Las mujeres demostramos que, si nos siembran miedo, nos crecen alas. Claudia Sheinbaum y Martí Batres trataron de infundir temor y ni así lograron callar las voces de quienes exigen justicia, ni apagar la marcha del 8M. En el gobierno capitalino nos tienen más miedo a nosotras que a los violadores y al crimen.
La inmensa mayoría de quienes marcharon el 8 de marzo, lo hicieron de manera pacífica. La Plaza de la Constitución ya estaba llena, y contingentes y más contingentes seguían caminando por Reforma y Avenida Juárez. La cifra oficial: 75 mil asistentes, pero no duden que el número es conservador.
“Nos enterraron, no sabían que éramos semillas”, se leía en la pancarta de una joven, porque en México hay 11 feminicidios al día. ¡Así como lo están leyendo!
“La policía no me cuida, me cuidan mis amigas”, “No somos histéricas, somos históricas”, “Si tocan a una, respondemos todas”, “Gobierno corrupto, por tu culpa estoy de luto”, “En memoria de todas las niñas a las que no les creyeron”, “Quiero morir de vieja, no por ser vieja”, se leía en las pancartas.
Abundaban los casos de desaparecidas, de asesinadas, de violaciones. Las vallas metálicas que el gobierno capitalino puso desde días antes para proteger inmuebles estaban tapizadas de nombres y fotografías de acosadores, violadores, feminicidas.
Mujeres en silla de ruedas, personas de la tercera edad, niñas, adolescentes que lloraban de emoción porque estaban en su primera marcha. Todas exigían lo mismo: justicia, protección, no criminalización, un México en paz…
Hubo jóvenes que llevaron flores y las repartieron a las policías que Sheinbaum desplegó. Muchas policías estaban haciendo su trabajo, pero también se unieron a la causa con el puño en alto, banderas moradas y hasta consignas.
“¡La policía consciente se une al contingente!”, gritaron algunas mientras las movilizaban rumbo a Palacio Nacional. Su actuar les valió una ovación.
En el Zócalo, los primeros gases pimienta fueron lanzados desde adentro, por parte de las autoridades. Esto enfadó a las manifestantes y comenzaron los choques. Ellas encendían fuego, lanzaban cualquier objeto, pateaban y golpeaban con martillos las vallas metálicas… Desde adentro lanzaban gas pimienta a la cara de las mujeres y activaban los extintores. Ese fue el escenario por horas.
En Palacio Nacional fue desplegado un grupo antimotines ¡de la Secretaría de Marina! Estaban atrás de las vallas en las que se leía: “MÉXICO FEMINICIDA”.
Y bueno, ‘Ya Saben Quién’, para no variar, hizo como que ni ve ni escucha a las mujeres. Nos quieren invisibilizar desde la Presidencia, pero ayer demostramos que no van a poder.
Y luego de que trataron de infundirnos miedo, Martí Batres y la regenta Claudia Sheinbaum se quisieron atribuir el éxito de la marcha pacífica y, como dice Martha Tagle, quedaron mal parados frente al feminismo.
“Hoy la Ciudad de México vivió una importante marcha. Esto fue posible por la determinación de 75 mil mujeres de marchar en paz y por la acción oportuna y eficaz del Gobierno de la CDMX para proteger a las manifestantes. Junt@s mujeres y gobierno dieron un paso para aislar a la violencia”, escribió Batres en Twitter.
¡Ya basta!, dejen de minimizarnos. De acuerdo con la radiografía de la mujer en la economía, elaborada por el IMCO, las mujeres dedican 50.4 horas a la semana a tareas domésticas y de cuidados; 43% de las que tienen hijos también trabajan; 55% de las mujeres ocupadas está en la informalidad; en promedio, las mujeres que trabajan ganan 6 mil 786 pesos al mes, o sea, no alcanza ni para la canasta básica.
Y aquí van las cifras del terror, tan sólo de enero de 2022: 75 feminicidios, mil 812 abusos sexuales, 464 acosos sexuales y 133 hostigamientos.