Simón Vargas

“Si crees que la economía es más importante que el medio ambiente, intenta aguantar la respiración mientras cuentas tu dinero”. Guy R. McPherson

La transformación tecnológica de la que hemos sido testigos en las últimas décadas, no solo ha abarcado esferas como la política, la educación, la medicina, la biología o la economía, también ha incidido en un rubro muy importante y del cual depende incluso la desaceleración del cambio climático: la movilidad.

El concepto hace referencia en términos generales al desplazamiento de personas dentro de un espacio físico, y de forma usual ha sido relacionado a la facilidad con la que la población se traslada en los entornos urbanos gracias a los sistemas de transporte o bien al uso de automóviles.

Y es que fue gracias a la producción en cadena impulsada por Henry Ford y la Revolución Industrial que estos vehículos se convirtieron en la principal forma de desplazamiento y la compra aumento exponencialmente; tanto es así que en datos de la empresa Wards Intelligence especializada en interpretaciones del tamaño del mercado y las ventas hasta las tendencias del sector y los avances tecnológicos transformadores, en 2016 se estimó un total de 1,300 millones de automóviles, camiones y autobuses, sin incluir vehículos todoterreno o maquinaria pesada, por lo que las aproximaciones dicen que para 2036 habrán alrededor de 2,800 millones de vehículos en el mundo.

Y aunque la industria automotriz ha crecido e incluso han buscado reducir la contaminación a través de la creación de autos híbridos y eléctricos, hasta el momento no se ha visto una disminución considerable; si bien es cierto que la contaminación ambiental es una de las cuestiones más imperantes, también la congestión vehicular se ha transformado rápidamente en un problema; y es que tan solo en nuestro país de acuerdo a la investigación: El costo de la congestiónpublicada por el Centro de Investigación en Política Pública,enlas 32 ciudades analizadas, cada persona desaprovecha en promedio 100 horas adicionales en sus traslados al año, además de que se estima que los usuarios de transporte público pierden 69 mil millones de pesos en oportunidades de ingreso, mientras los que utilizan automóvil pierden alrededor de 25 mil millones.

Es por ello que la revolución de la micromovilidad podría llegar para demoler esquemas y replantear opciones para el planeta y el desplazamiento urbano; ¿podría el uso de servicios de bicicletas, compartidas o personales, convencionales o eléctricas, aunadas a scooters, hoverboards, patines y patinetasestar listos para convertir el transporte urbano en algo más conveniente y barato?

La respuesta debe analizarse de forma pormenorizada, y el Think Tank estadounidense RAND Corporation a través de su publicación Micromovilidad: ¿Cómo sabremos cuándo está funcionando? propone que para que este giro al traslado de personas pueda operar adecuadamente, se deben de hacer una serie de preguntas de base, por ejemplo: ¿Es ampliamente utilizado? ¿Es seguro? ¿Funciona sin crear otros problemas para los usuarios? y ¿Es asequible y accesible?, entre otras.  

Y es que si bien la micromovilidad se ha mantenido en aumento, tanto que hasta 2019, antes de la pandemia, al menos en Estados Unidos 136 millones de personas usaban este método para transportarse; también deben considerarse factores como la seguridad, lo que implicaría entre otras acciones: combinación de carriles protegidos, educación sobre la seguridad de la conducción, y quizá la limitación de la velocidad de viaje tanto en quienes usan automóviles como quienes usan medios alternos motorizados o no como pueden ser las bicicletas, patines o patinetas.

Por otro lado, las bicicletas, patines, patinetas, scooters etc, deben posicionarse como elementos mucho más económicos que el transporte público y los automóviles, por lo que se debe trabajar en una disminución del costo por viaje y de las membresías, sobre todo, en el caso de los proveedores y de servicios compartidos.

De acuerdo al análisis emitido por McKinsey & Company, el 60% de los viajes a nivel mundial son menores a los ocho kilómetros, ¿qué implica esto? Que la micromovilidad con el paso de los años y para las nuevas generaciones se ha transformado convirtiéndose en una nueva manera de transporte (constante), y es que es innegable que para los millenials, quienes se encuentran mucho más preocupadas por el cambio climático y por la preservación de espacios naturales, esta modalidad ha alcanzado popularidad rápidamente.

Podríamos aseverar que ahorrar tiempo, quedando lejos de la congestión vehicular y economizar han hecho y continuarán haciendo de la micromovilidad un cambio radical, pero lo más importante, es seguir sentando las bases políticas, sociales y de diseño urbano para que esto no solo se quede en una fase, sino que se convierta en una verdadera revolución.

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