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Jonathan Nácar

El mantener a las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública implica un riesgo para la seguridad nacional de México. Esto debido al desgaste que implica el mantener a militares y marinos en misiones para las cuales no fueron originalmente encomendados, así lo advierte el libro ‘Desafíos para la Seguridad y la Defensa en el Continente Americano 2020-2030’.

De acuerdo con el capítulo referente a México, escrito por Agustín Maciel Padilla, actual jefe de la sección de Asuntos de Frontera y Seguridad de la Embajada de México en Belice, en el contexto mexicano persiste una confusión que distinga los conceptos de seguridad nacional, interna y pública, lo cual genera que en el país no haya un enfoque integral de seguridad nacional.

A manera de prospectiva, Maciel Padilla urge a la necesidad de “entender que las Fuerzas Armadas son un instrumento de seguridad nacional con un referente externo fundamental que se refiere a la defensa de la soberanía y la integridad territorial, y a partir de esta visión será posible iniciar su proceso de modernización como lo requiere México para el futuro”.

En ese sentido, el diplomático, quien junto con otros autores analiza la relevancia de las Fuerzas Armadas en el contexto de las Américas, y el conjunto intereses, valores y metas compartidas entre los países de la región, señala que uno de los retos de la agenda de defensa de México recae en que, el hecho de fortalecer a las instituciones castrenses “implica separarlas de las tareas de seguridad pública para mantener sus capacidades, lo cual no significa que no puedan colaborar con las tareas de seguridad al interior”.

Y dicha colaboración, apuntó el experto, sería “al proporcionar información de inteligencia a través de un sistema nacional de inteligencia y plataformas e infraestructura para las instancias de aplicación de la ley sin enfrentar directamente los desafíos internos, para no contaminarse”. Al respecto, la publicación de la Fundación AthenaLab subraya la “complementariedad” con la que deberían colaborar el Ejército y la Armada en los retos de seguridad interior con las fuerzas del orden (policías), fungiendo “como un multiplicador de fuerza, sin desgastarlas en tareas para las cuales no fueron diseñadas”, reiteró.

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