Alejandro Alemán

La película que más polémica ha levantado en este 2020 finalmente llega a las salas de cine (y en plena pandemia). Nuevo Orden, de Michel Franco, arriba con dos premios ganados en el Festival de Venecia, comentarios sumamente positivos de la crítica internacional y abucheos de la crítica y el público nacional. 

¿Qué pasa entonces con Nuevo Orden? ¿es cierto que es una película clasista? ¿es cierto que es malísima? Aquí te damos cinco razones para verla.

1.- Por que no se puede opinar de un filme viendo solo su tráiler. Las redes explotaron con furia cuando salió el adelanto de esta cinta. Casi al unísono la gente la condenó, calificó y decidió que era una pésima película. ¿Cómo le hacen para escribir tan sesudos comentarios con tan sólo ver dos minutos de una cinta que dura hora y media?

Hay que verla porque justo en estos tiempos es peligroso caer en el juego de vivir en una caja de resonancia donde sólo nos importa ver y escuchar lo que nosotros queremos ver y escuchar, sin análisis ni trasfondo, sin dar oportunidad a otras visiones que no sean la nuestra.

2.- Hay que verla para estar en conversación. Nuevo Orden es ya el tema del momento, las torpes declaraciones de Franco, la rabiosa crítica de algunas plumas y los elogios desmedidos de otras. Hay que formarse opinión para poder entrar a esa conversación y por ello hay que ir al cine.

3.- Es una película sobre la división nacional. Muchos han tachado la cinta como racista, que sólo expone las peores pesadillas de la burguesía. Lo cierto es que se trata de una ficción distópica cuyo punto de quiebre es mostrar cómo la división (entre fifís y chairos, entre “liberales” y “conservadores”) sólo nos llevará al abismo. Hay una dura crítica al sistema económico que provoca desigualdad y división, pero no es una cinta que haga apología a la desigualdad por clase social o color de piel.

4.- Porque es una provocación interesante. Michel Franco es un director de una sola nota y una sola herramienta: el estruendoso shock value. Nuevo Orden no es la excepción, pero al menos contiene mejores ideas, mejores actuaciones, y una visión del país que provoca conversaciones. A diferencia de sus primeras cintas, que sólo eran escándalo con nula sustancia.

5.- Hay que verla para criticar sus de-
satinos. No encuentro que la cinta sea clasista ni un filme que desacredite a la protesta, pero definitivamente tiene un grave problema de origen: esas imágenes de los manifestantes aventando pintura verde y la frase “Ni una más”, en efecto desacreditan a la lucha feminista. En ese punto, Michel Franco sí peca de inconsecuente. 

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