Guillermo Sesma

La presidencia de López Obrador apenas lleva dos años de gobierno, y durante este tiempo hemos visto miles de cosas pasar y miles que simplemente no pasan. ¿Pero, en realidad como está el ánimo nacional? Entramos al tercer año de gobierno en una situación mundial profundamente delicada, la pandemia, la crisis económica, los altos números de desempleos, la complejidad de la educación, la decepción en materia de derechos humanos, los altos índices de violencia de género, el cambio climático, la inseguridad en números récord, la polarización nacional y encima las elecciones concurrentes más grandes de la historia del país. 

Esto nos lleva a reflexionar sobre el estado de ánimo de las personas. El ser humano necesita de esperanza, una razón benéfica que nos encamine hacia algo mejor. Dentro de la narrativa gubernamental, la esperanza está extraviada y esto es contradictorio a su plataforma electoral que inspiraba y posicionaba eficazmente al partido postulante Morena, hoy el partido en el gobierno, como “La Esperanza de México”. 

Pero, ¿cuál es la Esperanza de México? México es un país que cree en la esperanza, por eso los mexicanos compramos billetes de lotería, compramos el Melate, la esperanza no conoce de probabilidades, simplemente cerramos los ojos y esperamos que nuestro billete sea el ganador. Es muy poco probable que lo ganemos y sin embargo no nos importa, así fue la elección en el 2018. Hoy, la esperanza murió de un infarto y la corrupción vive cada vez menos agazapada en la actual administración.

La esperanza de México se ve nublada, económicamente sin inversiones nacionales y extranjeras, el rebote económico se vislumbra lento y sin rumbo. La pandemia ha distraído a los medios de comunicación y a las autoridades sobre los altos índices de violencia, si bien este gobierno no es responsable del origen de esta violencia, si es el responsable de combatirla y en ese tenor ha dejado mucho que desear. 

Vemos un cambio global buscando energías limpias y países en donde ya tiene fecha y calendario la prohibición a la venta de autos de combustión interna, sin embargo, en México se construye una refinería que se inunda y se aprueba el consumo del carbón como fuente de energía. Energéticamente, la Esperanza se fundió.

Esta semana se conmemora un aniversario más en contra de la Violencia de Género, y vemos que esta fecha ha pasado a ser un evento simbólico sin un trasfondo de política pública que genere un cambio radical para poder contener esta embestida. Las mujeres en México poca esperanza tienen de que este mal se erradique. 

La polarización generada principalmente por la inequidad social se ha convertido en materia discursiva y mecanismo de defensa del actual gobierno, pero los resultados económicos nos arrojan un creciente número de mexicanos en pobreza extrema. Insisto, este gobierno no es el origen de esta desigualdad, pero si son responsables de generar, contribuir y mantener la polarización con fines electorales que no generan resultados benéficos ni para los mexicanos en pobreza extrema ni para el país en general. La Esperanza de México se convierte en la desesperanza de un país de más de 130 millones de mexicanos que buscamos una esperanza.

Pero como ya se dijo México es un país lleno de esperanza. México espera que lleguen, se distribuyan y se apliquen millones de vacunas contra el Covid, que esto permita que regresen los empleos formales e informales que se requieren para mover la economía hacia adelante, que esto genere recursos para el Gobierno Federal y los gobiernos de los estados y se pueda combatir la inseguridad y la violencia de género, que esto pueda provocar un cambio en la política energética y medio ambiental en el país y se entienda que este no es un país sexenal. 

México es un país de esperanza y esta esperanza nos obliga tener miras de largo plazo, la esperanza de México está en empezar a hablar de un México en el 2030 y hacia adelante. Necesitamos que la desesperanza que hoy nos abruma se transforme en esperanza y ésta se consolida con hechos concretos. Así que entremos a este proceso electoral con esperanza exigiendo acciones concretas. 

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