Raúl García Araujo

El 8M y el 9M fueron un éxito rotundo. Las mujeres, cansadas de la violencia de género y los feminicidios, escribieron el pasado fin de semana, las páginas de la historia de nuestro país.

De la marcha multitudinaria del pasado domingo para conmemorar el Día Internacional de la Mujer se hablará de hoy en adelante. Del paro del 9, «Nadie se mueve», también habrá no solo resonancia nacional, sino internacional.

Las mujeres de nuestro país son dueñas de ese espacio que ganaron al organizarse y sumarse a este movimiento. Y lo más importante, es que se debe crear una conciencia en la sociedad mexicana para resaltar, cuidar y valorar el trabajo que hacen ellas. Sí, la labor que hacen en casa, en la oficina, en los puestos claves que ocupan en el sector privado y público.

El 8M y 9M rompieron paradigmas en México. Muy lejos quedó el gobierno en sus tres niveles porque ellas, al tomar las calles de las principales ciudades de nuestro país, lanzaron el grito de «ya basta».

La Ciudad de México, sus monumentos, avenidas emblemáticas y su Zócalo escucharon la indignación y el coraje de sus mujeres, a quienes les han robado la tranquilidad de caminar en sus calles por miedo a ser víctimas de un feminicidio o ser violadas.

Las mujeres dieron ejemplo de unidad, de organización, de exigencia a sus demandas, pero sobre todo de meter presión a los gobernantes, que no están haciendo algo para detener la violencia que ocurre contra ellas.

Si bien es cierto que las protestas y el paro de las mujeres no iban dirigidos a alguien en particular, lo fundamental es que sus acciones ya comenzaron a hacer eco en la sociedad.

Lamentablemente quien parece no entender la magnitud de este movimiento es el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien insiste en ver “mano negra” detrás de las protestas y continúa mostrándose insensible ante la causa feminista.

Equivoca sus dardos señor Presidente. Quedó claro que el enojo y la exigencia de justicia de las mujeres que participaron en el 8M y el 9M rebasa a todos los partidos políticos, porque ellas reclaman un derecho básico y legítimo: salir a las calles sin miedo a que algo les pase.

Basta ya señor presidente de seguir pensando que cualquier movilización en busca de justicia tenga como fin agraviarlo, lastimarlo o dañarlo políticamente. No dudo que muchas de las mujeres que marcharon el fin de semana, hayan votado por usted. Es un error señor presidente decir que aquellos mexicanos que expresan su inconformidad por la forma en que está llevando las riendas de este país son unos «neoliberales» que quieren acabar con su gobierno.

Basta ya, señor presidente, de seguir pensando que las cosas están muy bien en nuestro país, cuando muchos ciudadanos hoy se preguntan si usted está abonando a un futuro mejor para nuestros hijos y las nuevas generaciones.

Las mujeres son el botón de muestra de que un sector de la sociedad se puede organizar para construir consensos, levantar la voz y exigir respuestas a nuestras autoridades.

Este reportero recuerda las asambleas informativas que usted, señor presidente Andrés Manuel López Obrador, hacía todos los días a las seis de la tarde en 2006 para denunciar un fraude en esa elección presidencial.

Ahí, los comunicadores en la Plaza de la Constitución estábamos al pendiente de sus discursos y, en especial, de aquellos en los que pedía el apoyo de la gente para que no se consumara «el robo de la elección».

Hoy, 14 años después, más de cien mil mujeres salieron a las calles e hicieron un paro para ser escuchadas con una legítima demanda: justicia y seguridad. Ellas piden de su apoyo y solidaridad.

A ustedes, las mujeres de México, mi reconocimiento porque habrá un antes y un después del 8M y el 9M.

En Cortito. Nos cuentan que el gobernador de Zacatecas, el priista Alejandro Tello, llamó la atención sobre la situación que se vive en su estado, sobre la presencia y labores de la Guardia Nacional. En Zacatecas hay casi dos mil elementos de la Guardia pero aún no se ven resultados en materia de seguridad y es por un pequeñísimo detalle: no tienen patrullas. Los agentes están en sus cuarteles y no recorriendo los caminos y las calles donde según el propio gobierno estatal hoy tienen presencia cinco cárteles disputando el territorio por donde pasa la ruta del fentanilo hacia Estados Unidos. En esas circunstancias podría haber 10 mil elementos, pero si no tienen vehículos para desplazarse, no sirven de mucho para la estrategia de seguridad.

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