Simón Vargas

“El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.” Víctor Hugo

Con el paso de los años se ha convertido en casi una tradición dedicar la última semana del año a hacer un alto y recordar cada meta cumplida y aquellas pendientes; y es que mirar hacia atrás y evaluar el camino recorrido se puede transformar en un momento para la introspección, que convencido estoy nos permitirá avanzar en el crecimiento personal.

No solo el 2020, sino toda la humanidad quedará marcada por el tema que mantuvo al mundo entero en pausa y silencio total: la declaración de la pandemia el 11 de marzo, originada por el virus SARS-CoV-2. Este evento sin igual, anticipó varias décadas nuestro acercamiento digital, las medidas impuestas para disminuir los contagios hicieron que las compras online, los showrooming digitales, las clases a través de zoom y la utilización de la realidad virtual solo por mencionar algunas áreas, dieran un salto colosal; lo cual no en todos los casos fue beneficioso, ya que exhibió las condiciones de desventaja y discriminación que aún viven miles de personas alrededor del mundo por la falta de acceso a tecnología e internet.

El año comenzó complicado ya que el 2 de enero la frase: Tercera guerra mundial se deslizó rápidamente entre las primeras planas de los periódicos y la posibilidad no se veía lejana en el horizonte, ya que el presidente de Estados Unidos de América, Donald Trump; ordenó la muerte del general Qasem Soleimani; sin embargo, países significativos como Rusia y China se negaron a intervenir en la contienda, situación que frenó un posible conflicto de escala global, además de que muchas personas creyeron que el hecho se presentaba más como una cortina de humo para desviar la atención del impechment realizado por el Senado, lo que demeritó importancia al tema.

Los titulares fueron ocupados seis días después por el comienzo de los peores incendios registrados en Australia, solamente en Nueva Gales del Sur, en el sureste de Australia, se quemaron 4 millones de hectáreas, cuatro veces el territorio que se perdió en la Amazonia en 2019.

Es innegable que las mujeres han estado más presentes que nunca, el 8 de marzo, miles alrededor del mundo se dieron cita para salir a las calles y canalizar el dolor, la impotencia, el enojo y la rabia gritando con más razón que nunca: “Nos quitaron todo hasta el miedo, ¡Ni una menos!,” incluso a la siguiente mañana se convocó a un paro de mujeres denominado “un día sin nosotras” para hacer visible su peso social y así con ausencia pero a través de una acción contundente, exigir políticas públicas que se conviertan en un verdadero dique para la violencia hacia ellas en México, donde, dolorosamente y de acuerdo a datos del Secretariado Ejecutivo Nacional del Sistema de Seguridad Pública siguen siendo asesinadas en promedio de 7 a 10 mujeres o niñas al día.

Hacer este recuento no ha sido sencillo, porque a pesar de las muestras de buena voluntad y empatía de algunas personas, los embates continuaron a lo largo del año, el 20 de abril se desplomó el precio del petróleo en el mundo, en Mayo se detectó un brote de sarampión en América Latina, y al final del este mismo mes gran parte de la humanidad se conmovió profundamente con el asesinato de George Floyd, lo que dio paso a una serie de movilizaciones internacionales contra el aún persistente racismo sistemático.

Pareciera un año con eventos sin igual, el orden se alteró rápidamente y hasta el escepticismo quedó rezagado porque al estilo del relato religioso de las diez plagas de Egipto, también surgió un enorme miedo por la aparición de avispones gigantes asesinos y langostas, en Estados Unidos y Argentina respectivamente. Además de forma excepcional el Pentágono libero vídeos aceptando la existencia de supuestos ovnis, ¿qué más 2020?

Pero no todo ha sido malo, hasta en el peor escenario debe uno sacar aprendizajes, este insólito año, también nos enseñó que: debemos trabajar con más fuerza en el tema medioambiental, algunas especies mexicanas se recuperaron como el lobo gris y la tortuga golfina; se ha alumbrado un poco más la consciencia social; el trabajo retomará nuevas sendas ya que dejará de estar tan ligado al espacio físico y podría avanzar hacia el reconocimiento de habilidades y horas realmente productivas; se repensará el diseño de casas y ciudades; las mujeres no sólo han roto esquemas, los han moldeado y han creado nuevas perspectivas; pero sobre todo se impondrá un liderazgo basado en la transparencia, la rendición de cuentas y el bienestar comunal.

2020 marcará un parteaguas, cerrará siendo uno de los más años más confusos y doloroso, marcó un antes y después en la salud del mundo entero, dejándonos amplios márgenes para la reflexión y para apostar por posturas enfocadas en la ciudadanía y sus necesidades. Hoy más que nunca es necesario iniciar una nueva década buscando la paz, reanudando el diálogo, enfocándonos en la armonía, la justicia y el respeto a la dignidad. Aprendamos de los errores cometidos, porque ellos solo aparecen para convertirse en aprendizajes.

Esperemos que este año nos brinde esperanza y solidaridad ante un 2021 que aún se percibe incierto y complicado, pero, sobre todo, necesitamos templanza y justicia, para hacerles frente a los desafíos siempre pensando en el prójimo.

¡Feliz y próspero año nuevo 2021!

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