Simón Vargas

“Para mí la unidad es siempre superior al conflicto, es mejor que la enemistad, que las distancias. (…) Los puentes son mejores que los muros.” Papa Francisco

La creación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) comenzó desde el año 2000, teniendo como antecedente la firma de la Declaración del Milenio, la Conferencia Río+20 en junio de 2012 y la Aprobación del Acuerdo de París en diciembre de 2015, entre otros; hasta que en enero del 2016 entró en vigor la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la cual contempla 17 propósitos y 169 metas.

Este importante plan de acción fue creado con la finalidad de fortalecer la paz, unir a los países y las personas de todo el mundo y emprender nuevas vías hacia el futuro. Pero sobre todo están enfocados en erradicar el hambre y la pobreza, promover la educación de calidad, la igualdad de género y las energías asequibles no contaminantes, impulsar los sistemas de aguas limpias y saneamiento, pero lo más importante proteger el medio ambiente y hacer frente al cambio climático a nivel mundial.

La agenda implicó la creación un organismo específico en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que tiene como único quehacer ayudar a implantar los objetivos en más de 170 países, pero claro que no es su deber solamente, sino que requieren la colaboración de gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y los ciudadanos.

Este esquema con sus respectivas metas, plantea un parteaguas para la vida mundial, sin embargo, a cinco años de su entrada en vigor el escenario se ve complicado y los objetivos difíciles de completar, tan solo de acuerdo a datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) el impacto de la pandemia sobre la población pobre del mundo ha sido especialmente duro. Se estima que el COVID-19 empujó a alrededor de 100 millones de personas a una situación de pobreza extrema solo en 2020, además de que en algunas regiones la pobreza podría aumentar hasta niveles no vistos en 30 años.

Pero no es solo el incremento de la pobreza, que en esencia significa un grave retroceso, sino que en datos del análisis presentado por este mismo organismo denominado: “Una evaluación post-pandémica de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, se alerta sobre lo significativo de que ahora los países en desarrollo de bajo ingreso deben compaginar el gasto urgente para proteger vidas y medios de subsistencia con las inversiones a largo plazo en salud, educación, infraestructura física y otras necesidades esenciales.

Desafortunadamente, haciendo un recuento de los 17 Objetivos, ninguno queda fuera del problema, ni uno solo de ellos ha continuado con el camino trazado, por ejemplo: se han perdido ingresos y empleos; la producción y distribución de alimentos se ha visto mermada; el cierre de escuelas ha impulsado la enseñanza online la cual no es accesible para todos; los niveles de violencia de género han aumentado y los reducidos beneficios económicos ganados hasta el momento para las mujeres se ven en peligro; las personas en zonas de conflicto viven con más riesgos, y se ha interrumpido el suministro de electricidad, agua y saneamiento en muchas partes del mundo.

Incluso la ONU publicó el documento: “Responsabilidad compartida, solidaridad global”, donde se recomiendan algunos puntos para comenzar a salir de la crisis y continuar enfocados en la cohesión social y mundial: 1) emprender el estímulo fiscal y el apoyo a los más vulnerables, 2) proteger los derechos humanos y centrarse en la inclusión, 3) apoyar las PYMES, 4) impulsar la educación y 5) continuar con la asistencia sanitaria sobre todo para los menos favorecidos.

En un mundo con tal celeridad donde a veces lo urgente pesa más que lo importante es necesario aprovechar de alguna manera esta oportunidad, recuperarnos de forma resiliente y re-construir sociedades centradas en el bienestar y el crecimiento social.

La toma de decisiones nunca es sencilla, pero esas elecciones siempre serán muchos más fáciles de enfrentar en comunidad y juntos. Las instituciones gubernamentales se deben convertir en organismos más inclusivos, las empresas privadas prestar especial atención a cada uno de sus integrantes para potenciar sus capacidades y brindarles el apoyo necesario, y la sociedad en general luchar contra la desigualdad; porque hoy más que nunca enfrentarnos a las crisis debe ser un esfuerzo de todos.

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