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David Colmenares
Siempre es útil asomarse a lo que se ha hecho en el pasado, sobre todo en materia económica, no para imitar nada, sólo para ver que no se debe hacer, o quizás para ver que muchas de las ideas, ya alguien las pensó antes y ya también se intentaron utilizar. Hoy esto es particularmente cierto en el caso de las finanzas estatales y municipales, donde ante la crisis que viene, hay quienes parecen no se han dado cuenta o piensan que quizás con su gestión, podrán resolver problemas de coyuntura fiscal, con algún “apoyo” extraordinario, que si se da no sobra, aunque siempre se trate de ingresos extraordinarios, que no se deben utilizar para gasto recurrente.
En mis tiempos de secretario de finanzas de Oaxaca de 1986 a 1992, combiné con el Gobernador la estrategia de gestión que el realizaba muy bien -era Heladio Ramírez López- con un trabajo técnico en el seno de la coordinación fiscal, que al secretario de finanzas correspondía, logre representar por dos periodos de dos años a mi Zona Fiscal, la siete -que estaba constituida por Puebla, Chiapas, Veracruz y Oaxaca-, y gracias al apoyo de mis compañeros secretarios de esa época como Juan Diego Chávez  de Zacatecas, fui el Coordinador de la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales en 1990 y del Grupo Técnico para la revisión de la Fórmula de Distribución de Participaciones.  Logramos cambiar la fórmula de distribución de participaciones, que considerábamos muy inequitativa para mi estado  y otras veintitantas entidades federativas más. Con el apoyo de la Secretaría de Hacienda, concretamente de Francisco Gil Díaz que era el Subsecretario de Ingresos, la propuesta de las entidades encabezada por Oaxaca, se perfeccionó y así se presentó al pleno de la Comisión, donde por abrumadora mayoría, fue aprobada, dando como resultado que el diferencial per cápita se redujo y se lograron introducir incentivos al esfuerzo recaudatorio local en predial y agua para el Fondo de Fomento Municipal, lo cual operó hasta diciembre de 2007, cuando sin el consenso nacional que tuvieron los cambios de 1990 se cambió otra vez la fórmula, cuyo resultado ha sido desafortunado para muchas entidades federativas, como Tabasco y Campeche, sin que exista ningún mecanismo de compensación o de contingencia para las perdedoras.
Tuvimos serios problemas en el País en 1987, cuando la inflación llegó al 200 por ciento, se dio un crack en la Bolsa, sin embargo a nosotros nos afectó el entorno, pero gracias a un manejo presupuestal disciplinado y financiero responsable salimos airosos. Dicen que cuando la historia se repite lo hace como tragedia o como farsa. Algunos ejemplos: a días del crack hubo tentaciones para invertir los recursos del Gobierno en la Bolsa, cuando era de sentido común no hacerlo, los riesgos son altos, como se vio ese año. Veamos lo que acaba de suceder en FICREA donde están involucrados recursos públicos de áreas judiciales.
Logramos incrementar en 1991 la recaudación de predial, un mil por ciento, a cambio recibimos del Fondo de Fomento Municipal tres pesos por cada uno de incremento en la recaudación local, crecimiento que fue revisado por un Grupo Especial de la Comisión Permanente encabezada por el DF.
En tiempos de crisis se alertó a los municipios del riesgo que implicaba lo que venía para adecuar su gasto a la realidad que venía.

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