Raúl García Araujo

Dionisio «N» hacia sus actividades cotidianas sin darse cuenta de que cada una de ellas era vigilada por equipos de inteligencia de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, la Marina, así como por la Policía de Investigación de la Fiscalía capitalina.

Los agentes lo mismo se hicieron pasar por comerciantes del barrio bravo de Tepito, como por clientes de este centro de comercio. Se ocultaron también como si fueran repartidores de diversos productos que iban y venían al lado de Dionisio, sin que éste se percatara que era observado de cerca en todo momento.

En las investigaciones, a las cuales En Corto tuvo acceso, los agentes federales y locales descubrieron que este hombre se dedicaba a actividades ilícitas. Pero esperaron un poco: la prioridad era detener a su hijo: Oscar Andrés alias «El Lunares», uno de los principales líderes del grupo criminal «La Unión Tepito».

Esta organización delictiva representa para las autoridades de la Ciudad de México un factor de alto riesgo debido a la violencia que utiliza para apoderarse del control de la venta y distribución de droga, así como para cometer delitos como secuestro y extorsión.

Según las indagatorias, Dionisio «N» recibía indicaciones de su hijo para que el negocio de la droga siguiera operando con la normalidad en la capital del país. «El Lunares» le decía a su padre qué hacer y con quién hablar para que la organización criminal no perdiera fuerza.

Cuando uno de los integrantes de «La Unión Tepito» se negaba obedecer, solo tenía que marcar al celular de Oscar Andrés para ponerle en la línea al rebelde, para que se alineara, sin problema.

El seguimiento para dar con el paradero de «El Lunares» empezó desde octubre de 2019, cuando el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, contaba con información de inteligencia de que Oscar Andrés se encontraba en una vecindad de Peralvillo, en la colonia Morelos. Y por ello, montó un operativo con 147 elementos de la Secretaría de Marina, 600 de la dependencia a su cargo y 90 de la Policía de Investigación.

Pero en esa ocasión, «El Lunares» se escapó a través de los túneles y pasadizos que están interconectados en este lugar.

Había una afrenta y había que saldarla. Por eso, se estableció una coordinación institucional para dar con el paradero y detener a este delincuente.

En el camino, los detectives, descubrieron que Oscar Andrés «El Lunares» mantenía una amplia red de protección institucional por parte de autoridades de seguridad pública (quienes están siendo investigados y se espera que pronto existan detenciones), además de contar con un grupo de sicarios, los cuales portan armas de grueso calibre y se trasladan en diversos vehículos en convoy.

Cuando «El Lunares» visitaba Tepito o sus alrededores, le gustaba ir a bordo de un «Racer» 4×4 que era escoltado por sujetos a bordo de motocicletas y cuatrimotos, mientras que en las azoteas de los edificios tenía «Halcones» que le daban el pitazo cuando la policía estaba cerca o cuando integrantes de grupos antagónicos querían agredirlo.

El negocio iba viento en popa. Las autoridades federales y locales descubrieron diversos inmuebles que eran utilizados como laboratorios clandestinos para el corte de droga y elaboración de dosis para su venta al menudeo, distribuida principalmente en las alcaldías Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Benito Juárez, Venustiano Carranza, Azcapotzalco, Coyoacán, Gustavo A. Madero, Iztapalapa y Magdalena Contreras, en la Ciudad de México; y en los municipios de Naucalpan, Nezahualcóyotl y Tlalnepantla de Baz, en el Estado de México.

Un movimiento inusual de Dionisio «N» fue identificado por los agentes. Iba a viajar a Hidalgo.

De inmediato establecieron un operativo entre los tres niveles de gobierno. En primera instancia el dispositivo lo iba a encabezar el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, junto con el jefe General de la Policía de Investigación de la Fiscalía capitalina, Francisco Almazán Barocio, sin embargo, la fuga de tres reos integrantes del Cartel de Sinaloa, del reclusorio Sur, sacó de la jugada al secretario y por poco, se cae el dispositivo.

Almazán Barocio junto a 30 de sus mejores hombres se trasladaron a Hidalgo, unos siguieron el auto de Dionisio «N» hasta el fraccionamiento Amores de Don Juan Téllez en Tolcayuca. Por radio, confirmaron a su jefe que en una vivienda de ese lugar estaba «El Lunares». El jefe general de la Policía de Investigación, junto con funcionarios de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y la Marina, establecieron la hora de actuar. Al saber que se trataba de un delincuente violento, decidieron hacerlo de madrugada. A “El Lunares» lo agarraron durmiendo, sin tiempo de reaccionar o pretender una huida. Hoy está preso en el reclusorio Oriente en espera de que se le vincule a proceso. Y su papá Dionisio «N» apenas descubrió que lo estaban siguiendo y que, gracias a él, su hijo está en la cárcel.

En Cortito: Nos cuentan que la Policía de Investigación también tenía ubicado a Carlos “N”, alias “El Niño Problema”, segundo al mando de la estructura criminal de “La Unión Tepito”. De acuerdo con las investigaciones este delincuente era el mediador con las autoridades para la entrega de sobornos, por lo que, no debe sorprenderle que en los próximos días haya aprehensiones de comandantes y policías de la Ciudad de México que dejaron operar por años, con total impunidad, a este grupo criminal. Entre ellos, podría estar Raúl Peralta, quien fue jefe general de la Policía de Investigación durante una década, tiempo en el que coincidentemente se consolidó La Unión Tepito.

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