Alejandro Alemán

Desde el estreno de su magnífica The Sixth Sense (1999), el nombre de M. Night Shyamalan se convirtió en sinónimo de “giro de tuerca”, auténtico maestro de aquello que Christopher Nolan llama The Prestige (2006): engañar al público, distraer la atención y al final sorprenderlo con un cambio impredecible y fantástico.

Pero finalmente sucedió. Con su más reciente cinta, Old (USA, 2021), Shyamalan filma el trabajo más maduro de su carrera, una película que no depende del “giro de tuerca” para sorprender. 

Inspirada en la novela gráfica Sandcastle, la cinta nos presenta a la familia Capa: Guy (Gael García), Prisca (Vicky Krieps) y los pequeños Trent (Nolan River) y Maddox (Alexa Swinton), quienes salen de vacaciones a la playa. El viaje tiene un oscuro objetivo: Guy y Prisca están por separarse, pero han decidido dar a sus hijos un último momento juntos antes de anunciar el divorcio.

El encargado del hotel ofrece a los Capa la oportunidad única de conocer una playa exclusiva. Junto con otras dos familias, el pequeño grupo es llevado a un lugar de ensueño, una bahía de belleza exultante, agua cristalina y cielo azul.

Rápidamente, aquel paraíso se convierte en un infierno. Una vacacionista aparece muerta en la playa, otra más fallece repentinamente, y los niños sufren una transformación inexplicable. Resulta que en este lugar el tiempo corre más rápido de lo normal: una hora aquí equivale a años de vida. Para cuando acabe el día, todos se habrán hecho viejos y algunos, evidentemente, morirán.

Shyamalan no niega sus influencias. Desde Buñuel (El Ángel Exterminador, 1962), hasta La Dimensión Desconocida y algún episodio de Star Trek. Todo suma a este juego de tensión donde el manejo áspero (pero efectivo) del espacio cinematográfico resulta fundamental: una cámara ­—a cargo de Mike Gioulakis— en constante movimiento pendular, de primeros planos donde es más lo que sucede fuera de cuadro que lo que se nos permite ver.

El resultado es una atmósfera ominosa, tensa, perturbadora. Shyamalan explota el miedo que provoca el paso del tiempo mostrando en crudo sus consecuencias: el cuerpo cambia, las arrugas emergen, la enfermedad llega. Algo impide que los visitantes abandonen este lugar, así como en la vida no hay sitio donde refugiarse del paso del tiempo.

Cruel, Shyamalan nos muestra el rápido resquebrajamiento mental y físico de sus personajes, pero no se conforma con el shock value y encuentra espacio para comentar sobre la relatividad de cronos (en el océano del tiempo, nuestros problemas se tornan insignificantes) y hace espejos con la reclusión pandémica, aquella isla de la que tampoco hemos podido huir.

Old es una de las obras más logradas del cineasta, una que lo pone de nueva cuenta en la ruta de gran autor.

Síguenos en @EjeOpinion

"Queda prohibida la reproducción total o parcial de las obras y contenidos de esta publicación periódica, por cualquier medio o procedimiento, sin ello contar con la autorización previa, expresa y por escrito o licencia concedida por ESTRICTAMENTE DIGITAL S.C.; toda forma de reproducción no autorizada será objeto de las acciones y sanciones establecidas en la Ley Federal de Derecho de Autor, la Ley de la Protección de la Propiedad Industrial y el Código Penal Federal."
Derechos Reservados ©️, Estrictamente Digital S.C., 2021

Compartir