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Jonathan Nácar y María Idalia Gómez

Unas semanas antes, unas divisiones especiales habían recopilado información suficiente sobre sus escasos movimientos e identificado sus puntos débiles. Para la operación, que debía durar no más de 5 minutos de principio a fin, se invirtieron sólo en armamento y vehículos, poco más de 20 millones de pesos. 

Cerca de la muerte . Pocos segundos más de ataque hubieran logrado el objetivo; el vehículo ya presentaba serios daños. Fotos camioneta: Especial

Ninguno de los sicarios sabía qué personaje era su objetivo, tenían prohibido usar teléfonos y abandonar las casas de seguridad. Sólo sabían que les dotarían de armas de alto calibre, debían disparar contra una camioneta blindada y lo que debían declarar en caso de ser detenidos.

Cumplieron al pie de la letra su misión, pero la falta de destreza de varios de los mercenarios y el poco tiempo para su ejecución les impidió consumarla con éxito. Sólo les faltaron algunos segundos. 

Desde adentro de la camioneta el seco sonido de las balas parecía llegar de todas direcciones. Martillazos incesantes. Los disparos se enfocaron al vidrio frontal de la camioneta Suburban, y a los puntos débiles del blindaje. Unos segundos más y el cristal habría cedido totalmente. El techo de la Suburban comenzó a ser penetrado por las balas, lo mismo que la parte trasera del vehículo, y fue entonces que algunas balas y esquirlas llegaron a sus blancos, a los tres tripulantes.

El jefe de la policía de la Ciudad de México, Omar Hamid García Harfuch, sangraba profusamente y sus dos colaboradores también, y sus heridas eran letales.

Las razones sobre lo que ocurrió la madrugada de aquel 26 de junio de 2020 se encuentran unos años atrás, en operaciones que fueron consideradas de acuerdo a las investigaciones, como una afrenta directa contra el Cártel Jalisco Nueva Generación, porque como jefe en la Policía Federal y luego titular de la entonces Agencia de Investigación Criminal, golpeó puntos medulares del grupo criminal, que detonarían la captura de Rubén Oseguera El Menchito, y más tarde la detención de Mauricio Varela Reyes, El Manotas, jefe de plaza en Puerto Vallarta, y quien junto con al menos otros 18 integrantes del cártel estuvo vinculado con el plagio, tortura y asesinato de dos agentes subordinados de García Harfuch en febrero de 2018. 

Documentos a los que ejecentral tuvo acceso revelan por primera vez quiénes fueron los integrantes de alto mando dentro de la estructura del cártel que estuvieron detrás de la planeación, las operaciones previas y la emboscada para asesinar al secretario de Seguridad en pleno centro de la Ciudad de México. Esta semana el Departamento del Tesoro de Estados Unidos confirmó que el ataque al funcionario fue organizado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), utilizando a una de sus células más importantes, encargada de proveer de las armas, equipo y despliegue necesarios para consumar operaciones sensibles. El mismo grupo que operó el asesinato del exgobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, 175 días después, y antes, en diciembre de 2015, operó una parte de los bloqueos y prácticamente estrangulamiento de 22 puntos de acceso a la zona metropolitana de Guadalajara y 15 puntos clave en el interior del estado de Jalisco, de forma simultánea.

Se trata, explicó una fuente estadounidense “de una de las células más poderosas” del Cártel Jalisco Nueva Generación, que recibe órdenes de Nemesio Oseguera, El Mencho, pero que también tiene sus propias operaciones —especialmente financieras— en el continente. 

Y ahora, ante la imposibilidad de consumar un nuevo ataque directo en su contra, el grupo criminal ha desplegado una operación de desgaste, así identificada por investigadores, contra García Harfuch, a través de videos, filtraciones y mantas, en diferentes puntos del país. 

“No nos van a distraer mensajes falsos de los criminales. Mi compromiso con la sociedad es firme, combatir hasta las últimas consecuencias a la delincuencia”, fue la respuesta que reiteró García Harfuch a la última descalificación de la que fue blanco, luego de que apareció un video en el que un hombre identificado como Carlos Enrique Sánchez Martínez, El Cholo, presunto fundador del llamado cártel Nueva Plaza, asegura que el secretario de seguridad le “brindó el apoyo” para hacer frente a sus rivales, el Jalisco Nueva Generación en la capital del país.

Epicentro del conflicto

De rodillas y con las manos atadas a la espalda, portando una playera blanca en la que resaltaba en negro la palabra “SEIDO”, y custodiados por hombres vestidos de negro, pasamontañas y armas largas; así aparecieron sometidos en un video de YouTube Alfonso Hernández Villavicencio y Octavio Martínez Quiroz, los dos agentes de la entonces Agencia de Investigación Criminal (AIC) a cargo de Omar García Harfuch, que a inicios de febrero de 2018 fueron plagiados durante su traslado de Bahía de Banderas hacia Puerto Vallarta. 

En la grabación de 2:20 minutos de duración difundida el 10 de febrero, cinco días después de que se confirmara su desaparición, los agentes reconocen ante la cámara que forman parte de un operativo ordenado por los entonces titulares de la secretaría de Gobernación, Defensa Nacional y Marina, en el que se les encomendó torturar y abatir criminales. Incluso uno de los agentes sometido refiere: “sea o no sea delincuente, y desaparecer todo rastro de las operaciones  que realicemos, así como permiso abierto de hacer lo que queramos con ellos”, señaló sin hacer referencia al grupo criminal que los mantenía cautivos. 

Los cadáveres de los elementos pertenecientes a la Dirección General de la Unidad para el Combate al Delito de Secuestro fueron localizados el 14 de febrero en Xalisco, Nayarit, pero la respuesta por parte de las autoridades no sólo para dar con su paradero, sino para ubicar y detener a los responsables de haber raptado a los funcionarios estaba en curso bajo la dirección de quien era su jefe entonces, Omar García Harfuch

Las indagatorias sobre la desaparición y asesinato de los dos agentes incluyeron el rastreo, geolocalización y seguimiento de comunicaciones, el monitoreo de las cámaras que captaron la ruta de las víctimas y victimarios, los vehículos utilizados, e incluso la ubicación del sitio desde dónde fue subido a redes sociales el video en el que se evidenció el sometimiento de los policías.

La conclusión de las pesquisas de la AIC de Harfuch fue contundente: los responsables de haber raptado y asesinado a sus agentes estuvieron a cargo de subordinados a Mauricio Varela Reyes El Manotas, un capo colombiano identificado entonces como jefe de plaza y principal operador del Cártel Jalisco Nueva Generación en Puerto Vallarta, en una operación donde incluso se confirmó la participación de policías en activo de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito del municipio. 

“Derivado de diversas investigaciones se tiene conocimiento que esta persona sería el presunto autor intelectual y uno de los autores materiales de la privación ilegal de la libertad y posterior homicidio de los dos agentes de la AIC”, informó en conferencia de prensa García Harfuch el 15 de marzo de 2018, al dar cuenta del saldo de la decena de cateos simultáneos que ordenó entre Jalisco y Nayarit para dar con los responsables del doble homicidio ocurrido un mes antes. 

De acuerdo con un expediente de la AIC sobre el caso, entre los presuntos criminales que operaron bajo las órdenes de Varela Reyes, señalado como hombre de confianza de El Mencho, se identificó la colaboración de Rogelio Pérez Espinoza, Pollo, entonces policía municipal en activo; así como la de
Ubaldo Cruz Cárdenas, Cocho, que se desempeñaba como subdirector de la Policía de Puerto Vallarta, quienes habrían colaborado con al menos 18 personas más, entre ellos Carlos Armando Espinoza alias Mecaudio, jefe de una célula al servicio de El Manotas

En septiembre del año pasado, Mauricio Varela Reyes y los otros 18 detenidos en los operativos que encabezó García Harfuch con personal de la AIC en coordinación con elementos de la Secretaría de Marina, fueron vinculados a proceso por los delitos de contra la salud y posesión de armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, luego de que el día 7 de ese mes, agentes ministeriales cumplimentaron una orden de aprehensión en contra de El Manotas al interior del Cefereso número 4 de El Rincón, Nayarit, donde fue recluido tras un arraigo domiciliario. 

A partir de testimonios de quienes fueron detenidos con la desarticulación de la estructura que lideraba Varela Reyes, las represalias originadas desde entonces apuntaron a que en los interrogatorios a los sospechosos de la desaparición y asesinato de los agentes de la AIC tanto el personal de la entonces PGR como la Marina, “se habían excedido contra ellos” e incluso acusaron que “hasta les habían robado dinero”, por lo que los operadores y sicarios bajo el mando de Nemesio Oseguera Cervantes ubicaron como principal responsable a Omar García Harfuch, quien a finales de noviembre de 2018 dejó la comandancia de la agencia, siendo el último titular antes de su desaparición con el cambio de gobierno.

No era la primera operación en la que participaba el funcionario y que el cártel identificó. Desde la Policía Federal, García Harfuch con su equipo, sumó información que permitiría la detección de operaciones importantes del cártel, que detonarían la captura de El Menchito en 2015.

Operación suicida 

“Esta mañana fuimos cobardemente atacados por el CJNG, dos compañeros y amigos míos perdieron la vida, tengo tres impactos de bala y varias esquirlas. Nuestra Nación tiene que continuar haciéndole frente a la cobarde delincuencia organizada. Continuaremos trabajando”, acusó tajantemente Omar García Harfuch, al dar a conocer desde su cuenta de Twitter, sobre de la embestida con fusiles SCAR, AR15, y Barret calibre 50 de la que minutos antes había sido blanco en pleno Paseo de la Reforma a la altura de la colonia Lomas de Chapultepec. 

No había dudas al respecto. Las órdenes para asesinar al funcionario capitalino provinieron directamente de Nemesio Oseguera, El Mencho, quien para consumarla hizo que una de las células más importantes y poderosas del cártel desplegara primero una operación de vigilancia para detectar los movimientos del ahora del jefe de seguridad pública de la capital del país y conociera sus puntos débiles.

Aunque podría considerarse un castigo, pues desde la concepción del plan fue considerado como una operación suicida; también representaba un desafío y una prueba de lealtad, que dentro del grupo criminal es bien recompensada. Y el designado para coordinar la célula que efectuó el ataque fue José Briseño de los Santos, El Vaca, quien solía ser empleado por el CJNG para ejecuciones consideradas de alto impacto. 

A partir de las diligencias e información que han recabado las autoridades, en torno al ataque se ha podido determinar que la célula de sicarios que fueron contratados para aniquilar al jefe de la Policía capitalina arribó 17 días antes de consumar el ataque. Llegaron procedentes de Jalisco, Nayarit, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chihuahua y se sumó a otro grupo que operaba desde la Ciudad de México. No se conocían entre ellos, sólo habían convivido unos días, la mayoría de ellos, en un campo de entrenamiento semanas atrás. Todos debieron obedecer las reglas que les impusieron y aprender lo que dirían si eran detenidos: acusar al cártel Nueva Plaza del ataque.

El Vaca, junto con una decena de sicarios se mantuvieron resguardados en una casa de la colonia Estrella en la alcaldía Gustavo A. Madero, donde mantuvieron, se supo después, una comunicación extremadamente restringida con sus mandos para evitar ser ubicados mediante las llamadas. Prácticamente sólo abrían las puertas de la casa localizada en el número 23 de la calle de Jade para recibir pedidos de comida. 

Otros integrantes de la célula de ataque se hospedaron en diversos hoteles, un grupo más se quedó en un hotel en La Marquesa y otros menos en un hotel de la colonia Escandón en la CDMX. 

Para la operación, el cártel recurrió al reclutamiento de policías de Autlán, Jalisco quienes fueron contactados a través de conocidos para que les fueran proporcionando información respecto al itinerario de quien era su objetivo. 

También see identificó la participación de otros agentes, entre quienes destaca un funcionario que habría trabajado en las áreas de la extinta Agencia Federal de Investigaciones (AFI) a cargo de Luis Cárdenas Palomino, excolaborador de Genaro García Luna en la Secretaría de Seguridad Pública durante el sexenio de Felipe Calderón, y actualmente prófugo de las autoridades de Estados Unidos por sus supuestos vínculos del exfuncionario con el Cártel de Sinaloa.

›Las pesquisas advierten que detrás de toda la logística, desde la coordinación de los sicarios y el seguimiento a los recorridos de García Harfuch se ubicó la autoría intelectual de Julio César Montero Pinzón, El Tarjetas, reconocido como uno de los subordinados de confianza de El Mencho, quien a su vez ordenó a una persona identificada como José Ángel Reyna vigilar la casa del funcionario, mismo que fue detectado por el circulo de seguridad de García Harfuch

Este periódico señaló a principios de julio pasado en el reportaje “Operación Delta, nueva línea de investigación”, uno de los hombres clave detrás del atentado contra García Harfuch, cuyo nombre surgió en las indagatorias por el asesinato del exgobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, ocurrido la madrugada del 18 de diciembre pasado, en un bar de Puerto Vallarta, considerado junto con el municipio de Autlán como los dos principales santuarios del CJNG. Se trata del mexicano-colombiano Carlos Andrés Rivera Varela, conocido por los alias de La Firma, El Morro, o El Colombiano

Jerárquicamente superior a Julio César Montero, el presunto líder criminal originario de la ciudad colombiana de Valle del Cauca ha ido escalando dentro de la organización liderada por El Mencho, y aunque se ha desempeñado como jefe de plaza del cártel en la capital de Jalisco, también mantiene una fuerte presencia en la ciudad de Puerto Vallarta, en donde —a partir de información de inteligencia— las autoridades han detectado una pugna interna en la organización que ha protagonizado el propio Rivera Varela. 

Al ser parte de los autores intelectuales del ataque en Lomas de Chapultepec, El Colombiano estuvo a cargo de la coordinación de los 40 sicarios, quienes poco antes de llegar a la Ciudad de México fueron entrenados por alrededor de 10 días en un campamento clandestino del CJNG ubicado en la zona serrana de Puerto Vallarta. 

De acuerdo con las pesquisas, la inversión sólo en armas y en por lo menos 13 vehículos (tres de ellos blindados) que se utilizaron, implicó un gasto del cártel en más de 20 millones de pesos. Se usaron lanzagranadas, cinco Barret (calibre 50), granadas de fragmentación, chalecos antibalas, y más de 40 armas de diferentes calibres, hasta 51 bombas molotov.

Y a ese costo hay que sumar, por lo menos, salarios cubiertos por casi un mes de 40 sicarios, traslados, alimentos, casas de seguridad, compensaciones a las 19 familias de los detenidos y equipo de comunicación. 

El blindaje 5 plus con el que contaba la camioneta que traslada a Omar García Harfuch estuvo a punto de ser totalmente vencido, aunque logró ser penetrado, ya que murieron dos de sus colaboradores. Con unos segundos más de tiempo, hubieran consumado su misión de matarlo. 

El problema que enfrentó la célula criminal fue que los fusiles Barret 50 que portaban y cuyas municiones son capaces de vulnerar ese blindaje, no pudieron ser montados correctamente para aumentar la letalidad de sus proyectiles en segundos, como fue originalmente planeado. Casi la mitad de los sicarios fueron detenidos y todos acusaron del plan a los enemigos del CJNG, el Cártel Nueva Plaza, tal y como fueron entrenados. 

En la mira de EU

Al incluirlos en la lista negra de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), el Departamento del Tesoro de Estados Unidos no sólo confirmó la importancia de Carlos Andrés Rivera Varela alías, La Firma, y a Francisco Javier Gudino Haro, La Gallina, como dos de los líderes del Cártel Jalisco Nueva Generación, sino que ambos estuvieron detrás del atentado contra el secretario de seguridad, Omar García Harfuch; así como del asesinato del exgobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, ocurrido exactamente 175 días después del ataque en Lomas de Chapultepec.

“Este grupo es presuntamente responsable del intento de asesinato con armamento de alto poder, del Secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México el 26 de junio de 2020. El mismo grupo también estuvo presuntamente detrás del asesinato del exgobernador de Jalisco en Puerto Vallarta, el 18 de diciembre de 2020”, señala el boletín en el que se informa de su designación en la lista de la OFAC.

Pero, con la designación también fueron puestas en la mira las operaciones de al menos dos empresas que utilizaron para realizar sus operaciones, así como la responsabilidad de un agente de viajes reconocido como Alejandro Chacón Miranda, originario de Michoacán, pero con residencia en Jalisco y quien también fue incluido en la lista al ser señalado de haber facilitado viajes en favor de los altos mandos y demás aliados del cártel.

Documentos consultados por este diario indican que precisamente la agencia de viajes de Chacón Miranda, originario de Michoacán, pero con residencia en Zapopan, Jalisco, identificada como Dale Tours S.A de C.V se mantiene en funciones, con registro oficial en la capital jalisciense como una empresa dedicada a la actividad turística, la organización de viajes y excursiones dentro y fuera del país. Y todavía a unas horas del informe del Departamento del Tesoro sobre su designación, el perfil en Facebook de la agencia, bajo el nombre de “Alejandro Chacon (Daletours)” ofrecía un paquete turístico para viajar a Mazatlán.

La otra empresa designada, y que está ligada directamente con Javier Gudino Haro, La Gallina, de acuerdo al departamento del Tesoro, y de la que figura como su apoderado, es Agrícola Costa Alegre SPR de RL, registrada en Puerto Vallarta, cuyo objeto social se enfoca en la realización de actividades agrícolas y ganaderas principalmente, de acuerdo con su inscripción ante el Registro Público de Comercio de esa entidad.

Con una vigencia de 10 años, el registro de Agrícola Costa Alegre aparece en los documentos oficiales a nombre de una señora de más de 80 años identificada como María del Refugio Ibarra Barrón, en calidad de presidenta de la empresa, mientras que como secretario de la misma se exhibe a una persona identificada como Emmanuel Quezada González. Aunque se trata de una persona vinculada al cártel, el nombre de Francisco Javier Gudiño Haro aparece como uno de los apoderados de la empresa constituida en diciembre de 2016. En 2018 presenta movimientos en su registro y no aparece algún registro de cancelación en los documentos en poder de este periódico, por lo que legalmente está activa.

Fotos inéditas del ataque 

En exclusiva, ejecentral presenta imágenes del interior de la camioneta con blindaje 5 Plus, en la cual sobrevivió el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch cuando fue atacado por pistoleros del CJNG que accionaron de armas de grueso calibre, incluyendo municiones de fusile Barrett calibre 50. Las balas terminaron con la vida de dos escoltas y otra persona. 

Cabos sueltos

A casi nueve meses del atentado contra García Harfuch, los cabos sueltos entorno al mismo siguen en el aire, así como la captura de quienes han sido señalados a partir de diversas líneas de investigación como los principales autores intelectuales e incluso materiales del ataque. 

Entre otros se ubican José María Contreras y Carlos David Roque, quienes fueron capturados a bordo del vehículo, adquirido por El Tarjetas desde el 11 de junio, y desde donde se emitió la señal de que García Harfuch había salido de su domicilio.  A la fecha, las autoridades no han podido determinar el rol que tuvieron en el ataque ambos sospechosos, quienes fueron detenidos en su huida rumbo a Toluca, así como de su relevancia dentro de la estructura del CJNG, pues fueron a los dos únicos detenidos tras el atentado quienes contaron con el respaldo de abogados para su defensa. 

Antes de la emboscada del 26 de junio, se identificó una operación de ataque contra Omar García Harfuch, justo en el momento de su cambio de la Policía de Investigación a la Secretaría de Protección Ciudadana capitalina. Aparentemente por esa transición estaría vulnerable, pero el ataque fue abortado por los sicarios al ver la imposibilidad de consumarlo con los recursos que tenían, pues su nivel de protección había aumentado en ese momento. No obstante, las alertas no fueron atendidas y previstas en su totalidad por todas las autoridades integrantes del Gabinete de Seguridad federal.

Aunque información recabada por el Centro Nacional de Inteligencia fue la que emitió la alerta de un posible ataque del CJNG contra el secretario de seguridad, de la cual fue informado por personal de la Defensa Nacional, versiones indican que uno de los enlaces con las áreas de inteligencia, presente en la reunión, persuadió al general Luis Cresencio Sandoval en el sentido de que la información no era precisa, debido a que la CNI carecía de datos de calidad, y en consecuencia no hubo una respuesta preventiva por parte de la Sedena para atender la amenaza. 

Sin embargo, el reporte fue reiterado por el propio general Audomaro Martínez Zapata, director general del CNI, quien dio cuenta de las probables amenazas de las que podrían ser víctimas tanto el titular de la SSC, como el encargado de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, Santiago Nieto Castillo.

›Tras haberse consumado el ataque, han sido detenidas diversas personas, incluyendo agentes de la Policía de la CDMX y un elemento de la Policía federal que trabajaban con el CJNG. Mientras que otros policías sospechosos de estar en la nómina del cártel renunciaron a sus cargos y desaparecieron o fueron a buscar trabajo de policías en otras entidades. 

Entre las recientes capturas clave se enlista la de Carlos Fernando Huerta Núñez, El Viejón, presunto líder de una célula del cártel, quien también es señalado como coparticipe del atentado, así como en la coordinación del ataque en la Plaza Artz Pedregal, donde fueron asesinados los presuntos capos Benjamín Yeshurun Sutchi y Alon Azulay. 

Tras la detención de El Viejón, registrada tras un operativo conjunto entre la SSC, la Fiscalía capitalina y el apoyo del CNI, El Tijeras es quien habría asumido sus funciones como jefe de plaza en la capital del país. 

En su más reciente informe la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés) ubica al Cártel encabezado por Nemesio Oseguera, junto con el cártel de Sinaloa, como las dos organizaciones criminales transnacionales dominantes en el territorio con operaciones de narcotráfico de gran escala, vastos recursos de operación y una fuerte capacidad de fuego 

“El Cártel Jalisco Nueva Generación tiene una presencia significativa en 23 de los 32 estados mexicanos, con la mayor parte de su crecimiento y territorio en el centro de México y otras ubicaciones estratégicas en la frontera entre los Estados Unidos y México. La rápida expansión de las operaciones de narcotráfico del CJNG se caracteriza por la voluntad del grupo de participar en actos violentos y enfrentamientos con el gobierno mexicano, fuerzas de seguridad y cárteles rivales”, sostuvo la agencia del departamento de Justicia de Estados Unidos. 

Y así es, lo confirma la ejecución de un ataque en pleno centro de la capital del país a unos kilómetros de la Secretaría de la Defensa y de Palacio Nacional, a partir de la penetración institucional y del despliegue de sus células más poderosas.

Un momento clave ocurrió tan sólo unos días antes de la emboscada contra García Harfuch. La decisión del ataque se determinó cuando se logró la geolocalización del celular del funcionario. Ese 26 de junio, alrededor de las 3 de la mañana, funcionarios infiltrados al interior de la Policía capitalina habrían hecho entrega de la información sobre las coordenadas para ubicar a su objetivo a los coordinadores del ataque, fue entonces que se giró de inmediato la orden para salir e ir a matarlo. 

La primera célula en activarse fue la que salió de la bodega Acueducto de Guadalupe en la Gustavo A. Madero, y de la casa en la colonia Estrella de la misma demarcación. El ataque en el lugar no debería durar más de 5 minutos, pero fracasó. 

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