Simón Vargas

“Creo que el odio engendra fanatismo y, al final, el fanatismo engendra odio y violencia”. Amos Oz

Desafortunadamente, durante los últimos años, las noticias y la web han sido invadidas por actos violentos que se han transformado en portadas de los principales medios de comunicación, sobre todo cuando se trata de tiroteos, ataques terroristas o manifestaciones donde de forma constante las agresiones han sido el principal motor.

Pero, ¿qué motiva estas actividades y de forma principal que ha incentivado un posible aumento del extremismo violento? La definición de este concepto, al igual que la de terrorismo no ha sido universalmente acordada, e incluso en algunas ocasiones suelen confundirse o usarse indistintamente, sin embargo, el Buró Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés) describe este fenómeno como: “alentar, aprobar, justificar o apoyar la perpetración de un acto violento para alcanzar objetivos políticos, ideológicos, religiosos, sociales o económicos”.

Durante muchos años se creyó que esta compleja amenaza siempre se planea y perpetra por enemigos externos, grupos ampliamente organizados y bien estructurados, sobre todo identificados con propósitos religiosos, políticos y raciales; sin embargo, en información arrojada durante el Foro sobre Fragilidad, Conflicto y Violencia organizado por el Banco Mundial se ha expuesto que el extremismo en un amplio porcentaje es local, ya que los líderes y agrupaciones entienden que el contexto es de suma importancia, pero además escuchan a la opinión pública, aprenden idiomas y prácticas culturales, y se insertan en la estructura de las comunidades; y en esto yace uno de sus atractivos más significativos: la capacidad de ahondar en las demandas y las divisiones existentes.

Para ejemplo claro, recordemos uno de los ataques que quedarán grabados en la memoria internacional, calificado por varios analistas como un episodio de extremismo violento: la irrupción al Capitolio en enero de este año.

Sorprendentemente, el allanamiento fue alentado por el en ese entonces aún presidente Donald Trump, quien incentivó a sus seguidores a dirigirse al Capitolio, afirmando incluso que pelearían así por su país, pero ¿Por qué se piensa que éste es un acto de radicalización? Porque los simpatizantes fueron incentivados por un fanatismo político que generó una violenta interrupción y que a su vez provocó vandalización, caos, miedo, pero sobre todo, la perdida de cuatro vidas.

Gracias a la popularización de noticias similares, así como de tiroteos y manifestaciones agresivas, de forma regular se ha relacionado el supremacismo blanco, la intolerancia religiosa o el extremismo con la cultura norteamericana; no obstante, estas amenazas son encontradas alrededor de todo el orbe, incluso la Unión Europea en su Informe sobre la situación y las tendencias terroristas 2021publicado el pasado 22 de junio, expone que los Estados miembros informaron un total de 57 atentados fallidos, frustrados o consumados; el Reino Unido reportó 62 incidentes terroristas y Suiza notificó de dos probables atentados terroristas yihadistas; además se menciona que 449 personas fueron detenidas por delitos de terrorismo.

Por otro lado, el análisis arroja datos interesantes, entre los que se destaca que la pandemia originada por el virus SARS-CoV-2 no ha mermado el trabajo de los grupos radicales, por contrario ha polarizado la sociedad y muchos de ellos trataron de integrar su aparición a las diversas ideologías religiosas; además de que gracias a la restricción de viajes se incrementó el consumo en línea de contenidos extremistas y violentos, lo que tristemente ha llevado a que la sociedad acepte medidas agresivas como recursos viables.

El aumento de la violencia realizada de forma grupal puede deberse a múltiples factores, sin embargo, el tema psicológico suele ser uno de los más estudiados; ya en su obra: Una teoría de la motivación humana, en 1943, Abraham Maslow exponía cinco niveles de necesidades donde en la tercera categoría se encontraban las de pertenencia y en cuarta las de reconocimiento; es decir, el que logremos confianza y aceptación con distintos grupos sociales es una de las motivaciones más importantes de la conducta diaria.

Este sentido de pertenencia en muchas ocasiones es aprovechado por los grupos radicales lo que probablemente aunado a otros factores ha dado como resultado que actualmente los sospechosos de extremismo violento sean cada vez más jóvenes, e incluso en algunos casos menores de edad en el momento de la detención.

La amenaza es compleja, ya que debe ser vista y analizada desde todas las aristas posibles, porque a pesar de ser abordada en películas, series, libros, y discursos políticos; actualmente frente a un escenario cargado de polarización esta actividad se ha convertido en una fisura social grave y cada vez más difícil de cerrar. Se tiene que apostar por la prevención, pero sobre todo organizar oportunidades educativas basadas en conocimiento de las comunidades que interactúan, la alfabetización mediática y el acceso abierto a diversas fuentes de información.

"Queda prohibida la reproducción total o parcial de las obras y contenidos de esta publicación periódica, por cualquier medio o procedimiento, sin ello contar con la autorización previa, expresa y por escrito o licencia concedida por ESTRICTAMENTE DIGITAL S.C.; toda forma de reproducción no autorizada será objeto de las acciones y sanciones establecidas en la Ley Federal de Derecho de Autor, la Ley de la Protección de la Propiedad Industrial y el Código Penal Federal."
Derechos Reservados ©️, Estrictamente Digital S.C., 2021

Compartir