Lourdes Mendoza

Con la novedad de que Hugo López-Gatell, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, el de las cifras erráticas se disculpó con la senadora panista Alejandra Reynoso, cinco días después de que la ofendió y luego de que 24 legisladoras del PAN, PRI y MC le exigieron hacerlo.

Pero no crea que le ofreció disculpas por educación, sino por el caos que provocó en el Senado luego de su video comparecencia de la semana pasada en la Cámara. Incluso la bancada que preside Mauricio Kuri interpondría dos denuncias por violencia política de género, una ante Conapred y otra en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Y es que al responderle a las senadoras Reynoso y Nuvia Mayorga, el subsecretario Gatell elevó el tono a nivel altanero, recordó los saldos históricos del sistema de salud, y señaló que todo, OBVIO, es culpa del PRIAN (de cuyos gobiernos, por cierto, ¡él formó parte!).

Y tras contestarle a  la panista que se ve que ella no ha estado en contacto con el sistema de salud, no sé por qué pero recordé ciertas frases de funcionarios de la 4T: “Se las metimos doblada”, Taibo; “Ésta es una diputada más bocona que la chingada, y pásenme elementos para ponerle una chinga la próxima vez que abra la boca”, Noroña, o la de “Tenemos que también atender a sus nalguitas y pirujas”, Mireles.

La Wera Reynoso, como se le conoce en el Senado, reconoció y aceptó las disculpas públicas de López-Gatell porque, dijo, “en una democracia, el debate es normal, pero siempre tiene que darse en el marco de respeto entre Poderes, en este caso entre el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo”.

Pero, le pregunto al Subsecretario: ¿cuándo va a ofrecer disculpas públicas al pueblo de México?

Porque lo que vimos y escuchamos en su comparecencia sobre la Covid-19 es para, por decir lo menos, preocuparnos y ocuparnos en cuidarnos, pues este autollamado científico nos mintió descaradamente; nos dijo con la soberbia que lo caracteriza que sí hay un subregistro de contagios y muertes, pero que no nos escandalicemos, pues ¡eso pasa en todo el mundo!

Nos dijo que en México desde el 3 de enero comenzaron la estrategia contra la Covid-19, ¡vaya ineficiencia!, pues los profesionales de la salud se contagian y mueren por no contar con los insumos necesarios de protección y sus protestas son diarias, así como por la falta de pruebas. Ahora bien, la ineficiencia NO es lo peor, sino que nos mintió pues la OMS avisó de un nuevo virus el 5 de enero y publicó las normas técnicas el 10. ¡Quihúboles! Luego, haciéndose la pregunta de si hay o no un subregistro de casos, se contentó: “Sí, ¡y lo hay en todo el mundo! No engañamos a la población (sí ajá) cada noche les decimos: los casos que damos sólo son un subconjunto”.

Por cierto, presumió que tiene experiencia porque ya ven que le tocó la de H1N1 con Felipe Calderón. ¿Y qué creen? Entrevisté a Calderón por su libro Decisiones Difíciles y como ya me conocen y para no perder la costumbre, le pregunté: Con lo que usted vio y vivió, ¿no se arrepiente de no haber corrido a Gatell?

Redoble de tambores…

–“Yo no me acuerdo de él, ¿eh? Lourdes, te confieso, no me acuerdo de él. Había gente buena en la parte médica, pero a la hora que yo exigía números de la influenza, imagínate. Si lo sigo exigiendo ahorita, siendo Presidente, a mí denme los números reales, cuánta gente está infectada. Pues entonces me empecé a desesperar y fue cuando armé el cuarto allá en Pinos, con Gerardo Ruiz, con Patricia Flores y con Ernesto Cordero, que es actuario, él maneja muy bien los números y logró no sólo armar el laboratorio en la ciudad en 14 horas, sino una base de datos nacional en dos o tres días.”

Qué es lo que más mata… ¡la indiferencia! Sí, le dio un súper golpe, pero con una elegancia… con una categoría digna de un standing ovation

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