Laura Borbolla

Francis Bacon, en su obra de 1625 “De la dignidad y el crecimiento de la ciencia” retomó el popular dicho latín “Calumniare fortiter aliquid adhaerebit” (La calumnia se adhiere fuertemente a algo), esa frase también se hizo famosa con la obra de teatro “El barbero de Sevilla” que además fue adaptada en ópera en 1810. Esto viene a colación por lo sorpresivamente ocurrido y poco explicado respecto a la situación jurídica del exsecretario de la Defensa Nacional, repatriado a México después de haber estado varias semanas detenido en el país vecino del norte.

Las lecturas que se han dado al acontecimiento han sido varias, la primera tiene que ver con los buenos oficios del Canciller de México, respecto de haber sido sorprendido por las autoridades de los Estados Unidos, quienes no tuvieron la cortesía diplomática de haber compartido la información, respecto del personaje político y de mando militar de la pasada administración.

El exsecretario tiene relación íntima con los actuales mandos militares, lo cual es normal y natural dada la composición y estructura de la carrera militar, las estafetas de mando entre militares, esta basado en procesos de ascensos y generación de antigüedad que es sinónimo de hermandad, como ocurre en todo el mundo.

La segunda lectura, se desprende de la relación y fuerza que tienen los mandos militares en la actual administración lo que podría estar en riesgo de una fractura irreparable previo a un año de elecciones intermedias en México.

Y  por último la correlación regional entre el Pentágono y lo que implica la Seguridad Hemisférica de América del Norte. México siempre ha sido tema de Seguridad Nacional de Estados Unidos de América y ello ha implicado el intercambio de información y formación con el Ejército y las Fuerzas Armadas de México, lo que también tiene que ver con la acreditación de un sinnúmero de agregados diplomáticos de todas las agencias del país vecino en México, es decir, al poner las cosas en la balanza para la negociación, el “quid pro quo” (una cosa por otra)  permitió que los dos fiscales de la República de Estados Unidos y México, comunicaran de forma conjunta  la repatriación del exsecretario.

El peso específico de un exfuncionario del nivel de Salvador Cienfuegos, hace que su detención fuera un acontecimiento que llamara la atención de propios y extraños, sin embargo el procedimiento expedito de su repatriación es extraordinario. 

Lo que está por venir, coloca a la Fiscalía General de la República en una posición poco cómoda, ya que hasta el día de la nota conjunta se inició una investigación en México; por otro lado se ha generado la confusión del fuero del exfuncionario y sólo diré que en términos de resoluciones de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, hubo una reforma constitucional que determinó que; habiendo civiles involucrados como posibles víctimas de delito y/o cómplices civiles, la competencia en civil aunado a que ser militar en retiro implica que el trato debe de ser de un civil.

De forma y fondo, las pruebas y testigos del proceso en Estados Unidos de América, de poco o nada podrán ser utilizados en términos del sistema mexicano, quizá estemos condenados a tener la duda de sí hubo o no participación del exsecretario de la Defensa Nacional, en alguno de los hechos referidos por la “DEA”, lo cierto es que; su repatriación genera unidad y estabilidad en el Ejército mexicano, que ha sido probado de leal a México y al presidente en turno y como lo referí al inicio, de este episodio en las andanzas de la historia entre la relación de México y los Estados Unidos, de la calumnia algo queda, hasta ahora dudas, y en el esquema del Nuevo Sistema de Justicia Penal en México, ante la duda razonable, ningún juez va a condenar a Salvador Cienfuegos.

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