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María Idalia Gómez y Tomás de la Rosa

La confesión no fue espontánea, pero sí contundente. El empresario Marcelo Odebrecht no sólo reconoció que pagaron sobornos para obtener contratos favorables, sino que lo mismo hicieron sus socios, ICA, ICA-Fluor Daniel y el brazo constructor del también poderoso grupo ítalo-argentino Grupo Techint (dueño de las llamadas IMSA, Hylsamex y TAMSA).

›El magnate de la construcción brasileño reveló esto desde hace tres años ante representantes de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), y los documentos ahora forman parte del expediente en el que colabora el exdirector de Pemex, Emilio “L”. Estos documentos, en poder de ejecentral, nunca antes se habían hecho públicos. 

“Sí hubo pagos relativos a proyectos, con toda seguridad (…) Por parte nuestra (empresa Odebrecht), con toda seguridad.  En la misma proporción hubo por parte de los socios. Vea bien, es con toda seguridad”, soltó el empresario Marcelo Odebrecht, encarcelado por tejer una de las mayores redes de soborno en América Latina.

Si bien el brasileño sostuvo en su declaración que sí se apoyó a las campañas de políticos y se entregaron sobornos para ganar contratos a favor de las empresas del grupo Odebrecht, pero no tiene detalles sobre a quién se le pagó y cuánto o cuándo, porque era una tarea que le correspondía a Luis Alberto de Meneses Weyll, exdirector de Odebrecht en México.

Pero no es todo, los documentos, que también integran el largo expediente de los sobornos de la constructora brasileña en México confirman que esas operaciones ilegales que encabezaba Odebrecht ligan a dos administraciones, la de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. En esta última, si bien continuaron investigando cuando era procurador el priista Raúl Cervantes y obtuvo pruebas de posibles delitos, no se acusó a nadie en su gestión y tampoco en la siguiente, la que dirigió Alberto Elías Beltrán.

Los documentos revelan otro secreto más, en este caso sobre el proyecto insignia, Etileno XXI. El poder de la constructora brasileña Odebrecht en México fue tan grande desde la gestión calderonista y luego la peñista, que mucho más allá de obtener un contrato ventajoso para ella y en un detrimento millonario para Petróleos Mexicanos (Pemex) por los precios preferenciales y penalizaciones por incumplimiento de abasto de los insumos; además tuvo la capacidad de imponer sus condiciones y lograr que la petrolera mexicana inyectará capital a cambio de sólo un 10% de las acciones del proyecto, revelan los documentos a los que tuvo acceso este periódico.

“Para ir adelante, se han hecho las siguientes peticiones: 1. Inversión. Quieren algún tipo de compromiso no vinculante de que Pemex podría y está (Sic) interesado en participar en el equity (capital) con al menos 10%. Braskem expresó que este tema es el más importante de todos e insistió que es necesario el obtener una carta por parte de Pemex”, detalló la brasileña en un anexo confidencial dirigido a Goldman Sach, el banco de inversión que apoyó a la petrolera en el proceso de subasta en 2009.

En la trama Odebrecht, Etileno XXI no es cualquier empresa. Reunió a la mexicana Industrias Derivadas del Etano (IDESA), fundada por el suegro de Javier Jiménez Espriú –quien fuera el primer secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT) del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y apenas renunció la semana pasada–, y el brazo petroquímico de Odebrecht, la compañía Braskem, desde la cual se han documentado hasta ahora transferencias a 17 países para operar los sobornos de la brasileña.

Es así que el expediente en el que colabora Emilio “L”, a cambio de recibir beneficios en su sentencia, involucra a más de cincuenta personas, entre funcionarios y exfuncionarios, empresarios mexicanos y extranjeros. En una trama que podría alcanzar, al menos, a exsecretarios de Estado.

10 por ciento de las acciones del proyecto Etileno XXI era lo que pedía Odebrecht a cambio de la inyección de capital para Pemex.

Trozo de historia

Con una declaración grabada, como parte de una solicitud de ayuda jurídica internacional de México a Brasil, el gobierno confirmó sobre los pagos de comisiones ilícitas en la contratación de obras de infraestructura de Pemex y de gobiernos estatales. Una costumbre de Odebrecht en los países en los que invertía y en los que buscaba aliados y legislaciones laxas, de acuerdo a la propia declaración de Marcelo Odebrecht.

La constructora desembarcó en el territorio nacional en 1992, en la época de Francisco Labastida Ochoa como gobernador de Sinaloa y Carlos Salinas de Gortari como presidente de la República, para construir Presa de Los Huítes, en el municipio de Choix, ubicado a 365 kilómetros al noroeste de la capital del estado, Culiacán.

Aunque su ascenso a la cumbre inició con un proyecto petroquímico que intentó lanzar, sin éxito, Vicente Fox Quesada y retomado por Felipe Calderón en 2009 y consolidado con Peña Nieto. Era de tal envergadura la obra, que llegó a tener trabajando 15 mil obreros de la construcción, hecho que sorprendió a Juan José Suárez Coppel, director general de Pemex con Calderón.

Se trata de Etileno XXI, que por los documentos que integraron todo el proyecto y que tienen la leyenda de “confidencial” revelan que Odebrecht en México no sólo ganó el contrato desventajoso para Pemex, sino que impuso sus condiciones y le fueron concedidas.

›Braskem IDESA es la controladora de la petroquímica Etileno XXI en Coatzacoalcos, Veracruz. Y fue la misma constructora quien pidió que el contrato de abasto de gas por parte de Pemex se firmará a 30 años. De acuerdo a un documento titulado “Puntos pendientes – postura consorcio”, Proyecto Etileno XXI. Y así, el 19 de febrero de 2010, Pemex firmó un contrato con Braskem IDESA para abastecer 66 mil barriles diarios de etano a partir de marzo de 2016, fecha estimada para el inicio de operación.

Aunque no tiene detalles Marcelo Odebrecht confirma las negociaciones sobre Etileno XXI en el caso del 10% que debía financiar Pemex y la participación de la familia política de Jiménez Espriú: “Ese es un proyecto privado que Braskem tenía, creo que Braskem poseía el 2/3 y el Grupo ldesa, que es el mexicano. Tendría el l/3. Es que había una previsión, una opción de Pemex, de entrar con hasta el l0%, no sé si eso acabó ocurriendo”, comentó en su declaración.

Además destinó producto desde su complejo de procesamiento de gas (GPC, por sus siglas en inglés) de Tabasco hasta Coatzacoalcos, Veracruz.

Todas esas adecuaciones fueron hechas porque el contrato de Pemex con Etileno XXI contiene obligaciones de “tomar o pagar, entregar o pagar” que penaliza la falta de abastecimiento como la negativa de recibir el carburante. Según la Auditoría Superior de la Federación (ASF), en 2017 Pemex pagó penalizaciones Etileno XXI por 42.8 millones de dólares.

“Mi mayor implicación con México, se da por medio de este proyecto (Etileno XXI), porque ese proyecto fue una inversión (…) relevante, creo que llegó a cuatro mil 710 millones de dólares (…). Fue la mayor inversión que el Grupo hizo fuera del país. Si no me engaño (también) fue la mayor inversión privada en México en los últimos años”, dijo el empresario Marcelo Odebrecht en una declaración a las autoridades brasileñas y mexicanas.

Y añadió: “Fue cuando empecé a tener un contacto mayor con Pemex, porque Pemex quedó muy impresionado con ese proyecto (Etileno XXI), era la mayor obra que estaba ocurriendo en México, creo que llegó a tener 15 mil personas (trabajando en la construcción). Como ellos tenían una planificación de hacer varias ampliaciones en refinerías, estaban viendo que gente iba a terminar la obra”. comentó el entonces ya encarcelado empresario en su declaración en mayo de 2017 en poder de ejecentral.

17 países aparecieron en la red de transferencias para operar sobornos de la constructora brasileña.

Los tentáculos por investigar

Las declaraciones de Marcelo Odebrecht fueron obtenidas en su encierro en Brasil y a petición de México. El empresario habló ante el compromiso de las autoridades  mexicanas de “no procesarlo, en no procesar (a) los colaboradores de la empresa Odebrecht y los demás adherentes a este acuerdo y, también de las empresas Odebrecht y Braskem”.

El interlocutor del empresario no fue identificado por las autoridades brasileñas. En una de las preguntas se le dijo Marcelo: “¿Puedo concluir de eso que probablemente, hay pagos, también, por parte de ICA y otras empresas consorciadas?”, y al respecto el empresario respondió: “Sí hubo pagos relativos a proyectos, con toda seguridad (…) Por parte nuestra (Odebrecht), con toda seguridad.  En la misma proporción hubo por parte de los socios. Vea bien, es con toda seguridad”.

“Cualquier pago que hubo, el socio que usted tiene en el proyecto, asume proporcionalmente. Entonces, cómo actuábamos siempre en sociedad, todos los pagos que hubo, fueron también hechos, en su debida contraparte por los socio”, agregó el empresario.

Además señaló a las empresas con las cuales regularmente trabajan en el territorio azteca. “En México, la gente trabajaba, la mayor parte de las veces con (Empresas) ICA, ICA Fluor (compañía conjunta entre ICA y Fluor Corporation), Techint. Eran nuestros tres mayores socios allá en (…), allá en Perú (…), o en México”, indicó el empresario.

La constructora Techint es para del gigantesco grupo que en 2005 pagó más de dos mil 200 millones de dólares para tomar el control de la tercera mayor siderúrgica en el país Hylsamex de la regiomontana Alfa. En mayo de 2007 pagó más de mil 700 millones de dólares para comprar a IMSA, el mayor procesador de acero en el país y ya era dueño de Tubos de Acero de México (Tamsa), el más grande productor de tubos de acero sin costura para la industria petrolera. 

Los negocios relacionados al acero de Techint en México operan ahora con las marcas de Tenaris y Ternium. En construcción edificó proyectos como el Centro Industrial de Ternium, y la central de ciclo combinado, ambos proyectos en Pesquería, Nuevo León. Los ductos Los Ramones Norte II, entre otras más. En el mundo, la constructora opera en Egipto, Nigeria, India, Italia, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay.

El interrogador cuestionó al empresario sobre si había tenido contacto con directivos de sus socios en México. La respuesta fue: “No. No ¡Nunca! Incluso con Techint yo nunca tuve (contacto), y con ICA tenía una relación personal complicada”.

Un punto a destacar es que Marcelo Odebrecht no mencionó a IDESA, su socio en Etileno XXI, en el interrogatorio de mayo de 2017. Esta compañía fue fundada por Pascual Gutiérrez Roldán (padre de la esposa de Jiménez Espriú, Elisa Margarita Gutiérrez Saldívar), que fue director general de Pemex en el gobierno de Adolfo López Mateos.

Fue tal el éxito de Etileno XXI para Odebrecht, que le abrió las puertas de la Residencia Oficial de Los Pinos. Así, la empresa sudamericana pasó de una discreta operación a los reflectores en México, país donde el empresario comenta que sus rivales comerciales eran fuertes.

“Nunca tuve mucha actuación en México, porque las empresas, constructoras mexicanas son muy fuertes y hay un cierto proteccionismo. Nuestra diferencia en México, fue esa inversión que nosotros hicimos en Veracruz, en el estado de Veracruz. Fuera eso, México nunca tuvo una participación muy alta en la constructora, por ello, que mi participación con México siempre fue muy pequeña”, indicó

›Sin embargo y a pesar de la baja participación que dice el brasileño, Pemex adjudicó a Odebrecht los trabajos de remodelación de la refinería de Minatitlán, Veracruz. Obras que más tarde criticó por anomalías detectadas por la Auditoría Superior de la Federación en la reconfiguración de esa planta que finalmente registró sobrecostos importantes, del orden de 60% sobre la cotización inicial de 635 millones de pesos.

El empresario, en el interrogatorio, omitió señalar si otorgó cuotas ilegales a los funcionarios de Pemex para tener ese contrato. Simplemente señaló “en Minatitlán conquistamos uno. No sé cómo fue, pero era así”.

En cambio, quien sí tenía total autonomía de Odebrecht para el manejo de recursos en México, Luis Alberto de Meneses Weyll, reconoció ante las autoridades de su país que la compañía a su cargo otorgó 500 mil dólares a la campaña de Javier Duarte, y 350 mil dólares a la del exmandatario de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú.

Al referirse a las empresas asociadas con Odebrecht, el empresario sugiere que son ellas a través de las cuales se pagaban los sobornos a políticos:  “Entonces, probablemente en México, es probable, incluso, que en algunos casos, nuestros Directores (de Odebrecht) ni sabían quién era el destinatario (del soborno), quien va a saber el destinatario es el socio local, que tiene una relación (ininteligible) más fuerte que la nuestra”. 

Y añadió:  “Es, más en algunos casos puede ser que nuestro empresario, puede ser que él haya hecho el pago, sabía la cuenta, pero no sabía quien es el destinatario, porque él fue informado por el socio local, que debería hacer ese pago en la cuenta parte de él, yo estoy diciendo de una manera, la lógica, estoy hablando la lógica…”

El dato. Odebrecht repartió sobornos o comisiones ilegales por 788 millones de dólares, según el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

La ayuda de políticos

La transcripción de la declaración de Marcelo Odebrecht está certificada y en español consta de 35 páginas. En ella el empresario confirma que era costumbre que su compañía apoyara campañas políticas y facilitara de distintas formas la firma de contratos. También confirma que las relaciones de la empresa comenzaron desde Felipe Calderón, quien apoyó las inversiones de la constructora.

“Se amplió con la inversión, incluso, yo no conocía a los presidentes mexicanos, hasta esa inversión, que empezó en el gobierno de Calderón. Entonces, el primer presidente de México, que nosotros venimos a conocer fue Felipe Calderón, en relación a este proyecto que fue de ganancia (…).de Veracruz. (porque) Que fue la mayor inversión privada del gobierno de Felipe Calderón”, señaló el empresario en el interrogatorio.

Durante el interrogatorio, Marcelo Odebrecht hace una relatoría de las obras en las que participaron y cómo siempre lo hacían asociados con empresas mexicanas que debían asumir costos y beneficios.

Si bien en muchos de los países en los que se han confirmado los sobornos de la constructora a expresidentes, legisladores y secretarios de Estado se utilizó un complejo sistema contable paralelo para hacer esos pagos ilegales, en México no fue necesario porque encontraron una esquema tributario más laxo.

“Teníamos una generación de recursos no contabilizados, donde los recursos no contabilizados, el monto era generado en función de una planificación fiscal”. Sin embargo, en “México no hacíamos planificación fiscal, (porque) era un país que tenía una estructura tributaria más flexible y, de cierto modo, teníamos márgenes mayores”, dijo en su declaración el empresario.

Una  “planificación fiscal” es una estrategia orientada a pagar una menor tributación para empresas que operan en al menos dos países.

Así, con una billetera repleta de dinero para comprar desde una despensa en efectivo hasta para pagar un “eventual soborno o cualquier tipo de pago no contabilizado”. El sistema, en dos años experimentó “mucha indisciplina” y se corrompió tanto que se “hizo una cosa que no debería ser hecha, que era facilitar (dinero) a lo que nosotros llamamos PEPS”.

Y según el testimonial de constructor, una de las personas encargadas de hacer en Odebrecht los pagos no contabilizados siguió cometiendo errores.

En principio, las personas (PEPS) no deben recibir pagos, aparentemente, él (su empleado: Hilberto Mascarenhas) y el equipo, sin conocimiento nuestro. anduvo apoyando algunos ‘PEPS’”. Marcelo explicó a su interlocutor que un PEPS es una “personas expuestas políticamente”.

Pero, a pesar de los errores, la compañía mantuvo su esquema y cada que “un empresario precisaba hacer algún tipo de pago no contabilizado, de cualquier naturaleza, incluido soborno, donaciones no contabilizadas a partidos o bonos para ejecutivos no declarados, cualquier tipo”, sólo se pedía autorización.

Y así se pasó de lo laboral a lo personal. Marcelo explicó a su interrogador que “todo empresario, suele apoyar políticos que defienden el interés de su sector. Entonces, usted apoya políticos (… y) ese proyecto grande en Veracruz (Etileno XXI), y obvio que nosotros necesitamos de apoyo muy grande del gobierno para resolver la cuestión sindical, para resolver toda esa cuestión”.

Pero, según la declaración del empresario se pasó de la simpatía a la necesidad porque llegó la “hora que usted empieza a demandar un apoyo del gobierno, que muchas veces es un apoyo fuerte y el gobierno tendría que apoyar (a) una empresa con la cuestión del sindicato, con la cuestión de infraestructura, pero usted, naturalmente, crea una expectativa de que usted también va a apoyar el proyecto político de aquella persona.  Entonces, existe ese tipo de pago. Existe la cuestión de que también, usted quiere apoyar candidatos políticos que sean mucho más alineados con su interés”.

En la trama Odebrecht, Etileno XXI no es cualquier empresa. Reunió a la mexicana Idesa, fundada por el suegro de Javier Jiménez Espriú, quien fuera titular de la SCT en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y el brazo petroquímico de Odebrecht, la compañía Braskem.

No fue instrumentalizado

Marcelo Odebrecht reconoció que conoció a Emilio “L” antes de su llegada a gobierno y se convirtió en el vehículo para acercarse a Pemex, le agradeció el apoyo a la campaña de Enrique Peña Nieto y después se sintió traicionado por él. Esta declaración contradice al exdirector de Pemex, quien aseguró estos dos últimos días ante el juez que fue utilizado por un grupo de poder.

“Tuve la oportunidad de interactuar mucho con él (Lozoya), y, a partir de ello, creé una relación con él, tanto así que yo tuve cuando él participó de apoyo de la campaña del actual Presidente, Enrique Peña Nieto, tuve la oportunidad de presentarlo, en aquella época, a mis directores allá, para que conociesen, aún en la época de campaña, y cuando él asumió la Presidencia de Pemex, él incluso, visitó conmigo ese Proyecto de Braskem-IDESA, para ver el proyecto que estaba siendo realizado, y yo tuve la oportunidad de estar, talvez, una o dos veces con él, en la sede de Pemex, donde él hizo una reunión con los otros Directores y llevé a mis Directores, con el objetivo de que nosotros identificásemos áreas en que Odebrecht y Pemex podrían actuar juntas, basado en el conocimiento, en las competencias de ambas empresas. Entonces, en la verdad, fue cuando la gente empezó a tener una actuación más fuerte con Pemex, hasta menos por mi relación con Emilio y más por la cuestión de peso que ese emprendimiento, esa inversión de Braskem-IDESA tuvo en México”, sostuvo Odebrecht.

El empresario insistió en que no tenía los detalles de cómo se apoyó la candidatura de Peña, pero confirmó la ayuda: “Ahora, la persona que puede decir la razón por la cuál se le pago a ese agente público es quien, puede decir, exactamente, como fue el contexto en que se dio, en el caso de México, la única cosa que yo sé, es que nosotros, con seguridad, apoyamos, con toda certeza, si me pregunta, las elecciones de Veracruz, con certeza, nuestras empresas apoyaron los candidatos y si usted tiene una presencia fuerte allá, es, obvio, que nosotros apoyamos a los candidatos y, en general, más de uno, porque usted quiere tener relación con todos ellos. Cual fue el tipo de conversa (sic) que hubo para apoyar este o aquel candidato, la persona allá es que va a poder decir. En cuestión, también, con certeza las elecciones presidenciales, con toda certeza, hasta por la dimensión nuestra, empezó a haber participación, entonces tuvo, en el caso específico, por ejemplo, la única que yo, a pesar de no saber el valor o como se dio, yo que, por ejemplo, Emilio (exdirector de Pemex) y una de las oportunidades que tuve allá, antes del Presidente asumir su cargo, él me agradeció el apoyo que dimos a la candidatura, no sé como se dio este apoyo, pero él me agradeció el apoyo”. 

Según documentos manejados como confidenciales, el proyecto Etileno XXI, revelan que Odebrecht en México no sólo ganó el contrato desventajoso para Pemex, sino que impuso sus condiciones y le fueron concedidas.

En la primera audiencia en México por el caso de Odebrecht, del que se acusa a emilio “l”de haber recibido 10.5 millones de dólares en sobornos, la FGR sostuvo que la constructora se benefició con 39 millones de dólares en contratos de obra pública.

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