Laura Borbolla

La semana pasada se tuvo cuenta de otra riña al interior de un centro penitenciario local, ahora fue en Cieneguillas, Zacatecas hace casi dos años fue en Topochico, Nuevo León, hace unos meses en Aguaruto, Sinaloa, hace una década en Ciudad Juárez, ocurrían frecuentemente. El saldo siempre es lamentable, pérdida de vidas de personas privadas de su libertad o fuga de reclusos, además de la confirmación de fallas del Estado, con exposición de deficiencias conocidas y que terminan siendo constantes.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos, cuenta con un informe diagnóstico de supervisión penitenciaria, resulta ilustrativo en términos de retos y exposición de deficiencias, en el sistema penitenciario hay un distingo claro entre los Centros Penitenciarios Federales  que tienen una calificación aprobatoria, aún con deficiencias; sin embargo a nivel de lo Local, hay señalamientos claros de sobrepoblación, condiciones de autogobierno, carencia de personal de guardia y custodia, falta de aplicación de protocolo homologados en todos los aspectos, administrativo, de ingresos, visitas, espacios, actividades, atención médica, etc.

Con la entrada en vigor de la Ley Nacional de Ejecución Penal, el sistema penitenciario, deja de ser autoridad penitenciaria y se transforma a ser administradora del sistema penitenciario, quedando todas personas privadas de la libertad a disposición del órgano jurisdiccional, si son los jueces de ejecución los dueños de los temas, aunado a los jueces de amparo.

En el sistema penitenciario, el amparo ha sido una figura utilizada de forma perversa y no de justicia, es decir, muchos de los internos en un centro penitenciario que generan peligrosidad y autogobierno cuentan con amparos que impiden su movilidad a penales federales o rotación en los locales, es decir, la ley fue realizada sin la información de estos fenómenos legales constantes, la consecuencia es que el sistema penitenciario, no funcione de forma adecuada, ya que tampoco establece mecanismos de sanción para quien incumpla con su ejecución ni con quien interpreta mal la ley.

La actual administración, encontró un saldo de pendientes, por ejemplo la Ley Nacional de Ejecución Penal es vigente desde junio de 2016 y a finales del 2019, se instaló la comisión intersecretarial, que permite dar una atención integral a las personas privadas de su libertad. Otro tema de atención a medias es la Unidad de Medidas Cautelares y de Seguimiento a Proceso y cumplimiento de sentencias en libertad, a nivel local existen las llamadas UMECAS y a nivel federal, aún existe un vacío importante por atender. A diferencia de muchos países en donde el muestreo de control y ejercicio de poder es irrestricto en estos espacios, en México hemos dejado para después y para no atender con la importancia los temas de este último eslabón en la cadena del sistema de justicia.

El sistema de justicia, implica, seguridad, procuración, impartición y sanción, a su vez cada etapa cuenta con un sistema y andamiaje legal e institucional, sin embargo, hasta en el poder judicial hay deficiencias, para que los jueces de ejecución atiendan los casos, al inicio tenían centralizado en la Ciudad de México y área metropolitana a 6 jueces, al día de hoy aún con un poco más, no se ha cambiado el diagnóstico, y a pesar de varios esfuerzos, no se ha lograda unificar los expedientes y generar tecnologías interinstitucionales que permitan compartir y sistematizar la información, a efecto de evitar los amparos referidos o bien la toma de decisiones de modificación de medidas cautelares o la obtención de un beneficio como la preliberación y el seguimiento en el cumplimiento. Por otro lado, la ley de amnistía, no establece con claridad qué ocurrirá con la información de los amnistiados y que ocurrirá sí vuelven a delinquir.

Sin duda, tenemos que dar la vuelta a la tuerca, utilizar la información que la CNDH y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad tienen, analizarla y hacer ajustes a la ley en la materia, para que se sancione a los funcionarios que no cumplan en tiempo y forma, desde los de hacienda o finanzas, que suelen no aplicar correctamente los recursos en estos tema ya que no son de resultados visibles y hasta el responsable in situ en el tema. Esas son cosas de forma que hacen fondo. ¡Feliz día de Reyes!

Compartir