Simón Vargas

“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.” Abraham Lincoln

Durante años hemos escuchado la frase popular: “información es poder”, y aunque ha sido atribuida a incontables escritores, las versiones de Francis Bacon, padre del método científico y de Thomas Hobbes su secretario, fundador de la filosofía política; son las que más cerca se encuentran de lo que esta sentencia busca expresar, el primero plasmó en 1597: «el conocimiento es poder» y el segundo en 1668 “saber es poder”, ambas oraciones buscan transmitir la importancia de dominar la información, datos, fechas, etc. de aquello que puede ser utilizado en favor de los propios intereses.

Y es que, lamentablemente, a través del tiempo diversos organismos e instituciones gubernamentales se han valido de esta premisa, tergiversándola incluso al punto de ocultar y desaparecer información, evitando brindarle a la población una de las armas más potentes y que además está inscrita en su derecho constitucional: información. Sin embargo, una hendidura comenzó a crecer en épocas recientes, la exigencia de apertura, transparencia, participación ciudadana y sobre todo rendición de cuentas.

Este interés dio paso a que a finales de 1970 en Inglaterra empezara a gestarse la creación de un concepto denominado “Open Goverment”, el cual en definición de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos hace referencia a: “una cultura de gobernanza basada en políticas públicas y prácticas innovadoras y sostenibles que se fundan a su vez en los principios de transparencia, rendición de cuentas y participación, que promueven la democracia y el crecimiento inclusivo”, lo que ha permitido comenzar a redireccionar áreas de vital importancia como la integridad del sector público, un gobierno digital, contrataciones abiertas, la divulgación de ingresos y gastos y la gestión de conflictos.

Hoy los ciudadanos necesitan que los gobiernos e instituciones dejen de lado la opacidad de datos y trabajen de manera conjunta con cada uno de los sectores de la sociedad, porque la defensa de la democracia requiere que la rendición de cuentas se convierta en un significativo elemento para comenzar a eliminar aquel factor que tanto ha contribuido a la descomposición de nuestra sociedad: la corrupción.

La meta es la transformación social y se debe apostar por garantizar a los ciudadanos el acceso a la información, cuidando en todo momento la protección de sus datos, porque a pesar de que han existido cambios radicales desde hace unas décadas, la confianza en los políticos e instituciones gubernamentales aún continua siendo cuestionada y quizá este optimismo alentado por un Gobierno Abierto sea uno de los pocos temas que nos proporcione esperanza en momentos donde pareciera que la democracia se encuentra atravesando por una de las mayores crisis.

Desafortunadamente, a pesar de la convicción de expertos en que esta nueva forma de gobierno podría brindar mayor crecimiento, o la creación de espacios para discutir el tema como la Primera reunión del Grupo de Expertos de la OCDE en Comunicación Pública o bien las investigaciones como Gobierno Abierto, contexto mundial y el camino a seguir, aspectos claves; la rendición transparente de cuentas, la pauta de renunciar al secretismo y la propuesta de que los funcionarios escuchen a los ciudadanos, pero sobre todo pongan en práctica la coparticipación es demasiado optimista, e incluso pareciera irreal. También hay que mencionar que a pesar del constante crecimiento del interés de la población hacia los menesteres gubernamentales, la tendencia continua siendo la de esperar a que aquellos que se encuentran en la gestión pública solucionen los problemas, particularmente los relacionados con la seguridad nacional.

Hoy más que nunca se requieren instituciones y gobiernos íntegros y comprometidos que velen más por el bienestar social que por el personal, que promuevan mecanismos para erradicar las injusticias y la corrupción, que desarrollen proyectos donde se involucre plenamente a la población y sobre todo que reconozcan que el trayecto aún es largo y requerirá de responsabilidad y trabajo en común.

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