Raymundo Canales de la Fuente

Aparecen opiniones en prensa de profunda crítica negativa en relación con el ejercicio profesional de un grupo de médicos extranjeros en territorio mexicano. Dichos profesionales fueron incorporados a las filas de diversas instituciones de salud con el objetivo de apoyar la atención médica frente al reto de la pandemia, que se encuentra en uno de los peores momentos; siendo ahora latinoamérica el epicentro de la infección.

Cuando un país le ofrece ayuda a otro bajo circunstancias de emergencia, siempre parece una actitud revestida de generosidad y solidaridad, a menos que el servicio implique una contraprestación porque entonces se convierte en un asunto estrictamente comercial. Una de las exportaciones más importantes de Cuba, en los últimos tiempos, es la atención médica, es decir, que incluso bajo condiciones de “no emergencia” la isla caribeña se ha concentrado en venderle atención médica a otros países.

Ellos presumen contar con un sistema sanitario tan eficaz que las cifras de mortalidad nacionales y la esperanza de vida se asemejan a países de alto grado de desarrollo, y al margen de opiniones en el sentido de la certeza de las cifras, es un hecho que han progresado en el asunto de brindarle salud a todos sus ciudadanos.

Los problemas centrales a mi juicio aparecen cuando pretendemos estudiar el esquema comercial concreto, es decir, que deberíamos conocer, como país contratante, a quien se le paga, y especialmente cuánto ganan los especialistas que conforman los equipos sanitarios así como las formas que tienen allá para evaluar sus capacidades y certificarlos como especialistas de tal o cual área de la medicina clínica.

Eso nos daría elementos suficientes para que la opinión pública mexicana, y los médicos, pudiéramos emitir una opinión fundada relativa a la pertinencia de la contratación de los galenos. Muchos médicos acá, simplemente han reaccionado visceralmente afirmando que contamos con médicos de amplias capacidades por lo que no harían falta, y descalifican a los médicos extranjeros, pero quizá ellos son también víctimas de un proceso viciado de origen.

Me pregunto acerca de las razones por las que nadie puede hablar con ellos, porque no dan conferencias de prensa, cuánto gana cada uno en virtud de que se destina una enorme cantidad de recursos que México está pagando por sus servicios.

Buscando en la prensa internacional me encontré diversos testimonios de alguna persona que tuvo acceso al diálogo con una médica de una de esas misiones sanitarias cubanas y de ser cierto es un escándalo, dado que implicaría una explotación extrema. Ella dijo que ganaba 140 dólares americanos al mes por hacer su trabajo en el extranjero.

Bajo esa sospecha entonces le pregunto al gobierno federal y al de la CDMX ¿cuánto gana cada médico de los que se encuentran hoy en territorio nacional? ¿cuáles son sus especialidades? ¿como son los turnos de trabajo que están cubriendo? ¿se le paga al gobierno cubano directamente? Las respuestas a todas estas preguntas me parecen fundamentales para poder entender y tomar una postura respecto de la necesidad o no de que permanezcan en México. Así de simple.

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