La Portada | En la antesala de la pobreza alimentaria

25 de Mayo de 2024

La Portada | En la antesala de la pobreza alimentaria

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La falta de precipitaciones y las temperaturas tan altas como no se tenía registro desde hace 10 años, tiene a las presas en estado crítico, pues 85.61% del país tiene alguna condición de sequía, revelan los datos oficiales; todo esto ha ocasionado grandes pérdidas en la producción de granos del país

Una caída en los precios internacionales en los granos básicos obligó a que los productores mexicanos abandonaran las intenciones de sembrar este 2023, pero los que sí sembraron se toparon con el escenario más desolador al que pueda enfrentarse un agricultor, la falta de agua y altas temperaturas que sacaron la poca humedad existente de los campos.

“Perdí todo, no se dio nada, mis animales no tendrán que comer ni que tomar, no hay a quien pedirle ayuda para que no mueran nuestros animales, están sentenciados. Los bordos no tienen una sola gota, no llovió, nunca en mis 48 años de vida había visto algo igual. Todos mis vecinos tampoco obtuvieron nada y no hay a quien comprarle o pedirle alimento para los animales”, señala Miguel Guerrero, agricultor del Municipio de Hueypoxtla, estado de México.

Esta desoladora historia se repite con cada uno de los campesinos que sí sembraron y que sus plantíos dependieron de las lluvias que nunca cayeron durante este año, pero también para aquellos que dependen de que haya alimento para el ganado y que ahora ven una grave crisis que indudablemente va a llegar a nuestras mesas de continuar las condiciones como se han dado hasta el día de hoy.

Muchos no sembraron por la caída de los precios de garantía, otros decidimos apostar por sorgo y avena porque en marzo y abril hubo lluvias y los compañeros con más experiencia comenzaron a sembrar, pero desde abril ya no llovió, ya terminó septiembre y ya se perdió todo”, dice Jacinto Hernández, del mismo municipio.

Desabasto

Expertos en el tema de la agricultura y el clima, consultados por ejecentral, coinciden en que si esta situación no cambia en los próximos cuatro meses tendremos una crisis que podría empobrecer a los mexicanos y sería una pobreza alimentaria, porque aunque tuvieran dinero éste no podría incrementar la producción, no habría un abasto garantizado para todos en el país.

La situación crítica se intensifica por la falta de agua en las presas que han venido acumulando una pérdida de captación desde 2018 por un clima más severo para México y que está poniendo contra la pared a productores del campo.

De acuerdo con Octavio Jurado Juárez, director ejecutivo de la Asociación Mexicana de secretarios de Desarrollo Agropecuario (AMSDA), quien actualmente coordina la comisión de mercados del Consejo Mexicano de Desarrollo Rural Sostenible (CMDRS), indica que la situación toma gran relevancia porque la mayor parte de la sequía va desde el Bajío hacia el norte del país que es la parte más productiva y es en donde se genera el 80% de la agricultura, la que nos da de comer.

›Hay dos razones para pensar en una crisis alimentaria, muchos de los productores del país no sembraron por una caída de precios, pero los que sembraron y que son de temporal, es decir, de lluvia, no lograron la producción. En México, el 79% de las hectáreas para cosecha dependen de la lluvia y de ellas sale el 40% de la producción que llega a los hogares, pero a ello se suma que los de riego también se vieron limitados por la falta de agua en las presas, lo que empuja a gestar una crisis de alimentos en el país.

Jurado Juárez explica que en México se tiene una doble contingencia, la de sequía y una de precios. “Estamos padeciendo de una doble contingencia y la otra contingencia es una crisis de precios que tenemos, mientras México no trae producción, nuestros vecinos si traen producción”, explica el experto a ejecentral que la guerra en Ucrania contra Rusia que obligó al cierre del Mar Negro elevó los precios, pero luego se dieron una serie de acuerdos que al final liberaron la zona y ahora se tiene una sobreoferta que tiró las cotizaciones internacionales de los productos agrícolas y que a los productores en México dejó con altos costos para producir y bajos precios para comerciar, lo que ha traído un doble efecto: “por un lado no hay, pero lo que hay no vale”.

Detalla que “el año pasado los precios de garantía para el maíz rondaban los 7.50 pesos por kilo, pero actualmente, lo poco que habrá se va a vender en el orden de los 3.50 o cuatro pesos”.

La caída de los precios dependerá de que tanta oferta haya en los próximos meses y todo apunta a que tendremos una subida ante la escasez que se avecina de no mejorar las condiciones climáticas que favorezcan a los campos. El Gobierno federal ha apostado a cubrir los faltantes de productos con mayores importaciones, de hecho, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha publicado decretos que permitieron la importación de productos como el maíz, exento de aranceles, así como de otros productos con medidas para que pudiera entrar al país de una manera expedita; sin embargo, esta historia podría cambiar, ya que el resto del mundo está sufriendo efectos parecidos al de México y pudieran ver mermadas las producciones locales lo que llevaría a solicitar a los principales agricultores más producto lo que reduciría la oferta y los encarecería para todos. España, Portugal, Italia y Francia presentan al igual que México un estado de sequía y están pidiendo ayuda económica para sus agricultores, revela la Unión Europea.

Estados Unidos, el mayor productor agrícola del planeta también tiene problemas de altas temperaturas y sequía, siendo las partes colindantes con el norte de México las de mayor preocupación, aunque paradójicamente tendrán más producción respecto a 2022.

Y Brasil, uno de los graneros del planeta se enfrenta a la peor deshidratación de su historia y podría extenderse hasta 2024, declaró el Centro de Monitoreo de Alertas y Desastres Naturales (Cemaden), organismo vinculado al Ministerio de Ciencia y Tecnología de ese país, lo que significa que nuestro país no tendría esa red de apoyo en la que se ha respaldado en los tres años anteriores por las probabilidades de que los países consumidores aumenten su demanda frente a una oferta que no alcanzará.

No en vano, un comunicado de la Secretaría de Hacienda, que preside Rogelio Ramírez de la O, tiene como una de las principales preocupaciones a las condiciones climáticas: “aún existen preocupaciones por posibles factores climatológicos adversos y el rumbo de algunas tensiones geopolíticas a nivel internacional”. Asimismo, el Banco de México, en el reporte de economías regionales del segundo trimestre que divulgó el mes pasado, señala una intranquilidad sobre el clima seco que acechó al país. Menciona que, en las cosechas de cultivos industriales y forrajes, se registró una contracción en las cuatro regiones del país, debido a “condiciones climáticas atípicas como la falta de lluvias y el calor excesivo padecidos durante el periodo.

Ello generó menores cosechas de cebada en el centro, y de caña de azúcar en el resto de las regiones. En relación con este último cultivo, en la región centro norte, los directivos empresariales consultados añadieron que se registró una fertilización deficiente, debido a los elevados precios de ese insumo”. Además, la autoridad monetaria destaca que los efectos de la sequía y el calor podrían haber generado presiones inflacionarias en las frutas y verduras.

Las expectativas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) que prevé el gobierno federal penden de un hilo de no mejorar las condiciones climáticas en el país, ya que una crisis alimentaria regresaría los efectos indeseables de la inflación que ya padecimos por casi dos años y que serían un lastre para la expansión económica del país en el futuro.

Quebrados y secos

“No es necesario que te esperes a que llueva en octubre, si ya no te llovió en julio valió madre, prácticamente todas las zonas tienen su temporada, normalmente en todo México la temporada de lluvias es de julio a agosto y septiembre, más o menos, y sí no te llovió en el primer mes empiezan los problemas; los ‘temporaleros’ ya están quebrados en la zona”, explicó Edgar Centeno, ingeniero agrónomo que se desempeña en la agricultura en la zona de León, Guanajuato.

Según los expertos en el tema del campo, la esperanza es que llueva en la última parte del año, y que Sinaloa logré revertir la escasez que existe de granos y oleaginosas. Explican que en México hay dos ciclos de siembra de temporal: primavera-verano y otoño-invierno. Actualmente ya se perdió el de primavera-verano, y se espera que la temporada de ciclones que termina el 30 de noviembre traiga las lluvias necesarias para sacar una producción que pueda salvar a los consumidores mexicanos, no obstante, reconocen que las presas, aunque caigan las lluvias, no sanarán el daño que ya se dio este año por la falta de precipitaciones en gran parte del territorio nacional. Cifras de la Comisión Nacional del Agua revelan que de los dos mil 469 municipios que hay en México, el 94%, o dos mil 318, tiene algún tipo de sequía, pero de ellos mil 209 están de severa a extrema, y 48 tienen una excepcional, es decir, una que rara vez se ha manifestado en esos lugares y que los pone en estado crítico.

De toda el agua potable disponible que se tiene en el país, el 74% va destinada para la agricultura, un 14% al abastecimiento público, donde se incluyen los hogares, un 5% para la industria en general y otro 5% para las termoeléctricas, señalan datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), pero ante la falta del vital líquido lo que lleva mano en la distribución es el consumo humano, después la agricultura y la ganadería, lo que le da mayor importancia a que llueva y puedan autoabastecerse los bordos y represas.

Nos llegó el fertilizante que regaló el Gobierno este año, pero ahora no hay agua, los únicos que sembraron fueron los que están tecnificados, nosotros, los pequeños campesinos no pudimos ni siquiera para animales”, comenta Luis García, agricultor del Timilpan, en el estado de México.

Efraín Niembro Domínguez, secretario Técnico del Consejo Mexicano del Frijol (COMEFRIJOL) explicó a nuestro medio que actualmente el porcentaje de llenado de las presas de todo el país ronda el 36% aproximadamente, y que en los últimos seis años se ha observado un decrecimiento en la captación, se descendió desde un 59% en 2017. Rescató que, en 2010 las presas tuvieron el máximo registro en 79%, y hoy es menos de la mitad de eso. Además, advierte de problemas en el mayor productor agrícola del país, Sinaloa, ya que su capacidad de llenado se encuentra al 31%, aunque la Conagua en su última actualización al 29 de septiembre indicó que está al 76 por ciento.

Esfuerzos infructuosos

El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ha puesto en marcha un programa de bombardeo para que llueva, pero irónicamente se necesitan nubes para que sea exitoso, lo cual, la mayor parte del año se contó con la ausencia de ellas y aunque hay buenas intenciones del mandatario, el clima es un elemento impredecible en el mediano y largo plazos que puede ser benévolo o no, opinan los expertos del CMDRS, órgano que asesora al gobierno y que tiene a más de 150 miembros en siete diferentes comisiones con expertos en los diferentes subsectores que comprenden al sector agropecuario en el país y que son precedidos por el secretario de Agricultura, Víctor Manuel Villalobos Arámbula.

De acuerdo con información oficial, Agricultura con el apoyo de la Secretaría de la Defensa Nacional han hecho 85 vuelos en los últimos tres meses para bombardear nubes para combatir la sequía, no obstante, la Conagua reporta que más de la mitad de las presas del país están por debajo de la media de 44%, y muchas de ellas están en cero por ciento.

“Estamos usando el maíz blanco, el de las tortillas para darle de comer a los animales, no hay cosecha, no hay forraje, no hay nada, los bordos están secos, tenemos que vender a los chinos o al mejor postor para no ver morir a nuestros animales”, dice Ricardo Ascencio, ganadero y agricultor en el pueblo de Josefino de Allende, en los Altos de Jalisco. La situación se extiende hacia el norte, la falta de lluvia se siente en la mayor parte del país.

Globalmente la situación es similar, es un tanto oscura en el tema de producción y la falta de lluvias en los lugares que se necesita, ya que, a decir de los reportes meteorológicos han existido fuertes precipitaciones, pero que han caído en lugares que no son de cultivo en varios puntos del planeta, como es el caso de nuestro país que se reportaron inundaciones recientemente en municipios como Ecatepec, Ixtapaluca, Tlalnepantla, Nezahualcóyotl, o en el oriente de la Ciudad de México, sitios que no son propiamente de siembra y que registraron récords.

La otra crisis

No sólo es el problema de la sequía al que se enfrentan los agricultores, sino a falta de apoyos que puedan garantizar el pago de su esfuerzo y trabajo ante fenómenos como el que está presente, según María del Rosario Margarita Enríquez Moran, presidenta de la Confederación Nacional de Propietarios Rurales (CNPR), los productores ya no tienen acceso a créditos o semillas que sean resistentes que garanticen el éxito de la cosecha con el mejor rendimiento.

Con la sequía y con la desaparición de los programas que tradicionalmente traía la Secretaría de Agricultura para apoyar en cualquier tipo de vaivén, en precio, en paridad o en catástrofes climáticas, desaparecido todo esto el agricultor está solo”.

Explica que los apoyos de Bienestar que son de aproximadamente dos mil pesos por hectárea que no son suficientes para incentivar la producción y que esas ayudas solo van al pequeño productor, al de autoconsumo, mientras que los medianos y hacia adelante no reciben ninguno, de hecho, acusa la pérdida de créditos de la banca de desarrollo desde el año pasado, lo que anticipa que la producción tendrá un “impacto catastrófico en el siguiente ciclo, que está empezando hoy en el noroeste del país”.

Los expertos del sector agrícola en el país denuncian que los productores actualmente carecen no sólo de los créditos, sino también de seguros catastróficos y agrícolas que eran el respaldo que garantizaba una cosecha y que hoy está siendo un factor en la decisión de sembrar o no.

Científicos, al igual que los expertos en el sector agrícola esperan que el clima seco cambie en las próximas semanas por tormentas e incluso huracanes y que este reportaje sólo sea una mala anécdota, pero que haga reflexionar a los lectores sobre las posibles implicaciones del cambio climático y la falta de producción de alimentos que dañaría la economía de los hogares y del país.

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