Foto: Cuartoscuro

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Elizabeth Hernández

José Juan Galindo Soto y su esposa Evelyn circulaban sobre avenida Tláhuac la noche del 3 de mayo cuando una enorme trabe de concreto aplastó el vehículo en el que viajaban. El desplome de un tramo de la línea 12 atrapó en una nube de polvo y escombros a la pareja que regresaba a su casa luego de una visita médica de rutina al odontólogo.

Evelyn fue rescatada casi de inmediato aunque con heridas considerables; fue ella quien avisó a su suegro, Efrain Galindo, lo que había sucedido y que no habían podido sacar todavía a su esposo a pesar de los esfuerzos ya que la trabe lo impedía. Al escuchar la noticia, los familiares y amigos del joven se trasladaron hasta el punto del accidente sin que elementos de la Guardia Nacional o el ejército los dejaran avanzar hasta la zona de colapso.

Angustiado el padre de José Juan permaneció por horas frente a las rejas de metal que pusieron las autoridades para delimitar un cerco de seguridad ante el temor de que otras secciones de la línea 12 pudieran caer. Efrain, acompañado de otros vecinos, repetía que su hijo estaba debajo de los escombros, que había muerto ahí pero que necesitaba que lo confirmaran para creerlo.

José Juan, cuenta su papá, es albañil y tiene 34 años. Los familiares repiten que no está vivo, que saben que no sobrevivió pero eso no es suficiente para despegarlos de la cerca metálica que sólo se abre para dejar pasar más elementos de protección civil, seguridad o ambulancias y automóviles del Servicio Médico Forense.

A unos pasos de Efrain se encuentra Gisela Rioja Castro quien suplica por información de su esposo, Miguel Ángel Espinosa Flores, quien salió de trabajar cerca de las 10 de la noche y abordó el tren en la estación Periférico Oriente para dirigirse a su casa ubicada en Tláhuac y en donde lo esperaba su familia.

Miguel Ángel trabaja en un Sanborns cercano a la estación, su esposa destaca que desde que se enteró del colapso en la línea 12 trató de comunicarse con él sin éxito, por lo que espero un poco más con al esperanza de que el incidente lo hubiera retrasado y obligado a caminar hasta su hogar. Sin embargo, después de una hora -que es el tiempo aproximado que toma ese trayecto- Gisela decidió ir hasta Los Olivos para buscar a su cónyuge

Gisela repite que su esposo vestía pantalón negro, camisa rosa y un chaleco negro, también da un número de telefono para que la busquen si alguien tiene información o encontró alguna de sus pertenencias. Pide que la entienda, que le den información y que le ayuden a encontrarlo mientras recuerda que a Miguel Ángel lo esperan en casa sus dos hijos de 23 y 15 años.

Algunos se hacen compañía mientras revisan las listas que circulan en redes sociales, no todas son ciertas o actualizadas, pero de igual forma las miran con esperanza, otros se comunican con amigos o familiares que recorren los hospitales con la esperanza de encontrar a quien buscan entre los heridos, y no entre quienes no volverán.

Tras varias horas de angustia, José Juan y Miguel Ángel fueron localizados por sus familiares y aparecen en la lista de defunciones.

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