradoja económica: desaceleración en el plano global, en tanto que contención interior, macroeconomía estable y una perspectiva modesta al crecimiento que, no obstante, siguen significando crecimiento, inversión y empleos al final de cuentas.
4. El contraste de Brasil. Donde adquiere mayor relieve esto, es viendo lo que está pasando con Brasil.
Hace todavía un par de años, Brasil era una economía respetable, Petrobras era una lección de empresa productiva en asociación con particulares, con visión y presencia global y la política social carioca se ufanaba de haber sacado de la pobreza a varios millones de brasileños.
La economía brasileña hoy se hunde, caerá más allá de 3% este año, tiene una tasa de desempleo abierto del orden del 10% y tasas de interés y de referencia de dos dígitos. Es por ello que en la reunión de primavera en Washington sus perspectivas se vieron muy críticas. La directora del FMI, Christine Lagarde, consideró simplemente que para el gigante sudameircano “soplan vientos fríos” (que resultó serlo pero con pies de barro) y en línea, prácticamente todos los analistas económicos coinciden con el “downgrade” que ha tenido el riesgo país brasileño, que le sitúa en inflación del 12% y tasa de interés de referencia del 14%, con sus bonos internacionales en el orden de los “bonos chatarra”.
La crisis política que vive el país, con el inicio del proceso de juicio político a la presidenta Dilma Roussef no tanto por corrupción, que ya era algo que se le venía encima, sino sobre todo por haber utilizado una contabilidad creativa para disimular las cuentas nacionales y mostrar una mejor cara del desempeño de la economía brasileña, marcan el principio de lo que tendrá que ser la solución para este problema: un ajuste mayor.
El domingo pasado tuvo lugar el debate y la votación de petición de juicio político en la Cámara Baja. Dilma perdió la votación y parece claro que la Presidenta brasileña será sometida a juicio y separada del cargo durante los 180 días que duraría el “Impeachment”. Quien le sustituiría provisionalmente sería el Vicepresidente y ex aliado, Michel Temer, presidente del Partido del Movimiento Democrático Brasileño. La presidenta Dilma Roussef, quiena acusa se trata de una conspiración y un “golpe blanco”, aún cuando no fuera enjuiciada, no tendrá ya el control del país debido al desmoronamiento de la alianza gobernante y tan sólo le apuesta en este momento a evitar que se construya la mayoría calificada en el Senado no tanto a ganar la moción.
La mejor solución para Brasil, consideran los analistas reunidos en Washington, es la dimisión de la Presidenta, lo que reduciría el stress del cambio político e iniciaría el proceso de ajuste necesario para enfrentar tanto la crisis económica como la crisis política y social que se avecina. Todo, en la inminencia de la realización de los Juegos Olímpicos de Verano que tendrán lugar dentro de dos meses.
La eventual destitución o dimisión de Dilma mejoraría en el corto plazo la confianza económica en el país, resaltando la urgencia, dicen en Washington, de que la política macroeconómica vuelva a un terreno estable.
En todo caso, el desenlace que tome el caso brasileño tendrá sus implicaciones para México, pues en el contexto de negatividad prevaleciente y baja popularidad presidencial no faltarán quienes quisieran trazar un símil con la mala imagen de uno y otro presidentes; sin embargo, en el contraste del manejo de la economía, es claro que nuestro país ha seguido una ruta muy diferente y está siendo mejor evaluado en la reunión de Primavera, no obstante lo cual Moody’s decidió cambiar precautoriamente la calificación del grado de inversión en México de una valoración neutra a la misma pero con perspectiva negativa.
El punto de contraste con Brasil no debiera ser si el Congreso está sometiendo o no a juicio político a la titular del Ejecutivo Federal, sino cómo las cosas se han manejado en uno y otro país; ciertamente, la imagen pública de los políticos ha estado a la baja en ambos países, como también existe un entorno de corrupción e impunidad más que perceptible en ambos casos; pero la causa central por la que se juzga a Dilma, que es el maquillar o manipular las cifras oficiales entregadas al Congreso y a los mercados, no es el caso en México. Acá, las cifras y datos se han asumido al coste que tienen, conforme a reglas de mercado y con la evaluación permanente de los organismos internacionales y las agencias calificadoras. No es, entonces, un asunto de percepción, sino de situación en la que en Brasil las cosas fueron bastante mal, cuando en México se han llevado por el duro camino de resistir presiones inmediatistas o populistas tan sólo para salir del paso.
5. Contra las cuerdas: GIEI y Derechos Humanos. Finalmente, la crisis en materia de Derechos Humanos en que nos han metido las últimas filtraciones y revelaciones sobre el desempeño de las fuerzas de seguridad mexicanas han encontrado eco en el informe del Departamento de Estado norteamericano sobre el año 2015.
El informe del Departamento de Estado dice que en México la impunidad, la corrupción y los abusos cometidos por las fuerzas de seguridad fueron las principales violaciones de derechos humanos que han sido documentadas. La participación de la policía y las Fuerzas Armadas en “graves abusos” como son ejecuciones ilegales, tortura y desapariciones, es uno de los problemas más significativos, por lo que la impunidad y la corrupción en las fuerzas de seguridad y el sistema de justicia en México siguen siendo también los problemas más importantes.
En ese contexto, la polémica entre la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Secretaría de Gobernación y la Procuraduría General de la República y el Grupo Internacional de Expertos Independientes han puesto el punto sobre las íes en lo que se ha hecho y lo que falta por hacer para llegar a conclusiones en el doloroso caso de las desapariciones en Iguala hace ya 19 meses.
El GIEI llegará al término de su misión sometido, según los medios, a una campaña de hostigamiento que incluyó una demanda oportunista contra el ex presidente de la CIDH, Emilio Alvarez Icaza, la confrontación con los expertos y la filtración de un audio en contra de Vidulfo Rosales, el abogado de los padres de los 43 estudiantes desaparecidos, que vino a coronar el informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos que involucra a la Policía Federal y policías de otros municipios colindantes como Huitzuco en la desaparición de estudiantes acaecida en Iguala.
Ante la posición del gobierno mexicano, asumida por el Presidente Enrique Peña Nieto en su gira a Dinamarca, la CIDH asumió la conclusión de la labor del GIEI pero buscará establecer otro mecanismo para, dice, lograr las recomendaciones que realicen los expertos en su informe final.
El nuevo presidente de la CIDH, James Carvallo, señaló que los integrantes del GIEI han sido blanco de ataques en un intento de disuadirlos en buscar la verdad.
El corolario es que, si bien el GIEI no encontró la verdad, en realidad desmintió la “verdad histórica”.
De esta forma, el gobierno mexicano proseguirá atrapado en el caso Iguala no por haberlo perpetrado, pues es claro al momento que fueron criminales en colusión con elementos de fuerzas de seguridad municipales, sino por haber integrado una averiguación precipitada y deficiente que le estaría generando suspicacias en el contexto de la obligada protección a los Derechos Humanos.
Tal y como está configurado, tarde o temprano el caso llegará a las cortes internacionales, sea la Corte Interamericana de San José o el Tribunal de La Haya en donde, como sucedió con el emblemático caso Rosendo Radilla, el Estado mexicano podría ser imputado de responsabilidad histórica y subsidiaria al fallaren la protección de los derechos humanos de los 43 estudiantes desaparecidos.
En blanco y negro, lo que queda es que el Gobierno Federal resolvió el caso jurídicamente y repuso el orden y la seguridad en Iguala y en todo Guerrero; en donde no ha tenido cabal éxito, es en lograr saber qué pasó con los desaparecidos, que los 112 detenidos sostienen fueron ejecutados y cremados en el basurero de Cocula pero las evidencias científicas aún no resultan suficientes para determinar qué sucedió y cerrar el caso. Entretanto, internacionalmente, habrá de seguir siendo un caso de desaparición forzada, tragedia nacional que habrá de cumplir 19 meses de haber acaecido el 26 de abril.