Laura Borbolla

En días pasados, tuvimos noticias del cumplimiento de una orden provisional con fines de extradición en contra del exprimer titular de PEMEX en la administración de Enrique Peña Nieto.

La extradición es un mecanismo de cooperación internacional; sin embargo, no es el único, existen también la asistencia jurídica internacional, que sirve para obtener información, documentación, desahogo de pruebas del tipo ministerial, policial, judicial y financiera. Así también existe la cooperación internacional en materia financiera, en las primeras se tiene intervención de autoridades ministeriales, jurisdiccionales y diplomáticas, en el caso de la financiera es un poco diferente, ya que además de las autoridades referidas, intervienen las Unidades de Inteligencia Financiera (UIF) u entes homólogos.

Si hacemos un poco de memoria, el caso del extitular de PEMEX de apellido Lozoya, fue iniciado por delitos electorales, de los cuales tuvo conocimiento el entonces titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales(FEPADE) en la época en que el Fiscal era el actual titular de la UIF.

Al tiempo, el Ministerio Público obtuvo diversas órdenes de aprehensión, consideró que lo más importante en este caso es que de la actividad de la FEPADE, se pasó a la inactividad y ahora, tenemos una extradición en curso, por suerte para la Fiscalía General de la República (FGR) el imputado fue localizado en España y eso implica que no se necesitará traducir el expediente, además de que sólo será necesario litigar un asunto, a pesar de tener varias, el resto pueden ser cumplimentadas  a nivel diplomático. Y también el éxito hasta ahora sólo establecido para la Fiscalía se debe en su mayoría a la cooperación internacional, sobre todo en materia financiera aportada por la UIF.

De forma y fondo, deseo que en lo sucesivo, se mantenga esta metodología, ya que es la aplicación de estos mecanismos lo que permiten tener un litigio estratégico; y posibles casos de éxito para combatir la corrupción e impunidad.

La FGR aún no termina por reestructurarse y como ya lo he dicho en entregas anteriores, la UIF tiene la obligación de ser su auxiliar; la mística de ambos debe de estar basada en la popular frase “sí quieres saber realmente lo qué pasa, hay que seguir el rastro del dinero”. Basado en ello varios mecanismos internacionales como la convención de Palermo, que fue creada en el marco de la Organización de las Naciones Unidad, para el combate a la delincuencia organizada transnacional y la convención de Viena sobre derechos de los tratados.

Este año la UIF, deberá de enfrentar una evaluación para la renovación de la certificación que hace el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), es una institución intergubernamental creada en el año 1989 por el entonces G8. El propósito de la GAFI es desarrollar políticas que ayuden a combatir el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. El Secretariado de la GAFI está en la sede de la OCDE en París y someterá a análisis sí México, está utilizando y aplicando los estándares internacionales y buenas prácticas en el manejo y obtención de evidencia en materia financiera, lo que se debe de acompañar con evaluación y resultados también en el ámbito legislativo y jurisdiccional.

Tenemos que ser autocríticos respecto de si haremos lo correcto, para fortalecer el sistema financiero que nada tiene que ver con el sistema hacendario el cual ha sido endurecido, perdiendo de vista la causa de seguir el dinero, cosas de forma que hacen fondo.

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