Foto: Cuartoscuro

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AFP

NUEVA DELHI, India. A sus 24 años, Ray, una mujer transexual india, ya debió librar numerosas batallas para ser reconocida, pero ahora se encuentra ante una nueva amenaza, pues corre el riesgo de perder su ciudadanía debido a una controvertida ley.

Esta estudiante de derecho que vive en Nueva Delhi, cuyos papeles oficiales la identifican como hombre, forma parte de decenas de miles de personas que protestan contra la nueva legislación de ciudadanía adoptada el 11 de diciembre por el Parlamento.

Protestan también contra la creación prevista de un registro nacional de ciudadanos, que podría privar a los transexuales como ella de una existencia legal.

Sus temores no son infundados. En septiembre se presentó una petición al Tribunal Supremo de India después de que unos 2 mil transexuales fueran excluidos de un registro de ciudadanos en el estado de Asam, en el noreste del país.

Al margen de la sociedad

A pesar de haber sido legalmente reconocido como un tercer género en 2014 por una decisión histórica del Tribunal Supremo, los transexuales viven al margen de la sociedad india. Muchos se ven obligados a prostituirse, a mendigar o a ejercer oficios subalternos. 

Siendo una comunidad que sufre ya graves discriminaciones en una India muy conservadora, principalmente en sus propias familias, los transexuales consideran como un riesgo adicional la nueva legislación promovida por el primer ministro nacionalista Narendra Modi.

La ley, que oficialmente está dirigida a luchar contra la inmigración ilegal, es considerada por muchos como discriminatoria con los musulmanes y otras comunidades. Ha provocado manifestaciones masivas y a veces violentas.

«Muchos de nosotros somos expulsados de nuestras casas, o huimos temerosos por abusos, no tenemos documentos, ¿cómo quiere que los transexuales demuestren su ciudadanía?», declaró Ray.

Si el gobierno de Modi hace realidad su compromiso, asumido durante la campaña electoral, de crear un registro nacional de ciudadanos, Ray y muchos otros serán obligados a volver al seno de su familia, «que con frecuencia son las primeros lugares donde ocurren los abusos», explicó a la AFP.

Recuperar documentos

Tulsi Chandra, de 29 años, una maquilladora transgénero, teme tener que volver con su familia -que está en las lejanas islas Andaman y Nicobar, un territorio en el océano Índico- para recuperar sus documentos.

«Si abandoné mi hogar para venir a Delhi es porque mi propia familia me miraba como si yo fuera un problema», dijo a la AFP.

«Tras la muerte de mis abuelos, no he vuelto a tener contacto con nadie de mi familia, porque nadie me acepta como parte de esta familia», explica Tulsi Chandra, que cuenta que una amiga transgénero había tenido las mismas dificultades.

«Su familia le prometió que le daría los documentos, pero en cuanto llegó a casa, comenzaron a forzar a mi amiga, que se considera una mujer, para que asumiera que es un hombre y se casara con otra mujer», dijo.

No hay estimaciones oficiales del número de transgéneros indios, denominados «hijras», pero se piensa que son varios millones.

«Para las personas trans es difícil cambiar los documentos existentes haciendo inscribir el género y el nombre en los que le identifican con los que le asignaron al nacimiento», explica Rituparna Borah, una militante por los derechos de las personas ‘queer’, con motivo de una manifestación contra la nueva ley.

«Ni siquiera tenemos derechos fundamentales, como el derecho a los cuidados básicos de salud, el derecho a la vivienda o el derecho a estar en pareja», dice.

«Entonces ¿cómo podemos reivindicar estos derechos en tanto que ciudadanos ahora que tenemos que demostrar de nuevo que somos ciudadanos de este país?», se pregunta.

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