Simón Vargas

“En comunicación lo que no se comunica no existe”

Para este 2020 países como: Bolivia, República Dominicana, Etiopía, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Venezuela tienen contemplada la realización de elecciones presidenciales, además de que en Chile se realizará un plebiscito nacional; sin embargo, en muchos de los casos derivado de la pandemia originada por el SARS-CoV2 (COVID-19) estos procesos se han retrasado como en el caso de Bolivia, donde se cambió la fecha del 3 de mayo al 18 de octubre, por otro lado, Etiopía decidió mover el plazo hasta el 2021.

Desde su aparición el coronavirus generó cambios en muchas de las áreas, algunas han sido mucho más visibles que otros, por ejemplo la educación, el comercio y el turismo fueron impactados de manera considerable, transformándose casi por completo la forma en la que hasta ahora habían sido concebidos; pero además, conforme las fechas programadas para las elecciones de los países antes mencionados se acerquen, la reorganización social evidenciará cómo es que la distancia social, la ausencia de contacto personal y el incremento del uso de tecnología pueden intervenir en uno de los rubros más importantes de la política: las campañas.

Y es que la definición de la estrategia de comunicación durante la campaña política es un tema de suma importancia que en muchos de los casos determina alcanzar o no el objetivo anhelado; en ella se contemplan aspectos de la personalidad del candidato, estudios del sector al que se busca impactar con más fuerza, los lineamientos y tiempos mediáticos, la exposición e interacción en redes sociales y la organización de mítines, reuniones o eventos donde el contacto con la gente se convierte en uno de los puntos con más peso para el trayecto del aspirante, entre otros.

Científicos afirman que el tacto se considera el primer sentido que adquirimos y la piel el órgano sensorial más grande, por lo que estamos familiarizados con estrechar las manos o palmear la espalda hablando en el ámbito político; bajo esta línea, tan sólo en nuestro país el contacto con el candidato se ha convertido en algo especial; besos, abrazos y folletos son usados como medios para acercar al aspirante y crear un lazo primordial con los votantes que será reflejado en las urnas. En México abarrotar espacios como plazas de toros, auditorios, plazas públicas o salones de fiestas son uno de los elementos con más peso para las giras de los candidatos, porque las imágenes de conglomeración, las porras y las banderas del partido ondeando se han transformado en la mejor forma para humanizar al aspirante y a la vez enviar un contundente mensaje al adversario: “Cuento con la aprobación del pueblo”.

Pero, desafortunadamente, la pandemia ha logrado cambiar los abrazos por 1.5 m de distancia, las banderas por mascarillas, los besos por gel antibacterial o los folletos por guantes de látex; y es que en una época tan incierta como la que vivimos, tanto los candidatos como las campañas electorales tendrán que dar un giro de 180° para usar los medios masivos de comunicación, las redes sociales y la tecnología como herramienta para crear ese vínculo necesario en la conciencia colectiva.

A pesar de que la tecnología cuenta con demasiada injerencia en la vida política y en las campañas, ésta aún no logra sustituir la conexión que se genera entre el candidato y la audiencia. La innovación deberá ser una de las líneas más importantes en las próximas contiendas electorales ya en 2017 Jean-Luc Mélenchon aspirante a la Presidencia de la República de Francia usó un holograma para abrir su campaña en Francia mientras él lo hacia en Lyon, sin embargo, al menos hace tres años el hecho generó críticas negativas que iban desde el costo, hasta el hecho de que los ciudadanos asisten al evento sólo por ver a su candidato, lo que al final hizo que su contrincante Emmanuel Macron obtuviera el triunfo.

De acuerdo al documento: “Comunicación política en tiempos de coronavirus” publicado por la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y la consultora Ideograma bajo el programa denominadoLa Cátedra en momentos de incertidumbre, es la hora de los gobiernos y de sus decisiones; sin embargo, uno de los principales retos que afronta la comunicación política es que no tenemos muchas personalidades que mantengan el vínculo emocional y la credibilidad con la ciudadanía. Sin la credibilidad se pierde buena parte de la efectividad. La gestión de la comunicación de crisis suele jerarquizar la comunicación para controlar los mensajes, por lo que se refuerzan y centralizan las informaciones en un intento de influir en las opiniones públicas y publicadas, así como en los estados de ánimo de la sociedad.

¿Cómo cambiarán las campañas políticas? ¿Se modificará radicalmente el perfil de los aspirantes? ¿Cuánto peso conllevará la ausencia del contacto físico en el camino al triunfo? Aún hay muchas preguntas que plantear y resolver, sin embargo, las siguientes elecciones, sobre todo la de Estados Unidos de América, resignificarán los procesos en el ámbito político; por ejemplo, es probable que en este país el voto por correo tenga un repunte, aunque los abogados del presidente Donald Trump luchan actualmente contra este método, reviviendo la decisión de la Corte Suprema que otorgó a George W. Bush la presidencia en el 2000; lo que sin duda se convertirá en momentos de tensión para la democracia.

No se debe perder de vista la pandemia que enfrentamos, pero también es un hecho que la gobernabilidad y la gobernanza deben ser considerados factores determinantes para enfrentar esta crisis sanitaria.

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