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María Idalia Gómez y Jonathán Nácar

Suele ser un hombre prudente y afable. Al mismo tiempo, su mirada y su actitud es la de un experimentado jugador de póker que observa detenidamente, al que sus gestos nunca delatan a sus pensamientos y menos sus jugadas, y es capaz de operar con absoluto rigor y minuciosidad las órdenes de su jefe, pasando totalmente desapercibido.

Si dentro del gobierno se pregunta por Alejandro Esquer Verdugo las respuestas ocurren en dos sentidos. El primero pasa por referencias sencillas, sin mayor conocimiento que el básico, es el secretario del Presidente, un hombre sencillo, amable, leal, discreto y buena persona. El segundo, se repite en decenas de personas, prefieren no decir nada, “es el hombre más poderoso” de Palacio.

Lo es. Este sonorense ha acompañado hace más de tres décadas a Andrés Manuel López Obrador. Es su amigo y el hombre de toda su confianza. Un hombre convencido de servir a una causa. Un cruzado. Prácticamente se ha mimetizado con él.

Ejerce esa “lealtad a ciegas” que el Presidente ha exigido a quienes forman parte del “proyecto de transformación” que encabeza su gobierno. 

Las personas de izquierda que conocieron a Esquer Verdugo cuando acompañaba a Cuauhtémoc Cárdenas tras renunciar al PRI y como candidato a la presidencia en 1988, lo consideran un hombre leal, de convicciones y honesto. Pero al que López Obrador volvió como él, obcecado y desconfiado.

Este hombre de cabello blanco, alto y de vestir formal, forma parte del grupo más cercano a López Obrador. Y se ha ganado a pulso tener el lugar más poderoso de Palacio, sin ostentarlo. Es el único que está en contacto permanente con el Presidente, conoce todos los detalles de su agenda, es el puente de comunicación con los miembros del gabinete y hasta con su familia. Es capaz de abrir espacio en el tiempo del tabasqueño para alguna persona y al mismo tiempo decir no. Pero además, es quien cumple las misiones más personales y sensibles de López Obrador, dentro y fuera del gobierno. 

Es por eso que ha construido un círculo muy estrecho y confiable para poder operar lo que requiera el Presidente. Así lo ha hecho desde 1996, cuando fue por primera vez secretario particular de López Obrador, cuando ocupaba la dirigencia nacional del PRD; y que debió ocupar de nuevo en la jefatura del Gobierno del entonces Distrito Federal, tras dejar el cargo René Bejarano en 2002, al ser captado recibiendo fajos de dinero del empresario Carlos Ahumada. Fue entonces, aseguran, cuando el tabasqueño decidió que confiaría en muy pocas personas y una de ellas era Esquer.

A partir del testimonio de diversas personas que han vivido de cerca la trayectoria política de Esquer Verdugo, ejecentral ha podido confirmar algunos pasajes de su vida y describir a este hombre que durante muchos años le prestó su Jetta para que recorriera las calles en campaña a López Obrador.

El dato. En noviembre de 2002, Alejandro Esquer es nombrado secretario particular del entonces jefe de gobierno, en sustitución de René Bejarano.

El filtro de Cárdenas

Descrito por quienes lo conocen, Alejandro Esquer Verdugo es percibido como un hombre sobrio, culto, sutil y sencillo en sus formas, de una amabilidad que acerca, pero a la vez muy reservado, serio, pero siempre respetuoso. 

Ejerce el poder sin caer en protagonismos, incluso suele hablar en un tono moderado, para nada estridente. Su manejo es y ha sido estratégico y cauteloso. Fiel a mantenerse apartado de la atención mediática como persona y servidor público, la estrecha vinculación que ha prevalecido entre Esquer Verdugo y López Obrador salió a relucir en días recientes debido a lo denunciado públicamente por Jaime Cárdenas Gracia, otro de los excercanos al Presidente, quien tras su dimisión del Instituto Para Devolverle al Pueblo lo Robado (INDEP), ahora forma parte de las filas de disidentes de la denominada “Cuarta Transformación”. 

Es precisamente en el actual secretario particular del Presidente, en quien el doctor Cárdenas Gracia personificó el no haber sido escuchado por el Presidente sobre las inconsistencias, malos manejos y probable corrupción que detectó en el INDEP. 

›En algo insistió el ahora exdirector, en cumplir los procedimientos legales. Pero aparentemente Alejandro Esquer no lo escuchó, porque tenía una misión del gobierno de López Obrador. El secretario particular acudió a las a bodegas del Instituto par verificar qué bienes eran útiles para mitigar varias de las necesidades que había provocado la pandemia, desde insumos para repartir hasta objetos que pudieran venderse y contar con dinero que era necesario. Eligieron bienes embargados en asignación, sin que estos hayan sido aún adjudicados en favor del gobierno federal, pues incluso algunos estaban a mitad de dicho proceso, o ya habían sido vendidos, y fueron extraídos para ser entregados a la Defensa Nacional y a la Marina.

Según lo denunciado por Jaime Cárdenas, sería Esquer Verdugo, considerado amigo leal del Presidente, quien habría actuado con una suerte de tolerancia ante las anomalías cometidas o permitidas por el anterior director, Ricardo Rodríguez. Jaime Cárdenas identificó, entre otras irregularidades, la alteración de las joyas embargadas, avalúos por debajo del precio, así como el pago excesivo y mediante adjudicación directa a empresas dedicadas supuestamente a resguardar dichos bienes. Denuncia a la que esta semana se sumaron legisladores integrantes del Grupo Anticorrupción de Acción Nacional quienes exigieron la intervención de la Secretaría de la Función Pública para que investigue y sancione dichas inconsistencias. 

Apenas a tres meses de haber asumido el cargo como titular del INDEP, Jaime Cárdenas renunció y en declaraciones en diversos medios lamentó que el cumplimiento de procedimientos administrativos parecían no estar en sintonía con la toma de decisiones y la obtención de resultados que esperaba el gobierno lopezobradorista, incluso señaló que en lugar de la “lealtad ciega” que esperaba de él presidente se contraponía con la “lealtad reflexiva” con la que asumió el cargo. Y en ese mismo sentido, el Presidente le respondió. 

Jaime Cárdenas “tiene razón, pedimos lealtad a ciegas al proyecto de transformación, porque el pueblo nos eligió para eso, para llevar a cabo un proyecto de transformación, para acabar con la corrupción, para acabar con los abusos, para llevar a cabo un gobierno austero, sobrio, para hacer justicia. Entonces, sí es lealtad al pueblo, básicamente, no a mi persona. La lealtad a las personas se convierte, la mayoría de las veces, en abyección, en servilismo. Nosotros queremos lealtad al proyecto de transformación, eso es lo que pedimos”, sentenció el mandatario en la conferencia matutina en Palacio Nacional del pasado 24 de septiembre. 

El académico se quejó de que Esquer Verdugo no le permitiera acercarse a López Obrador para explicarle. Aparentemente no había necesidad, el Presidente ya se había quedado con la versión de su hombre de confianza, la muestra es que no recibió a Cárdenas Gracia y negó la existencia de inconsistencias en el Instituto. Pero además designó como sustituto a Ernesto Prieto, exdirector de la Lotería y quien aparentemente fue recomendada por el propio Alejandro Esquer.

“Ninguna anomalía me han reportado, no me han informado, pero además no pueden existir anomalías (en el INDEP) (…) Pues si hay denuncias se van a investigar como tiene que ser, pero esto es más que nada un asunto politiquero, no hay nada de qué preocuparnos”, subrayó el mandatario en la conferencia de ese mismo día.

La Presidencia de la República reveló en junio de 2019 que uno de los automóviles Jetta que trasladan al mandatario en la Ciudad de México pertenece a Alejandro Esquer, su secretario particular desde que fue Jefe de Gobierno de la Ciudad de México; el mismo funcionario fue quien realizó el registro ante el IMPI de los títulos de propiedad por 10 años para utilizar como marca comercial los nombres y siglas del mandatario y su esposa Beatriz Gutiérrez Müller.

Origen de un incondicional

Proveniente de una familia alejada de la política, sus padres Alejandro Esquer y Josefa Verdugo Castro, oriundos de Benito Juárez, un poblado al oriente de Ciudad Obregón, mejor conocidos como Plano Oriente, tuvieron dos hijos Alejandro y René, a quienes criaron gracias a lo que producía una carnicería. 

René se hizo sacerdote y es el párroco a cargo de la feligresía de San Isidro Labrador en Granados, ubicada en la sierra norte de Sonora. Alejandro, por su lado, emigró a la Ciudad de México, donde estudió ingeniería civil en el Instituto Politécnico Nacional.

Los pininos de Alejandro en un entorno político comenzaron al convertirse en ayudante de doña Amalia Solórzano, esposa del expresidente Lázaro Cárdenas, en actividades sociales que lo llevaron a Michoacán y Guerrero. Conoció a César Buenrostro Hernández, uno de los ingenieros civiles más reconocidos y también como un activista de izquierda, vinculado estrechamente a Cuauhtémoc Cárdenas, y en 1987 fue uno de los dirigentes de la Corriente Democrática del Partido Revolucionario Institucional (PRI), junto con Ifigenia Martínez, Porfirio Muñoz Ledo y Rodolfo González Guevara, entre muchos otros. También fue cofundador del Partido de la Revolución Democrática.

Fue justo con el César Buenrostro (fallecido en 2016) con quien trabajó muy de cerca Alejandro Esquer, entre los años 1980 y 1982, durante el sexenio de José López Portillo. El ingeniero fue además secretario de Obras y Servicios del Gobierno del entonces Distrito Federal entre 1997 y a 2006, justo cuando llegó esa nueva izquierda a gobernar la Ciudad de México.

Esta relación con personas con ideas más vinculadas a la izquierda dentro del PRI, especialmente su cercanía con Cuauhtémoc Cárdenas, y César Buenrostro, definieron la ruta ideológica de Alejandro Esquer, y lo llevaron a toparse con Andrés Manuel López Obrador, relación que se estrecharía más luego de que el tabasqueño contendió y perdió la gubernatura de Tabasco en 1994. Pues desde su trabajo en la política a lado del fundador del PRD, Esquer se mantuvo durante varios años en el estado natal del hoy presidente López Obrador. 

30  mil  pesos mensuales era el sueldo neto de Alejandro Esquer como secretario de Finanzas en el CEN de Morena.

Bajo las administraciones priistas de López Portillo, y Miguel De la Madrid, Esquer Verdugo trabajó desde finales de los setenta en la Secretaría de Agricultura, donde permaneció de 1977 a 1979; entre 1980-1983 estuvo en la coordinación de proyectos de desarrollo de la gestión de José López Portillo; por un año (1985-1986) fue secretario particular del Fideicomiso para el Desarrollo Urbano de Lázaro Cárdenas en Michoacán. Pero antes trabajó en la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología de 1983 a 1984, ya en el sexenio de De La Madrid. 

La cercanía con el actual presidente se fortaleció en la década de los noventa, luego de que entre 1993 y 1994 Alejandro Esquer se desempeñó como miembro de la campaña presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien fue el abanderado del PRD. 

Para 1996, ya cuando el tabasqueño López Obrador estaba en busca de la dirigencia nacional de dicho partido, Esquer Verdugo fue designado como encargado de la logística y la coordinación de eventos del equipo de López Obrador. Desde entonces prácticamente se hicieron inseparables. 

Tras haber concluido la Jefatura de Gobierno (2000-2005) en la que López Obrador mantuvo a Esquer como su secretario particular, este junto a otro de sus cercanos, César Yáñez Centeno Cabrera, actual Coordinador General de Política y Gobierno, fundaron, en septiembre de 2006, la asociación civil denominada Honestidad Valiente, predecesora del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), de la cual Alejandro fue el presidente del Consejo de Administración.

La confianza entre Esquer y López Obrador se afianzó por el buen manejo de la asociación civil, que el tabasqueño calificó muchas veces como “impecable” entre sus allegados, porque le permitió no ser cuestionado por sus adversarios políticos.

De acuerdo con la declaración patrimonial de Alejandro Esquer, una vez conformado el partido de Morena, el funcionario fue responsable de todo el manejo de recursos del partido que llevaron a López Obrador a la presidencia, al ser secretario de Finanzas del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena desde 2015 y hasta el año de la elección, en noviembre de 2018. Así, la mancuerna Esquer-Obrador es indivisible. 

Muestra de la confianza que el presidente López Obrador ha procurado en su secretario particular fue el que lo designó como su representante en las negociaciones, en las que también participó el director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, a fin de pactar los contratos de los gasoductos con los empresarios de las constructoras y que se evitaran conflictos legales, pues a decir de algunas fuentes consultadas, es bien sabido que en los tratos más relevantes que involucren negocios lucrativos para el gobierno, quien está detrás del palomeo o rechazo de las ofertas está Esquer Verdugo.  

“Se tiene que tener fortaleza para resistir las tentaciones del poder, el dinero, las tentaciones de lo material. El poder exalta, hace brotar virtudes y defectos, el poder atonta a los inteligentes y a los tontos los vuelve locos”.Andrés Manuel López Obrador, en conferencia del 22 de septiembre de 2020.

Mimetismo dañino 

Los dos comparten el béisbol y en ese juego las miradas y algunas señas hacen la diferencia, también en la relación entre Esquer Verdugo y López Obrador.

Tras su nombramiento como secretario particular del Presidente, a cargo del manejo absoluto de su agenda, entre las principales funciones de Alejandro Esquer se enlistan, según su declaración en el Registro de Servidores Públicos la: “administración de bienes materiales; atención directa al público; labor de supervisión; licitaciones y adjudicación de contratos de bienes y servicios; manejo de recursos financieros; manejo de recursos humanos”.

Para 2020 en la declaración se modificó y acotó a la función principal de “dar puntual seguimiento a las órdenes y acuerdos que instruye el Presidente de la República”. Para las fuentes consultadas, la bomba que Jaime Cárdenas dejó tras su salida del INDEP, puso en evidencia que se puede ser flexible con algunas personas.

Alejandro Esquer es una muestra de esa flexibilidad del Presidente. Ha podido colocar a personas de su equipo en diferentes secretarías y áreas directivas de empresas productivas del Estado. Pero la posición más visible que consiguió fue la de su hija Carmelina Esquer Camacho, quien mostró un ascenso estratosférico de su carrera en el servicio pública durante esta administración. 

›Con la licenciatura en Comercio Internacional, y la maestría en Gobernanza Global, la joven Esquer Camacho, quien entre 2017 y 2018 fue asesora legislativa en el Senado; en la iniciativa privada trabajó como gestora, y analista de procesos y controles; y de ser delegada regional en la Unidad de Coordinación de delegaciones de la Secretaría de Desarrollo Social, cargo que ocupó por 25 días, entre el 1 y 25 de enero de 2019, la hija de Alejandro Esquer llegó al Corporativo de Pemex, y actualmente está a cargo de Pemex Procurement International (PPI) subsidiaria de la empresa productiva del estado con sede en Houston, Texas a cargo de brindar servicios de adquisiciones a Pemex, así como a sus empresas subsidiarias y afiliadas. 

Pero no es todo, Alejandra Camacho González, madre de Carmelina, y esposa de Alejandro Esquer Verdugo, se ostenta como como gerente de capacitación, desempeño y compensaciones en Pemex Corporativo, donde al contar con un doctorado en “liderazgo y dirección de instituciones de educación superior” por la Universidad Anáhuac, le ha valido para ser la designada para la capacitación del personal y la evaluación del desempeño de los especialistas de la petrolera, cargo que amerita, según DeclaraNet de un sueldo bruto mensual por arriba de los 144 mil 800 pesos; mientras que el de su esposo oscila en los de 153 mil 140 pesos mensuales. 

Esquer Verdugo también es un hombre leal con su círculo cercano, porque para pertenecer a él se requieren años de haber demostrado estar convencidos de la misma causa, la misma cruzada, la que representa Andrés Manuel. 

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