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Bet Birai Nieto

En menos de un mes el paisaje en la zona oeste de Estados Unidos ha pasado de alarmante y violento a desolador: millones de hectáreas han sido destruidas y más de 30 personas han fallecido a causa de los incendios forestales que devastaron principalmente a tres estados de Estados Unidos, según las autoridades. Y aún el fuego no se consume.

En California, al menos 22 personas han muerto y más de cuatro mil estructuras han sido destruidas desde el inicio de los incendios forestales. En este momento 14 mil 800 bomberos se encuentran luchando contra las llamas de 28 incendios. Por ejemplo, en la zona de El Dorado, el nivel de las llamas ha crecido a más de cuatro mil hectáreas, iniciado cuando una familia usó un dispositivo pirotécnico para anunciar el sexo de un nuevo bebé. Aquí el gobernador Gavin Newsom, al inspeccionar los daños causados reconoció las fallas en el manejo forestal en las últimas décadas y destacó que las olas de calor récord y los incendios sin precedentes eran el tipo de problemas pronosticados por los científicos.

En tanto, en Oregón se han localizado 16 grandes incendios, por lo que las autoridades ordenaron evacuar a 40 mil habitantes. Hasta ahora 10 personas han fallecido y otras más han desaparecido. Además de los daños materiales y humanos, así como la flora y fauna, otra de las consecuencias a causa del humo de los incendios es la calidad del aire, pues recientes estudios de IQAir.com refirieron que Portland tiene la peor calidad de aire del mundo, seguida de San Francisco y Seattle, refirió el portal de noticias de la BBC. En este escenario, un funcionario de los servicios de emergencia mencionó que el estado debería prepararse para un “incidente mortal masivo”.

La situación también ha escalado al terreno político. Joe Biden, candidato presidencial demócrata advirtió que “el cambio climático representa una amenaza existencial inminente para nuestra forma de vida” y acusó al presidente Donald Trump de negar “esa realidad”. En respuesta, el mandatario estadounidense, también en campaña, culpó de los siniestros a la mala gestión forestal y agregó: “Tienen que limpiar sus bosques, hay muchos, muchos años de hojas y árboles rotos y son muy inflamables”, dijo en un mitin el mes pasado. “Les he dicho esto durante tres años. Pero no quieren escuchar”.

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