Guillermo Sesma

Este fin de semana y a tan sólo un mes de que dé inicio el proceso electoral 2022, Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), visitó Hidalgo para encabezar la toma de protesta de la nueva dirigencia estatal. Con este acto da inicio lo que será la próxima batalla priista por frenar la avanzada de Morena que en este 2021 ganó 11 de las 15 gubernaturas que estuvieron en juego. 

Con un discurso mucho más provocador y crítico hacia el gobierno de López Obrador y Morena, Alejandro Moreno instó a las huestes priistas para trabajar juntos y en equipo con disciplina, lealtad y compromiso para impulsar las mejores propuestas y proyectos en beneficio de la gente. 

La postal del fin de semana no tiene desperdicio, pudimos ver a Alejandro Moreno, Presidente Nacional del PRI acompañado de Omar Fayad, Gobernador de Hidalgo; Miguel Ángel Osorio Chong, senador de la República; Rubén Moreira, coordinador del Grupo Parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados y Carolina Viggiano, secretaria General del partido y que además es quien encabeza las preferencias para ser la candidata a la gubernatura de Hidalgo. 

Pero si vamos un poco más allá de eso, el evento del fin de semana muestra un dirigente mucho más enérgico que está en búsqueda de acuerdos que le permitan fortalecer al partido y los recoloque como una alternativa política del agrado de los ciudadanos, suprimiendo las luchas internas por protagonizar y se pondere la unidad para oponer a la fuerza política dominante en nuestro país: Morena.

›Para muchos era impensable ver a todos estos personajes en la misma foto, cada uno impulsa su propia corriente y aunque defienden los mismos colores, no siempre han estado de acuerdo. Si el PRI quiere ganar en Hidalgo es indispensable que todos los actores políticos vinculados a la elección formen un frente común.

Hidalgo es uno de los últimos bastiones que le quedan al priismo, no se pueden dar el lujo de perderlo, sobre todo si pensamos que para el 2023 habrá elecciones en Coahuila y el estado de México que son sus semilleros más fuertes. 

Alito tiene un reto mayúsculo de cara al proceso electoral 2022, si bien es cierto que la alianza Va por México se mantiene latente, él debe fortalecer primeramente a su propio partido, respetando liderazgos y acompañando a los distintos equipos que darán la batalla en el territorio. 

En el proceso electoral de junio pasado esa fue posiblemente una de las lecciones más duras que recibió, si los liderazgos se sienten desplazados o ignorados no operan para su partido sino para sus contrarios.  

De mantener una postura abierta en la que el PRI recupera su vocación popular, respeta sus principios fundacionales y apoya a los liderazgos locales estaríamos viendo un PRI renovado y que cambió de estrategia con la finalidad de ser competitivo.

El PRI de Alejandro Moreno puede demostrar que la unión hace la fuerza, veremos en los próximos meses si efectivamente él y su equipo aprendieron la lección y están dispuestos a corregir el rumbo que tiene al priismo rezagado como una tercera o cuarta fuerza política en el país. 

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