Compartir

Jose Luis Camacho

Los lamentables sucesos de Iguala, Guerrero, han causado indignación y dolor a todos los mexicanos. El secuestro de 43 estudiantes normalistas ha tocado las fibras más sensibles de todas las familias, que al unísono claman por encontrarlos y dar con los responsables para evitar que este hecho vuelva a suceder. Ante estos acontecimientos, el Presidente de la República, de forma acomedida, sincera y sensible, ha mostrado no sólo su indignación, rechazo y consternación, sino también su empeño por lograr la aprehensión de los autores intelectuales y materiales de este delito, hallar a los jóvenes de Ayotzinapa y fortalecer el estado de derecho en México.

 

Como padre de familia, Enrique Peña Nieto ha acompañado a las mujeres y hombres desesperados por encontrar a sus hijos y como Presidente de México, ha dado seguimiento diario y pormenorizado para que el Gobierno de la República atienda esta consternación y encuentre a los jóvenes estudiantes.

 

No hay duda que México enfrenta difíciles condiciones de seguridad, ello lo dejó muy en claro el Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, durante su comparecencia ante diputados federales, al destacar que al serle encomendada dicha responsabilidad llegó a una institución desmantelada, con nula capacidad de investigación y de persecución y con una estructura inoperante. Y como la PGR, también se encontraba la hoy extinta Secretaría de Seguridad Pública Federal y qué decir del CISEN de la Secretaría de Gobernación.

 

El dinero del narcotráfico y de los múltiples negocios ligados al crimen organizado, tales como el secuestro, piratería, extorsión y trata de personas, están haciendo estragos en nuestras comunidades y en nuestras instituciones. De ahí la necesidad de que cada mexicano, en su hogar, en su trabajo y en su comunidad, tome consciencia de lo que estamos haciendo mal como padres, como hermanos y como ciudadanos para no repetirlo con nuestros hijos y ser el motor del cambio social que requerimos todos. No más complicidad.

 

Me gustaría decir que el caso de Iguala es sólo culpa de las autoridades municipales y locales, pero lo cierto es que el ex presidente municipal fue electo por la ciudadanía, un hecho que no debe pasar desapercibido y que ha sido tomado con mucha atención en los partidos políticos, particularmente en el PRD donde Carlos Navarrete Ruiz ha demostrado que llegó a la presidencia de ese partido para poner orden y dejarse de demagogias para realmente atender las exigencias ciudadanas y dar resultados.

 

La infiltración de la delincuencia en diversas instituciones políticas y sociales es un fenómeno no de ahora ni de hace 2 años, sino de un proceso de mediano plazo que como la humedad, fue adentrándose y quebrantando los pilares de honestidad y justicia. Y hoy el reto es extirparlo, lo cual no se hará de la noche a la mañana y sin el acompañamiento fundamental de la sociedad civil.

 

Tampoco se podrá combatir la ilegalidad con más ilegalidad, y ello lo ha dejado en claro el Presidente Enrique Peña Nieto, al exigir que cada orden de gobierno y cada instancia gubernamental cumpla con sus responsabilidades.

 

En México ha dado inicio a la transformación urgente y necesaria de cada una de las instituciones públicas que pueden lograr que las condiciones imperantes mejoren y que se fortalezca el estado de derecho.

 

Estamos a unos días de que en la Cámara de Diputados, el grupo de trabajo creado por instrucciones del Presidente de la Junta de Coordinación Política, Manlio Fabio Beltrones Rivera, analice y dictamine la iniciativa del Presidente Enrique Peña Nieto para concretar la transformación de la PGR en la Fiscalía General de la República, institución que no sólo será diferente en el nombre, sino sobre todo en su estructura, facultades y operación al tratarse de un órgano autónomo constitucionalmente.

 

Sé que la trascendencia que este hecho tendrá en la vida diaria de las personas puede resultar poco clara a simple vista, pero se trata de la institución que hoy en día es responsable en gran medida del desapego de la población hacia la procuración de justicia en nuestro país y de la impunidad, pues de ella depende el Ministerio Público, sí, esa oficina gubernamental peor evaluada y que encarna la perversión y extravío del servicio público y que está a punto de extinguirse para dar vida a una nueva, una que sí cumpla eficaz y acomedidamente con sus funciones.

 

A estos cambios se suman otros en el seno del Poder Judicial en los dos órdenes de gobierno, así como el fortalecimiento de instituciones públicas encargadas por velar por el respeto, observancia y promoción de los derechos humanos y de la seguridad jurídica en México.

 

Y qué decir de nuestras Fuerzas Armadas, las cuales son muestra de lealtad y servicio desinteresado y total a favor de la Nación Mexicana. Son miles de mujeres y hombres que constituyen este ejército encabezado por el General Salvador Cienfuegos Zepeda y que ha dado muestras de su alta capacidad de transformación y modernización para seguir estando a la altura de las necesidades nacionales.

 

Pero reitero, el cambio lo tenemos que hacer todos, y el Presidente de la República está comprometido en encabezar esta cruzada por el cambio nacional y crear las condiciones sociales, políticas, económicas y jurídicas que cierren el paso a injusticias como la de los estudiantes de Ayotzinapa. Hagámoslo.

Compartir