Raúl García Araujo

¿Y a los notarios, quién los meterá en cintura? Parece que nadie, esta autoproclamada clase divina actúa a sus anchas, hace lo que quiere con los usuarios, trata con desprecio a las clases media y pobre, y con extremada diligencia y zalamería a los ricos y a los políticos poderosos.

Su actuar pareciera resumirse en la frase: «por nuestro bien (el de ellos), primero los ricos», contradiciendo así el grito de guerra del mandatario mexicano: «por el bien de todos primero los pobres».

Eso no sucede en las notarías de nuestro país, presidente Andrés Manuel López Obrador: «por el bien de todos, échales un ojo objetivo, desinteresado, a los notarios».

La presente columna está elaborada de experiencias de usuarios y de vivencias personales, cotejadas con los comentarios de personal que labora en las notarías, cuyos titulares, igual que los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no fueron trastocados en sus privilegios por la Cuarta Transformación, por lo que siguen formando parte de la clase dorada del país.

Dicho sea de paso, la condición privilegiada que les otorga el actual gobierno a Ministros y Notarios, que les permite contar con servicios médicos de excelencia, pareciera traducirse en una inmunidad sanitaria, lo que se puede ver en lo siguiente, estimado lector: no ha habido ninguna baja en la Suprema Corte, ni entre los notarios y si la hubiere entre estos últimos, ésta ha sido imperceptible.

En el caso de la Corte, apenas el de uno de ellos, Luis María Aguilar, se supo que tuvo síntomas leves.

Y todo mundo ha aportado en esta dolorosa pandemia, empresarios, legisladores, funcionarios de distintos órdenes de gobierno, menos los Ministros de la Corte, ni los Notarios, a cuya función, no obstante, todo lo anterior, se le ha considerado, de manera inexplicable, esencial.

Los jugosos aguinaldos de Ministros, Consejeros de la Judicatura Federal y Notarios no fueron tocados ni por el pétalo de un exhorto gubernamental, menos por motu proprio, por la pandemia.

Son varias y variadas las voces de usuarios que se quejan del servicio y mal trato que reciben al acudir a las notarías.

Para empezar, casi en su generalidad, las personas que atienden, desde la recepción y más para arriba, ofrecen un trato despótico al usuario, a no ser que éste sea pudiente, porque entonces éste es tratado con zalamería extrema.

Si logra librar esa barrera del maltrato de ese personal y concretan un servicio notarial, continúa el viacrucis.

Las indicaciones de las secretarias, varias de las cuales parecieran sentirse notarias por el trato que dan, son, invariablemente:

“Aún no están sus documentos”, luego, transcurrido mucho tiempo después del ofrecido, “ya están, pero falta la firma del notario”, la cual, por razones extrañas e inexplicables, tarda mucho en ser plasmada en el trámite solicitado.

A lo anterior debe sumarse el costo de cualquier servicio solicitado, aún con sus jornadas notariales, a las cuales poca gente asiste, en proporción a la que hace alguna transacción, y que lo sigue haciendo malamente, por medio de un contrato de compraventa, o un papel mal hecho como testamento, por ejemplo, para ahorrarse los malos tratos y costos que padece al pasar por una notaría.

Ante esta situación urge, por lo menos que el presidente de la República haga un llamado a esta clase dorada, y autoproclamada divina, al Colegio del Notariado Nacional, al Colegio de Notarios de la Ciudad de México y a los de los estados, a tomar cartas en el asunto para devolverles los pies a la tierra a los notarios y a su personal, desde la entrada de sus oficinas, a fin de brindar efectivamente un buen servicio, sin distinción de clases sociales, con amabilidad, educación y respeto, y sobre todo, dar la celeridad requerida a los servicios solicitados.

De lo contrario, seguirá prevaleciendo aquella mala máxima de «como te veo te trato», o como la que aplica el funerario: «por aquí todos tienen que pasar», y entonces lo que seguirá prevaleciendo en las notarías para la clase media y los pobres será el mal trato, el desprecio y el mal servicio. Todo «por el poder de su firma».

En Cortito: Nos cuentan que Morena logró un acuerdo político con el Movimiento Nacional Unidos por un Mejor País que permitirá construir candidaturas únicas para las próximas elecciones de 2021. Nos dicen que el dirigente nacional de esta asociación política y alcalde de Nezahualcóyotl, Juan Hugo de la Rosa García cree que con este acuerdo se logrará dar continuidad al proyecto de transformación del presidente Andrés Manuel López Obrador para seguir acabando con privilegios, violencia y corrupción. Señala que la alianza con Morena busca dejar atrás las desigualdades y privilegios que muchos hoy, buscan mantenerlos a través de la alianza PRI, PAN y PRD. El convenio busca fortalecer a los municipios en la parte presupuestal y de sus facultades, sumando esfuerzos de las izquierdas. Habrá que estar atentos que pasa en Nezahualcóyotl, uno de los principales municipios del Estado de México, junto con Ecatepec en los próximos comicios.

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