Laura Borbolla

En México, tenemos un histórico negativo respecto del trato en muchos ámbito de la vida de las mujeres, sin embargo, me queda claro que el siglo XXI, será de nosotras las mujeres, que representamos el cincuenta y uno por ciento de la población total del país.

En fechas recientes, hemos visto un sin número de manifestaciones de grupos feministas en la Ciudad de México, por hechos violentos y delictivos cometidos en agravio de niñas, mujeres adolescentes, mujeres y mujeres adultas mayores, tanto en la Ciudad como en varias entidades federativas del país.

El movimiento feminista, en el mundo tiene una historia marcada de eventos violentos en agravio de las mujeres. El feminismo es un movimiento social y político que se inicia formalmente a finales del siglo XVIII -aunque sin adoptar todavía esta denominación- y que supone la toma de conciencia de las mujeres como grupo o colectivo humano, de la opresión, dominación, y explotación de que han sido y son objeto por parte del colectivo de varones en el seno del patriarcado bajo sus distintas fases históricas de modelo de producción, lo cual las mueve a la acción para la liberación de su sexo con todas las transformaciones de la sociedad que aquella requiera.

Lo que diferenció, al movimiento feminista de muchos países del mundo como Alemania, Francia, Inglaterra, Holanda, Canadá y otros países de primer mundo es que ellos, han logrado generar equilibrio de género, apertura social e institucional, equidad, paridad, respeto y perspectiva de género en la educación, lo que evolucionó del machismo a la masculinidad. Y en México, vamos a pasos lentos, teniendo por el contrario un incremento de comportamientos violentos y perversos en agravio de las mujeres.

Las violencias contra las mujeres, son en la mayoría de los casos ocurridos por contextos de falta de autoestima de la mujer y posición de desventaja ya sea física o emocional o ambas, además de situaciones de educación poco afortunadas. Además de falta de gobernanza, lo cual hace que ningún mecanismo institucional se articule de forma integral.

El caso de la niña Fátima, dejó ver justo el verdadero problema que hace la diferencia entre los países de primer mundo y de México, por un lado las instancias administrativas como el  Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) y la Secretaría de Educación no tienen información compartida, ni el sector salud está integrado; ninguno tiene protocolos de actuación y si los tiene es como si no los tuvieran ya que no los cumplen; para efectos preventivos. Y por otro lado, vemos la deficiencia en la acción y reacción de las autoridades en materia de seguridad y justicia, son muy cuestionables; pues ante la denuncia ciudadana y falta de tiempo para la detención puntual de los presuntos delincuentes perpetradores del delito, se dejó ver la falta de pulcritud en la participación de todas las autoridades implicadas de los tres niveles de gobierno.

Como si esto no fuera poco, desde el más alto nivel político, observamos indolencia e ignorancia de los fenómenos violentos en contra de las mujeres. Esto generó que incluso se buscara en lugar de especializar agentes de Ministerio Público y Policías de Investigación a nivel Federa, la modificación del tipo penal de Feminicidio por el de Homicidio calificado.

En mi experiencia como Fiscal Especializada para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) me encontré con ese mismo e ignorante argumento “qué los delitos cometidos en contra de periodistas, son diferentes a los de cualquier persona” y había que sensibilizar a Gobernadores, Presidentes Municipales, aunque no lo crean a Procuradores y Fiscales, el periodista es un intermediario entre el ejercicio de un derecho y valores democráticos que si la sociedad no valora, con el tiempo (ahora) perdemos voz, derechos, información, investigación, libertades, etc.

Con el feminicidio, pasa algo similar; si dejamos de proteger en libertades y derechos a las mujeres, que para todo hemos tenido que dar una lucha, ya que en un contexto histórico machista, no podíamos votar, estudiar, trabajar, hablar, decidir, etc.

 Mi abuela materna, me platicó, que en su época de adolescente, muchas mujeres se escapaban de sus casas para casarse; ya que los papás decidían si se casaban o no y con quien. No podían estudiar, salvo enfermería o pedagogía a nivel normalista (maestra) o comercio (secretaria); el voto de las mujeres tiene menos de un siglo, por lo tanto, no podrían ser políticas o funcionarias públicas de alto nivel.

Los feminicidios tienen detrás este contexto histórico, el código penal federal, en su artículo 325 dice:

“Comete el delito de feminicidio quien prive de la vida a una mujer por razones de género.

Se considera que existen razones de género cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:

I. La víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo;

II. A la víctima se le hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de la vida o actos de necrofilia;

III. Existan antecedentes o datos de cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar, del sujeto activo en contra de la víctima;

IV. Haya existido entre el activo y la víctima una relación sentimental, afectiva o de confianza;

V. Existan datos que establezcan que hubo amenazas relacionadas con el hecho delictuoso, acoso o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima;

VI. La víctima haya sido incomunicada, cualquiera que sea el tiempo previo a la privación de la vida;

VII. El cuerpo de la víctima sea expuesto o exhibido en un lugar público.”

 Las agresiones a las mujeres, siempre han sido en términos de atributos personales y escalan en el método de violencia, previo al feminicidio de una mujer, el sujeto activo, realizó una serie de acciones que pusieron en desventaja a la víctima por el simple hecho de ser mujer.

De forma y fondo, debemos como personas y sociedad, tener mucho más cuidado de cómo alimentamos nuestro espíritu; la educación en valores, es lo único que nos va hacer cambiar de raíz, eso no es del gobierno de ningún color, es de la casa, todos hasta el peor de los individuos, nació de las entrañas de una mujer y debe saber diferenciar entre lo bueno y lo malo y de dar o no respeto a su persona y al prójimo.

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