Laura Borbolla

El sábado veía una película llamada “Retrato de una Mujer Casada” es una película mexicana de principios de los años 80’s, protagonizada por Alma Muriel y Gonzalo Vega, llamó mi atención por dos razones, la temática y lo difundido ese día en las redes sociales , por un lado, la carta de la Senadora Malú Micher, en el que demuestra cual congruente es con su vida pública, sus causas y su persona en el ámbito privado, de aplaudirse ya que es una excepción dentro de la 4T y por otro lado un video protagonizado por el Licenciado Horacio Aguilar Alvarez de Alba, quien es el Notario Publico 102 del Estado de México y ex Consejero del INAI, agrediendo a su esposa.

Horacio Aguilar ya ha estado antes implicado en otros escándalos, ya que hace tiempo estudiantes de la Escuela Libre de Derecho lo señalaron por acoso de varias alumnas de esa institución educativa, también demostrando congruencia y consistencia de machismo consumado.

Cinema 22 publicó la sinopsis de la película y dice:
“Irene, una joven estudiante de periodismo y ama de casa, vive con su esposo, Mario, y sus dos hijos. La mujer, de clase media, ve frustradas sus intenciones de ser autosuficiente y productiva laboralmente, debido a que su marido, atado a las convencionalidades machistas, comienza a molestarse al ver que la protagonista busca emanciparse y no es la mujer sumisa que él desearía. La situación se descontrola cuando Mario descubre que ella ha tenido un amorío repentino con un compañero de la universidad. A partir de esa situación, su relación se torna violenta por lo que la vida de Irene correrá peligro, dentro y fuera de su hogar.”

La problemática del machismo, la cosificación del cuerpo de la mujer y la violencia de género en México lamentablemente, se han mantenido como un problema en constante, teniendo durante los últimos 50 años muy pocas variables, muestra de eso es lo ocurrido en la marcha de día de la mujer en marzo pasado; en el que las mujeres nos manifestamos contundentemente, sin embargo, durante la pandemia la constante de la violencia de género e intrafamiliar, no sólo se mantuvo, sino que además se incrementó considerablemente. A pesar, de poner programas, líneas telefónicas especializadas y la red de refugios para mujeres el mayor y mejor esfuerzo, el gobierno federal, tarde realizó una campaña, que poco ha servido para que el fenómeno y cultura cambie.

Lo opuesto con el tema de género y violencia intrafamiliar, es la innovación, evolución y progreso de temas como el de la industria aeroespacial, que hace 50 años hizo que llegara el hombre a la luna y que el día de ayer, hizo que se concretara como un negocio a futuro entre la iniciativa privada y el gobierno de los Estados Unidos, que le apuestan al desarrollo tecnológico, con la creación de un cohete de reciclaje y basado en energías limpias, el envió de dos astronautas a la estación espacial internacional, con un sin número de proyectos de los que seguramente en breve la humanidad será beneficiada, ya que la empresa SpaceX del empresario Elon Musk, realizan la colocación más importante de satélites con altas tecnologías para la comunicación del mundo, lo que implica mejores servicios en las telecomunicaciones, por señalar, uno de varios proyectos, en contraste México apuesta por la reducción de presupuesto en: el uso de las energías limpias, la ciencia, la tecnología, el desarrollo, etc.

De forma y fondo, debemos analizar cómo estamos mal educando a nuestra sociedad, sin duda, algo hemos mantenido mal, qué hace que se sigan teniendo los patrones de machismo, cosificación del cuerpo de la mujer, la violencia de género, micromachismos y la violencia intrafamiliar; quizá valga la pena, ver los contenidos de la educación básica y media para establecer, un catálogo de valores cívicos y democráticos, que fortalezcan la equidad de género.

Son 50 años sin progreso en el tema y más del 50% de la población somos mujeres, en términos de probabilidad y estadística, el empoderamiento femenino, no es paritario con el masculino y necesitamos hombres que nos empoderen, eso implica reconocer y ceder.

Hay que cambiar la constante que sólo muestra una sociedad mexicana anacrónica machista, al salir de la pandemia ese será otro reto acumulado, así que debemos poner manos a esta obra.

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