Simón Vargas

“Reza como si todo dependiera de Dios. Trabaja como si todo dependiera de ti.”

San Agustín

Ciertamente, consideramos a la juventud y la niñez como el bien más preciado; como aquel valor que podría ayudarnos a salir del mal que le hemos hecho a la sociedad y a la tierra; sin embargo, tenemos que aceptar que si apostamos por ellos debe ir más allá de lo que podemos prometer como sociedad; porque tanto la niñez como la juventud no sólo necesitan apoyo sino también confianza.

Hoy por hoy, muchos podrían aseverar que la esperanza y la estabilidad son dos elementos fundamentales; sin embargo, a pesar de lo que creeríamos uno de los factores principales que requieren tanto la juventud como la niñez es certidumbre financiera la cual actualmente se encuentra en un momento de inestabilidad que se manifiesta en un amplio crecimiento de la tasa de desocupación regional, lo anterior de acuerdo a un informe de la Organización Internacional del Trabajo.

Una de las circunstancias que más preocupa a la juventud actual y que produce inquietud, desaliento y frustración, es el ámbito laboral, el cual de acuerdo al análisis previamente mencionado afecta al 19.8% de la población en México.

Es así como en la actualidad concluir una carrera profesional no es sinónimo de garantía laboral; los retos van más allá de una profesión, se requiere empatía, adaptarse a un perfil, lidiar no sólo con el jefe, sino con el equipo de trabajo y los horarios que cada día parecen más complicados y menos adaptados a las necesidades de los colaboradores.

Las empresas e instituciones necesitan apostar por un perfil no sólo profesional sino también comprometido, capaz y leal que sea honesto para consigo y con la organización que representa. Por otro lado, el empleado requiere de estabilidad, oportunidad de crecimiento, y prestaciones, pero sobre todo reconocimiento profesional.

A pesar de que día con día nos encontramos con más personas capacitadas en diferentes ramas del conocimiento, desafortunadamente de acuerdo al informe Perspectivas sociales y del empleo en el mundo – Tendencias 2020 emitido por la Organización Internacional del Trabajo,el desempleo mundial se ha mantenido relativamente estable durante los últimos nueve años y la desaceleración del crecimiento económico implica que mientras a nivel mundial la fuerza de trabajo incrementa no se están creando suficientes nuevos empleos para absorber a los que se incorporan al mercado laboral.

Este organismo estima que tan sólo la tasa de desocupación en México pasará de 3.4% en el 2019 a 3.7% en el 2020 y a 4.1% en el 2021; estas proyecciones significan que en los próximos dos años el desempleo afectaría a 2.3 millones de personas, es decir, 400,000 más que al cierre de diciembre pasado; sin embargo, se espera un ligero repunte en las plazas laborales creadas en los sectores de servicios y trabajadores independientes.

El desempleo juvenil implica al menos cuatro factores a analizar: 1) la educación, ya que de acuerdo al Foro Económico Mundial, una de las principales causas es que el nivel de educación no se adapta correctamente al mercado laboral; es decir, las empresas no contratan a trabajadores jóvenes porque no encuentran en ellos las habilidades que necesitan; 2) la crisis económica, ya que en épocas de recesión los empleados jóvenes son los últimos en acceder al empleo y los primeros en ser despedidos, esto debido a que es menos probable que hayan recibido una amplia formación en la empresa; 3) carencia de salario emocional, gran parte de la población laboral actual se encuentra entre los denominados millenials, generación que más allá de la remuneración económica, requiere aceptación y reconocimiento ante los proyectos e ideas que presenta, lo cual, se ha convertido en un punto de partida para decidir permanecer o no en un lugar de trabajo; y 4) políticas públicas insuficientes, es cierto que al final quiénes contratan son empresas privadas y gubernamentales, sin embargo, si se gestionan políticas que puedan facilitar la contratación de gente joven se evita que personas con la capacidad profesional suficiente emigren a otros países en busca de empleo.

El tema no es simple, debe analizarse con diferentes perspectivas, ya que a finales del año pasado este fenómeno alcanzó una tasa de desocupación regional en América Latina y el Caribe del 8.1%, una décima superior al registrado en 2018 y a pesar de que debe ser estudiado desde distintos ángulos, hay que poner principal atención a la brecha de género, ya que de acuerdo al Panorama laboral 2019, América Latina y el caribe, la desocupación femenina, aumentó un promedio de 2 décimas a nivel regional y se situó en el 10.2%, mientras que la de los hombres se mantuvo sin cambios en el 7.3%.

Es cierto que hoy muchos de los jóvenes se encuentran más preparados, es cierto que las empresas deben estar más alertas tanto en el ámbito profesional como emocional, pero, sobre todo, es cierto que hoy debemos esforzarnos por brindarles a nuestros jóvenes la oportunidad de cambiar el futuro que tanto anhelamos.

*Analista en temas de Seguridad, Justicia, Política y Educación. *Si deseas recibir mis columnas en tu correo electrónico, te puedes suscribir a mi lista en el siguiente vínculo: http://eepurl.com/Ufj3n

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