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David Colmenares
El recorte presupuestal que viene, del que ha informado El Financiero y ha comentado Enrique Quintana, es realmente inevitable, dado el fuerte impacto que ha tenido la reducción del volumen exportado de petróleo, así la terrible caída del precio del mismo en las últimas semanas. La paradoja de que esta caída se aprecia como un estímulo al crecimiento de la economía global, sin embargo para los exportadores de esta materia prima, significa estancamiento económico.
Las coberturas petroleras cubren una parte importante de los ingresos presupuestarios, pero no así los ingresos de PEMEX, ni los de las entidades federativas. Los de estas, así como de los municipios, están garantizado en gran medida por el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF), en función del tamaño de la caída. En 2009 la misma rebasó los recursos del Fondo y se recurrió a endeudamiento adicional, con la figura de bonos cupón cero.
Pero cuidado, no confundamos 2015 con 2009, las condiciones son distintas, así como el escenario internacional, hoy totalmente asimétrico.
En los próximos días, probablemente hoy, se anunciará el recorte, que debe empezar por los gastos de comunicación social, los de proyectos no vinculados con el desarrollo social, así como gastos extraordinarios o de única vez, incluso posponer algunos proyectos de infraestructura, cuyo costo pueda ser diferido temporalmente. Siempre procurando afectar lo menos posible el empleo y sin buscar reducir los salarios reales, más de lo deprimidos que ya se encuentran, ya que ello seguiría debilitando el  mercado interno.
Pero me interesa más comentar lo que ya tienen que hacer los responsables de las finanzas estatales y municipales que dependen en extremo de las transferencias de recursos federales, las cuales se verán afectadas, particularmente las relacionadas con el comportamiento de la recaudación federal participable, esto es las participaciones.  Los recursos del FEIEF compensarán este año la reducción de las mismas,  y a lo mejor en un escenario optimista queda algo para 2016.
Coberturas para las finanzas nacionales, y FEIEF para las estatales y municipales, son por supuesto importantes, sin embargo nadie sabe que pasará en 2016, cuando según algunos analistas podría promediar 50 dólares, menos de la mitad de los años recientes, por debajo de los 79 previstos para este año, además de que un precio tan bajo este año puede hacer incosteable el aprovechamiento de algunos pozos.
Lo delicado es que con la aplicación de la fórmula prevista en la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, el presupuesto del próximo año vendría ya castigado de origen.
Las entidades federativas deberán revisar su gasto, mejorar la calidad de sus nóminas, eliminar los aviadores reducir significativamente su gasto corriente, con la centralización de las nóminas de educación básica, no deberán usar un solo peso para pagar “comisionados” al sindicato en educación y lo deben evitarlo en el sector salud. Reducir los gastos extraordinarios no necesarios y hacer previsiones por ejemplo, para los gastos irreductibles de fin de año.

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